En los últimos años, el envejecimiento de la población ha incrementado notablemente la prevalencia de enfermedades neurodegenerativas, como la demencia y el Alzheimer. Esta realidad ha obligado a los sistemas de atención a reinventarse, no solo para abordar las necesidades médicas y físicas de los pacientes, sino también para proporcionar un entorno que promueva su dignidad y bienestar emocional. En este contexto, iniciativas como la Unidad Amigable, parte de la Residencia Nueva Oliva en Pantoja (Toledo), se presentan como un modelo innovador de cuidado integral. Este proyecto, gestionado por la asociación Mensajeros de la Paz, está orientado a personas con demencia avanzada que, debido a su sintomatología compleja, no han logrado adaptarse a otros centros y, en muchos casos, han sido rechazadas.
La Unidad Amigable no es solo un espacio físico adaptado a las personas con demencia; es un hogar en el que se construyen proyectos de vida personalizados. Aquí, los residentes encuentran un ambiente seguro y acogedor que no solo respeta, sino que también fomenta su autonomía y dignidad. El trabajo se organiza en torno a un modelo de Atención Integral y Centrada en la Persona (AICP), donde cada residente tiene un “traje a medida”, un plan individualizado que guía su día a día.
La demencia y, en particular, el alzhéimer, se han convertido en uno de los principales problemas de salud pública en las sociedades desarrolladas. Según datos recientes, una de cada diez familias con una persona mayor de 65 años convive con alguien que padece alzhéimer. A medida que avanza la enfermedad, las capacidades cognitivas, funcionales y sociales de la persona se ven gravemente afectadas, lo que lleva a una dependencia casi total de sus cuidadores.
El síndrome neuropsiquiátrico y los síntomas conductuales asociados con la demencia, como la agitación, la deambulación errática, las alucinaciones o la agresividad, son factores que no solo complican la vida del paciente, sino también la de sus familiares. Estos síntomas, presentes en el 70-90% de los casos, son una de las principales razones por las que los cuidadores se ven obligados a recurrir a la institucionalización. Sin embargo, la atención residencial no siempre garantiza un ambiente adecuado para estos pacientes. No todos los centros cuentan con los recursos especializados para gestionar las complejidades conductuales y emocionales de la demencia avanzada, lo que resulta una experiencia angustiosa tanto para los pacientes como para sus familias.
“La aportación de las familias es clave, nos proporcionan información sobre la historia de vida de la persona residente”
En este escenario, iniciativas como la Unidad Amigable marcan la diferencia. Desde su creación en 2017, este proyecto ha demostrado ser un modelo efectivo para el cuidado de personas con demencia avanzada, proporcionando un entorno que va más allá de la mera asistencia médica y apostando por una vida digna y activa para sus residentes.
El origen de la Unidad Amigable se remonta al año 2017, cuando la asociación Mensajeros de la Paz identificó la necesidad de un espacio especializado para personas con demencias avanzadas que no habían logrado adaptarse a otras residencias. En agosto de 2018, abrió sus puertas con un enfoque claro: crear un hogar donde cada residente sea tratado como un individuo con una historia y necesidades únicas, incluso en los estadios más avanzados de la enfermedad.
La clave de su éxito radica en su enfoque de Atención Integral y Centrada en la Persona (AICP). Este modelo prioriza la autonomía, la dignidad y la participación de los residentes en la vida del centro. No se trata solo de ofrecer cuidados básicos, sino de crear un entorno donde cada persona pueda continuar desarrollando su proyecto de vida. Así lo explica Laura Pleguezuelos, psicóloga y coordinadora de la Unidad Amigable en la Residencia Nueva Oliva de Pantoja: “La AICP se define como aquella atención que promueve las condiciones necesarias para la consecución de mejoras en todos los ámbitos de la calidad de vida y debienestar de la persona, partiendo del respeto pleno a su dignidad y derechos, de sus intereses y preferencias y contando con su participación”.
Dado el perfil de estos residentes, que presentan demencias en estadios avanzados, “hubiese sido fácil caer en la implementación de un modelo de atención enfocado casi exclusivamente a cuidados de confort que cubran las necesidades básicas de cualquier persona”, reconoce Laura Pleguezuelos. Sin embargo, su trabajo se fundamenta en la idea de que “todas las personas somos igualmente valiosas, enfermas o no, y merecedoras de buen trato y de un proyecto de vida lo más pleno posible. Y, con esta idea en mente, hemos generado un espacio en el que, a pesar del importante deterioro cognitivo que presentan y de sus SPCD (Síntomas Psicológicos y Conductuales de la Demencia), se respetan sus gustos, deseos y se les ofrecen alternativas de actividades a desarrollar acordes a las personas que han sido y son actualmente. Puesto que cada persona es única, hemos diseñado un “traje a medida” que describe a cada una de ellas”, concreta.
