La fisioterapia geriátrica desempeña un papel crucial en la mejora de la calidad de vida de las personas mayores, no solo en términos de rehabilitación y tratamiento de enfermedades, sino también en la prevención de problemas de salud y en el mantenimiento de la autonomía funcional. Con motivo del Día Mundial de la Fisioterapia que, cada 8 de septiembre, pone en valor y destaca la importante labor, el trabajo y la contribución que en el ámbito de la salud realizan los fisioterapeutas a nivel mundial, exploramos cómo contribuye, en el caso de los mayores, a un envejecimiento activo y saludable en residencias, centros de día y hogares.
Por Olga Cures, tesorera del Colegio Profesional de Fisioterapeutas de la Comunidad de Madrid (CPFCM).
La fisioterapia no es solo una herramienta de curación y rehabilitación, sino también de prevención. El objetivo primordial de cualquier fisioterapeuta que trabaje con personas mayores debe ser favorecer su autonomía funcional, además de reducir dolores. Entre los beneficios destacables de la fisioterapia en mayores sin patologías específicas se encuentran la mejora del equilibrio y la prevención de complicaciones como caídas y sus posibles consecuencias, como fracturas o lesiones.
Además, la fisioterapia previene contracturas y rigidez en los músculos y las articulaciones, mejora la fuerza y la resistencia, y facilita una mejor movilidad. Mejora la función respiratoria y digestiva, ayudando a evitar el estreñimiento y otras complicaciones. También regula aspectos nutricionales, como la falta de apetito o, por el contrario, el sobrepeso, y previene o retrasa la aparición de enfermedades como la diabetes o los problemas cardiovasculares. La fisioterapia también facilita conductas y sensaciones positivas, contribuyendo a combatir y evitar la ansiedad, la depresión y otros problemas de salud mental, e incluso tiene una influencia positiva en el estado cognitivo de la persona.
Y es que el mejor aliado de la prevención es el ejercicio terapéutico. El cuerpo está hecho para moverse, y cuanto más sedentaria sea nuestra forma de vida, mayor será la fragilidad de las personas. De esta forma, es importante mantenerse activo a cualquier edad, ya que el ejercicio garantiza un envejecimiento saludable.
Ejercicios y actividades recomendados
Los fisioterapeutas pautan ejercicios terapéuticos individualizados en función del estado de salud de cada paciente. No obstante, de forma genérica, hay algunos clásicos que son recomendables para preservar la autonomía y fáciles de hacer en casa porque, además, se adaptan a la necesidad de cada persona.
- Ejercicio con una silla: el usuario se sitúa detrás de una silla que sirve como elemento de apoyo y levanta alternativamente las puntas de los pies y los talones. Otra modalidad consiste en levantar las rodillas, intentando llevarlas por encima de la cintura, mientras se mantiene una pierna en el suelo como apoyo.
El mejor aliado de la prevención es elejercicio terapéutico. El cuerpo está hecho para moverse, y cuanto más sedentaria sea nuestra forma de vida, mayor será la fragilidad de las personas
- Extensiones laterales: sujetándose a la misma silla u otro elemento de seguridad, la persona eleva lateralmente la pierna en paralelo al cuerpo. El objetivo es llevar la pierna hasta donde sea posible, aunque con práctica se irá ganando fuerza progresivamente.
- Estiramientos frontales: sentados en una silla, se levantan alternativamente las piernas tratando de mantenerlas rectas y estiradas. Es importante intentar bloquear la rodilla y mantener apoyada en el suelo la otra pierna, si bien estos ejercicios pueden adaptarse a las necesidades y capacidades de cada persona.
- Sentarse y levantarse: este ejercicio sencillo, pero crucial, consiste en sentarse y levantarse de una silla tratando de apoyar los brazos lo menos posible. Es uno de los ejercicios más sencillos, pero también de los más complicados cuando se padecen dificultades de movilidad. Además, resalta la importancia de que otra persona supervise este ejercicio si el usuario padece mareos o dificultad para mantener el equilibrio, algo extensible al resto de ejercicios, al menos en una primera fase.
- Entrenar el equilibrio: mantener el equilibrio es esencial para evitar caídas. Este ejercicio se puede realizar levantando alternativamente una pierna, mientras se mantiene la otra apoyada en el suelo. A diferencia del ejercicio similar con silla, en este caso debe hacerse sin un elemento de apoyo, dado que el objetivo es lograr que la persona pueda sostenerse sobre una pierna sin apoyarse en ninguna superficie.
