La higiene de los usuarios en los centros sociosanitarios desempeña un papel fundamental no solo en la protección de la salud física, sino también en el bienestar emocional y la calidad de vida de las personas atendidas.
Mantener unos adecuados hábitos de higiene personal y garantizar entornos limpios y seguros forma parte del cuidado integral que requieren especialmente las personas mayores, dependientes o con patologías crónicas.
La relación entre higiene y salud es directa. Una correcta limpieza personal y ambiental contribuye a prevenir enfermedades respiratorias, gastrointestinales y dermatológicas, además de reducir el riesgo de infecciones y controlar posibles brotes dentro de los centros. Este aspecto adquiere una especial relevancia en usuarios con sistemas inmunológicos más vulnerables, para quienes la prevención es un elemento clave de protección y seguridad.
Los profesionales del sector coinciden en que garantizar una correcta higiene no solo protege la salud, sino que también refuerza la atención centrada en la persona, promoviendo entornos más humanizados y adaptados a las necesidades de cada residente. Máxime cuando se trata de personas mayores con problemas de incontinencia.
Como aseguran desde el Departamento de Enfermería de Laboratorios Indas, la exposición continua de la piel a la humedad puede desencadenar en una dermatitis asociada a la incontinencia, “que es la lesión por humedad más común, afectando a gran parte de los pacientes institucionalizados”.
Se trata de una patología que puede evolucionar hacia erosiones cutáneas, sobreinfecciones e incluso “aumentar el riesgo de úlceras por presión” si no se aborda a tiempo.
Sin embargo, la importancia de la higiene va más allá de la salud física. El cuidado personal influye también de manera significativa en el bienestar emocional, la autoestima y la dignidad de los residentes.
Es por eso que la higiene corporal no debe considerarse solo como un acto de confort, sino como una medida clínica preventiva, porque es la primera línea de defensa contra otras complicaciones. Los expertos en enfermería de Laboratorios Indas recuerdan que la higiene íntima y corporal “está directamente relacionada con la percepción de dignidad y bienestar del usuario”. El cuidado evita olores, incomodidad y sensación de abandono, contribuyendo a una mayor autoestima del residente. Además, en pacientes institucionalizados “la higiene es un elemento crítico para preservar la calidad del cuidado y la humanización asistencial”, añaden.
Estos profesionales reconocen que, en la mayoría de los centros sociosanitarios, se cumplen los protocolos de higiene y prevención de infecciones. Un cumplimiento que depende de factores como la cultura organizacional del centro, la supervisión, la disponibilidad de productos adecuados, la formación del personal y la existencia de herramientas de evaluación de la piel y la continencia.
Algunos estudios recientes confirman que la implementación de protocolos “paso único (limpieza + hidratación + protección en un solo producto) mejora el cumplimiento por parte del personal auxiliar, ya que simplifica el proceso y garantiza que la piel reciba la protección necesaria tras cada cambio de absorbente”, explican desde el Departamento de Enfermería de Laboratorios Indas.
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