El Sindicato de Enfermería (SATSE) denunciado que la precariedad laboral que sufren las enfermeras que trabajan en residencias de mayores se intensifica durante los meses de verano. Según la organización sindical, en este periodo coinciden el aumento de estancias temporales, la organización de vacaciones y las dificultades para cubrir sustituciones, lo que incrementa la presión asistencial sobre unas profesionales que ya trabajan durante el resto del año con una elevada sobrecarga.
Desde SATSE advierten de que esta situación repercute directamente tanto en la salud laboral de las enfermeras como en la seguridad y calidad de los cuidados que reciben las personas mayores. La Federación Empresarial de la Dependencia (FED) y la Asociación de Empresas de Servicios para la Dependencia (AESTE) comparten la preocupación por la falta de profesionales, pero rechazan que el problema pueda atribuirse de forma generalizada a una reducción deliberada de plantillas o a una visión mercantilista de las estancias temporales.
Las estancias temporales: ¿Un problema?
SATSE sostiene que durante el verano se incrementa el número de personas usuarias en estancias temporales, mientras que las plantillas se ven tensionadas por la falta de sustitución de todo el personal que disfruta de vacaciones o permisos. En este contexto, el sindicato denuncia que las empresas privadas que gestionan residencias encuentran en estas estancias estivales un “nicho de negocio”, mientras las enfermeras afrontan una carga asistencial aún mayor.
El presidente de FED, Ignacio Fernández-Cid, aclara que las estancias temporales de verano no implican por sí mismas un incremento de la ocupación por encima de la capacidad autorizada de cada centro. “Cada residencia tiene un número máximo de plazas autorizadas y no puede superar esa capacidad. Por tanto, cuando hablamos de estancias temporales, hablamos de una modalidad de ocupación de plazas disponibles, no de una ampliación improvisada del número de residentes ni de una sobreocupación del centro”, explica.
FED también considera necesario reformular la idea de que las estancias temporales son un “nicho de negocio”. Para Fernández-Cid, esta expresión simplifica una realidad más compleja, ya que estas estancias cumplen una función social relevante: permiten el descanso del cuidador principal, facilitan la conciliación familiar y ofrecen una respuesta puntual cuando una persona mayor necesita cuidados durante un periodo concreto.
Por otra parte, el presidente de FED rechaza que pueda afirmarse de forma general que en verano se reduzcan las plantillas de las residencias. Según sostiene, las plantillas estructurales se mantienen y lo que se produce, como en cualquier otro sector, es la organización de vacaciones, permisos y sustituciones. A su juicio, el verdadero problema reside en la “enorme dificultad” para encontrar profesionales disponibles, especialmente enfermeras, para cubrir determinadas sustituciones.
Reivindicación de una ley de ratios
SATSE recuerda que la media de residentes por enfermera ya se sitúa, según sus datos, por encima de las 100 personas por profesional durante buena parte del año, una cifra que puede elevarse en los turnos de noche hasta más de 150 e incluso 200 residentes por enfermera. Esta realidad, subraya el sindicato, “no solo perjudica la salud de estas profesionales sanitarias, sino que pone en riesgo la seguridad y calidad de la atención y los cuidados de los residentes”.
Ante esta situación, SATSE insiste en la necesidad de garantizar una ratio adecuada y segura de pacientes por enfermera en todos los ámbitos asistenciales, especialmente en los centros sociosanitarios. El sindicato recuerda que en 2019 presentó en el Congreso de los Diputados, a través de una Iniciativa Legislativa Popular, una proposición de ley para regular estas ratios, que continúa pendiente de tramitación parlamentaria.
Dificultad para encontrar profesionales en el sector sociosanitario
SATSE advierte de que la falta de profesionales impide realizar un seguimiento continuo y detallado de los residentes, dificulta la detección temprana de patologías o empeoramientos en su estado de salud y rompe, debido a la rotación constante de personal, el vínculo afectivo y de confianza que muchas personas mayores necesitan con sus profesionales de referencia.
La directora general de AESTE, Josune Méndez, comparte la preocupación por las dificultades para incorporar y retener profesionales en las residencias, incluidos los profesionales de Enfermería, especialmente durante los meses de verano, cuando coinciden vacaciones, necesidades de sustitución e incrementos puntuales de la demanda.