- Caminar de lado: este ejercicio busca andar de una forma algo diferente a la habitual, lo que implica dar pasos laterales, apoyándose en una mesa, silla o pared si es necesario para mantener el equilibrio. Resulta más complejo, pero contribuye a mejorar el equilibrio y entrena la movilidad.
Trabajo multidisciplinar y especialización
Los fisioterapeutas ayudan a las personas mayores a mejorar su calidad de vida desde tres ángulos complementarios: el bienestar físico, psicológico, emocional y social. No podemos olvidar que, al recuperar movimiento y funcionalidad, favoreciendo su autonomía, estas personas experimentan una notable mejoría también en las relaciones sociales, lo que a su vez incide en el estado de ánimo y retrasa el deterioro de la actividad cognitiva. En el caso de los mayores, esto es sumamente relevante.
Asimismo, desde la fisioterapia lo ideal es trabajar dentro de un equipo multidisciplinar que pueda ofrecer al paciente un enfoque global: revisión de la medición, nutrición y programa físico, básicamente, aunque también es necesario que participen profesionales de salud mental. El tratamiento debe ser personalizado en atención a las necesidades de cada persona y su evolución. La fisioterapia aporta los ejercicios, en general, de resistencia aeróbica, flexibilidad, equilibrio y fuerza muscular.
La fisioterapia geriátrica desarrolla programas preventivos para mantener la independencia funcional y, en casos de pérdida, recuperarla
Respecto a la necesidad de que los fisioterapeutas que trabajan con personas mayores dispongan de una especialización, como en cualquier otra profesión, sería importante, si bien, en el caso de la fisioterapia no hablamos de especialidades, que no existen como tales, sino de experiencia.
Aunque no existen especialidades formales en fisioterapia geriátrica, dicha experiencia es crucial. Las personas mayores son pacientes con más vulnerabilidad, riesgos asociados a la edad, algunos en proceso de dependencia, o con problemas de salud que comprometen su día a día o sus tratamientos cuando los necesitan. Todo ello tiene que formar parte de la evaluación que hacemos los profesionales sanitarios con cada paciente porque las pautas de ejercicio y los tratamientos tienen que estar personalizados siempre.
También es esencial que el ejercicio terapéutico esté indicado por un fisioterapeuta, ya que se trata del profesional sanitario con los conocimientos y la cualificación para pautarlos. No se trata de realizar ejercicio sin más, sino de realizar aquellos que son idóneos para cada persona y evitar aquellos otros que puedan resultar contraproducentes o que inciden de manera negativa en alguna patología del paciente.
Abordaje emocional y psicológico
Para lograr una mayor autonomía personal y mejorar la funcionalidad es importante la salud emocional y psicológica de las personas mayores, aspectos en los que la fisioterapia también tiene un impacto significativo.
Este es uno de los retos más importantes que tenemos sobre la mesa: conseguir una visión multidisciplinar que nos permita conocer y actuar en cada caso de forma personalizada teniendo en cuenta todos los ámbitos que abarca un problema: biológico, psicológico y social. Prueba de ello es la organización, del 18 al 20 de octubre en Madrid, del mayor congreso sobre el dolor desde el punto de vista de la fisioterapia, con una visión multidisciplinar. Se trata de una iniciativa disruptiva e innovadora, tanto por su organización y enfoque, como por el contenido y los propios asistentes, porque vamos a reunir a los más reputados profesionales, nacionales e internacionales del mundo sanitario, docente y de la investigación, para desmenuzar los conocimientos más avanzados con una visión 360º sobre lo que sufren los pacientes con dolor crónico.
¿Por qué el dolor? Porque es la dolencia más común, va asociada a numerosas causas, más o menos graves, y las personas mayores son de las que más lo padecen. ‘Vivir con dolor’ es una constante en la vida de muchos mayores y creemos que resulta muy necesario ayudar a esas personas profundizando en todos los posibles abordajes: el entorno biológico, el contexto, la parte social y la psicológica y filosófica. Necesitamos avanzar en el trabajo conjunto entre los distintos profesionales sanitarios porque solo la colaboración nos permitirá aumentar conocimiento y llevarlo a unos mejores tratamientos.