Precisamente, este “traje a medida” para cada residente es uno de los aspectos más innovadores del proyecto. Se trata de una herramienta de elaboración propia y de gran valor, sobre el que se apoya el trabajo de todo el personal que compone la Unidad Amigable. “Es el proyecto de vida de cada residente, donde se recogen sus rutinas, gustos, capacidades, actividades que realiza, cómo mejorar su independencia o cómo paliar situaciones de crisis derivadas de problemas conductuales. Esto incluye desde saber si le gusta levantarse pronto, a conocer cuál es su ropa favorita o cómo lograr que se duche cada día”, sostiene la psicóloga. De este modo, el personal adapta su actuación a la persona residente, y lo hace de forma consensuada y coordinada con el resto del equipo y la familia, para que el trato que reciba la persona sea unánime y coherente. Permite saber cómo actuar y cuidar de la mejor forma a la persona durante el día y la noche.
En estos casos, la aportación de las familias es clave, “nos proporcionan la información sobre la historia de vida de la persona residente (personas importantes para él/ella, profesión desarrollada, aficiones, cómo le gusta que la llamen, por qué lado de la cama está acostumbrada a salir, etc.), siendo imprescindibles para lograr una verdadera actuación personalizada”, destaca Laura Pleguezuelos.
Entorno físico que fomenta el bienestar
Uno de los pilares de la Unidad Amigable es su entorno físico, especialmente adaptado para personas con demencia. La primera fase del proyecto (2017-2018) se centró en la adaptación del espacio físico, con el objetivo de crear un ambiente seguro, accesible y estimulante. Se eliminaron barreras arquitectónicas para facilitar la deambulación segura de los residentes, y se incorporaron elementos decorativos como trampantojos para reducir la ansiedad que puede provocar la visión de puertas o salidas.
Los colores suaves y relajantes que predominan en la unidad, junto con la eliminación del ruido de la megafonía, contribuyen a un ambiente tranquilo y apacible. Además, se han creado espacios multisensoriales, como la sala de estar, diseñados para estimular los sentidos y promover el bienestar emocional. Estos espacios no solo fomentan la calma en momentos de agitación, sino que también sirven como herramientas terapéuticas para mejorar el estado de ánimo y la interacción social.
El control del entorno es fundamental en el manejo de los síntomas conductuales de la demencia. La Unidad Amigable favorece un centro libre de sujeciones físicas, lo que significa que no se restringe el movimiento de los residentes. En su lugar, se confía en un enfoque basado en el respeto por la libertad de expresión de cada individuo. Este enfoque ha demostrado ser exitoso en la reducción de las conductas disruptivas, creando un espacio donde los residentes pueden expresar sus necesidades sin sentirse coartados.
Atención especializada y sensibilización
El personal de la Unidad Amigable está altamente capacitado para atender a personas con demencia avanzada. Desde el principio, los profesionales que trabajan en la unidad reciben una formación especializada que incluye técnicas de modificación de conducta, terapia de validación y manejo del estrés en situaciones conflictivas. Esta formación, que se imparte de manera continua, asegura que el equipo esté preparado para manejar los retos que presentan los síntomas neuropsiquiátricos y conductuales de los residentes.
Además, el equipo multidisciplinar trabaja de forma coordinada para ofrecer una atención integral. Esta sinergia entre el personal no solo garantiza una atención de calidad, sino que también mejora el ambiente laboral, reduciendo la sobrecarga de trabajo y el estrés asociado con el manejo de conductas complejas.
Uno de los aspectos más destacados de la Unidad Amigable es que los profesionales no desarrollan prejuicios ni rechazo hacia los residentes que manifiestan conductas agresivas o disruptivas. Al contrario, el personal está formado para ver estas conductas como una expresión de necesidades no cubiertas. Esto permite un enfoque más comprensivo y efectivo, basado en la empatía y el entendimiento, lo que, a su vez, reduce el uso de sujeciones y mejora la calidad de vida de los residentes.
Beneficios para los familiares: tranquilidad y colaboración
El diagnóstico de demencia avanzada no solo afecta a la persona que lo padece, sino también a su entorno familiar. Los familiares a menudo se ven desbordados por la responsabilidad de cuidar a una persona que ha perdido gran parte de su autonomía, y el proceso de institucionalización puede generar sentimientos de culpa y ansiedad.
En la Unidad Amigable, los familiares no solo son bienvenidos, sino que también juegan un papel activo en el proceso de cuidado. Esta colaboración, además de mejorar la calidad de la atención, también ayuda a los familiares a sentirse parte del proceso, lo que reduce la carga emocional asociada con la institucionalización.
El proyecto de la Unidad Amigable no solo ha mejorado la vida de las personas con demencia avanzada, sino que también ha transformado la experiencia de los profesionales y las familias que participan en su cuidado. Con su enfoque integral y centrado en la persona, ha logrado crear un espacio donde la dignidad, el respeto y la autonomía de los residentes están en el centro de cada decisión.
En una sociedad donde el número de personas con demencia sigue creciendo, iniciativas como la Unidad Amigable demuestran que es posible proporcionar una atención humana y de calidad.