Méndez subraya que, en el caso de los enfermeros y enfermeras, esta situación se suma a un déficit estructural que afecta al conjunto del sistema sanitario y de cuidados en España. Por ello, considera necesario adoptar medidas sostenidas en el tiempo que permitan reforzar la disponibilidad de estos perfiles profesionales y mejorar el atractivo de la profesión.
Fernández-Cid coincide con que “no estamos ante una decisión de los centros de prestar menos atención, sino ante una falta estructural de profesionales en el conjunto del sistema sociosanitario”. En este sentido, recuerda que las residencias compiten por los mismos perfiles que hospitales, centros de salud, mutuas o clínicas privadas, en un contexto en el que la enfermería es un recurso escaso y muy demandado.
SATSE vincula la dificultad para cubrir las plantillas en residencias con las condiciones laborales del sector. Según el sindicato, el escaso reconocimiento salarial, la sobrecarga permanente, las largas jornadas y los problemas de conciliación llevan a muchas enfermeras a optar por contratos en otros ámbitos asistenciales, aunque sean temporales.
Un problema estructural del sistema de cuidados
FED respeta la labor de las organizaciones profesionales y comparte la preocupación por reforzar el sistema de cuidados, mejorar el reconocimiento de los profesionales y garantizar una atención de calidad a las personas mayores. Por eso considera que algunas afirmaciones de SATSE “requieren matices importantes para no trasladar una imagen distorsionada de la realidad de las residencias”.
En la misma línea, la directora general de AESTE recuerda que la realidad del sector residencial es muy diversa, con diferencias significativas entre centros, territorios y modelos de atención. Por ello, defiende que cualquier análisis debe tener en cuenta esa heterogeneidad y evitar generalizaciones.
Para AESTE, avanzar en la mejora de las condiciones de los profesionales y garantizar una atención de calidad requiere el compromiso de todos los agentes implicados, así como una financiación suficiente que permita responder a los retos presentes y futuros de los cuidados de larga duración.
Evitar el intrusismo profesional
Otra cuestión que demanda SATSE es la situación de “intrusismo profesional” en algunos centros debido a la falta crónica de personal cualificado. En concreto, alerta de que, ante la escasez de enfermeras, se puede llegar a instar a personal sin formación sanitaria ni competencias adecuadas a asumir tareas asistenciales que no les corresponden legalmente, como la preparación y administración de medicación o la realización de curas complejas.
A este respecto, Fernández-Cid recuerda que las residencias atienden a personas cada vez más mayores, con mayor dependencia, más pluripatología y necesidades de atención más complejas. Por ello, defiende que el debate debe centrarse en la necesidad de más recursos, mejores condiciones, precios de concierto ajustados al coste real del servicio, una estrategia de recursos humanos para la dependencia y una coordinación efectiva con el sistema sanitario.
“Las residencias no son hospitales, pero atienden a personas con necesidades sanitarias relevantes”, señala el presidente de FED, que insiste en que la atención sanitaria en los centros residenciales debe estar mejor integrada con la sanidad pública. “No se puede exigir a las residencias que asuman una carga sanitaria creciente sin dotarlas de los recursos necesarios”, concluye.
AESTE pide financiación suficiente y medidas sostenidas
Aunque las posiciones difieren en el diagnóstico, SATSE, FED y AESTE coinciden en señalar una cuestión de fondo: la falta de profesionales de Enfermería y la necesidad de reforzar el sistema de cuidados de larga duración. Mientras el sindicato pone el acento en la sobrecarga laboral, las ratios insuficientes y los riesgos para la seguridad asistencial, las organizaciones empresariales insisten en que el problema no puede desvincularse de la escasez estructural de profesionales, la infrafinanciación del sistema y la falta de planificación sociosanitaria.
De este modo, el debate sobre la situación de las enfermeras en residencias durante el verano vuelve a poner sobre la mesa uno de los principales retos del sector: garantizar plantillas suficientes, condiciones laborales atractivas y una atención segura y de calidad para unas personas mayores con necesidades cada vez más complejas.