El ejercicio es el mejor antídoto contra el deterioro, ya que garantiza un envejecimiento saludable. La fisioterapia geriátrica desarrolla programas preventivos para mantener la independencia funcional y, en casos de pérdida, recuperarla. De ahí que sea muy importante recurrir a los profesionales sanitarios cuando haya algún síntoma de deterioro.
¿Cuándo acudir al fisioterapeuta?
Los indicios de que alguien podría beneficiarse de la fisioterapia incluyen problemas de movilidad para subir o bajar escaleras, caminar, etc., que generan a su vez un sedentarismo creciente; problemas de equilibrio; caídas o tropiezos frecuentes, dificultades en tareas cotidianas como el baño o un creciente aislamiento social. Estos síntomas son señales claras para iniciar una consulta con un fisioterapeuta. Efectivamente, muchas veces no se ve de forma clara cómo se acerca el deterioro, justamente porque la fisioterapia se suele asociar mucho más a un tratamiento y no a la prevención o evaluación.
El ejercicio es el mejor antídoto contra el deterioro, ya que garantiza un envejecimiento saludable
La coordinación de los fisioterapeutas con otros profesionales de la salud y servicios de atención es esencial para maximizar los beneficios en términos de autonomía y funcionalidad en las personas mayores. Los fisioterapeutas que trabajamos con personas mayores solemos coordinarnos con otros profesionales sanitarios como médicos, enfermeras, psicólogos, etc. Afortunadamente, cada vez hay más centros, tanto públicos como privados, hospitales, residencias…, que trabajan con equipos multidisciplinares. Y cuando falla esa cadena, los profesionales tendemos a coordinarnos por nuestra cuenta, ya que los mayores beneficiarios por ese enfoque global son los pacientes.
La fisioterapia es, por tanto, un pilar fundamental en el envejecimiento activo y saludable de las personas mayores. A través de la prevención, el tratamiento y el mantenimiento, los fisioterapeutas contribuyen significativamente a mejorar su calidad de vida, su autonomía y su bienestar. Asimismo, la colaboración multidisciplinar y un enfoque personalizado son esenciales para abordar los desafíos físicos, emocionales y sociales que enfrentan las personas mayores, garantizando así un envejecimiento digno y pleno.
Áreas del impacto positivo de la fisioterapia
La fisioterapia para personas mayores se centra en tres áreas principales: la preventiva, la correctiva y la de mantenimiento.
- Preventiva: en esta área, los fisioterapeutas se dedican a ayudar a los mayores a mantenerse autónomos y en buen estado físico.
- Correctiva: esta etapa interviene en caso de lesiones, enfermedades o cirugías que comprometan el estado del paciente. La fisioterapia es uno de los elementos esenciales para acelerar el proceso de curación. En muchos casos, si las lesiones comprometen, básicamente, órganos externos y no están asociadas a otras enfermedades, los fisioterapeutas son los profesionales sanitarios que las tratan y, cuando existen otras implicaciones, forman parte de un equipo multidisciplinar.
- Mantenimiento: la fisioterapia de mantenimiento es la que se aplica, justamente, para estabilizar los logros conseguidos en ese proceso correctivo, para evitar recaídas.
Consejos para familias y cuidadores
Tanto familias como cuidadores juegan un papel vital para apoyar la autonomía de las personas mayores. Algunas medidas prácticas que pueden resultar interesantes son las siguientes:
- Favorecer el cumplimiento de pautas de ejercicio que requiere la situación de la persona
- Crear un hogar seguro para los mayores: evitar obstáculos en lugares de paso como entradas a habitaciones o pasillos e intentar que no haya ropa por el suelo, elementos de decoración, muebles o cables sueltos con los que la persona podría tropezarse y caer.
- Sujetar correctamente las alfombras para que no se deslicen al pisarlas o, incluso,
- Usar calzado cerrado
- Evitar que haya agua o comida en el suelo (por ejemplo, para mascotas).
- Fomentar las revisiones oculares al menos una vez al año, para tratar cualquier problema que impida una correcta visión.
- Recomendar el uso de bastón o andador, así como elementos de agarre en la ducha o las
Es recomendable tener a mano todos los elementos de uso cotidiano, lo que evitará tener que utilizar escaleras, que incrementan el riesgo de sufrir una caída.