Tomar la decisión de internar a una persona mayor puede ser muy difícil para la familia, pero a veces, es necesario.
Cuando una persona comienza a perder facultades, tanto físicas como cognitivas, su seguridad puede verse comprometida. Lo habitual es que eso se resuelva con unas cuantas medidas en casa, pero si la situación empeora, puede resultar imposible.
Muchas personas se preguntan en qué situaciones no se puede postergar esto y cómo detectar esas señales, así que aquí traemos una guía.
El especialista idóneo para tratar a un paciente mayor es el geriatra. Por lo general, este especialista es el que debe asesorar a la familia en cuanto a lo más apropiado según el paciente. Puede ser que con cuidados en el hogar sea suficiente o puede requerir ser internado en una institución como el Hospital Fuerteventura, por ejemplo.
Cada paciente es diferente, por lo tanto, se requiere una evaluación individualizada que sirva para concluir las condiciones del cuidado que requiere el anciano.
Básicamente, el especialista debe evaluar las condiciones físicas, mentales y familiares, para saber si el paciente requiere hospitalización.
Si una persona mayor vive sola o pasa muchas horas al día por su cuenta, se requiere que tenga pleno uso de sus facultades mentales. Dejar solo a un paciente con la capacidad cognitiva comprometida es un riesgo para su seguridad que puede llegar a ser muy grave.
Es necesario que una persona que presente los siguientes síntomas, esté siempre bajo la vigilancia de un cuidador:
Hay muchos otros aspectos relacionados con el deterioro cognitivo, pero hemos señalado los que afectan a la seguridad del paciente. En los casos descritos, el mayor debe estar vigilado, y si no hay un familiar que se pueda encargar de él o ella, entonces habrá que internar al mismo.
Las dificultades de movilidad son una razón importante para internar a una persona mayor.
Una persona que tenga problemas de movilidad, hasta el punto que no pueda desplazarse ni por sus propios medios ni en silla de ruedas, si no se le ayuda, no debe estar sola en ningún momento. Además, requiere un cuidador que sea capaz de alzarlo y moverlo. Esto se debe a que, si ocurre una emergencia, no podrá salir para ponerse a salvo.
Lo más importante es garantizar la seguridad, el bienestar y la salud de la persona mayor, de manera que su calidad de vida sea la más alta posible.
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