No diría que nos cuesta comunicarnos y socializarnos con las otras personas. Lo que he entendido sobre el Asperger es que cada uno prefiere hablar y socializar con los demás desde su manera preferida, desde la manera que le resulta más apetecible de hacer. Si acaso, lo que pasa es que cuando los temas que tocan compañeros, familiares o incluso amigos no nos parecen relevantes o interesantes terminamos desconectando de la situación. Nos encerramos parcialmente en nosotros mismos, hasta que por fin empiezan a hablar de aquello que sí nos interesa y prestamos atención.
Me pareció una experiencia fantástica. Sentí que dejaba un entorno que me parecía más o menos familiar para entrar y situarse en otro nunca visto, con tan solo unos minutos de diferencia.
Pienso que puede ayudarnos a comunicarnos con los demás de otras maneras que, en un inicio, podría aterrarnos. De este modo, podemos aprender por nosotros mismos, valiéndonos únicamente de la interacción directa. Esto nos ofrece otras opciones para entablar conversación sin, quizá, la presión interna de que lo que estamos haciendo puede acabar como una especie de fracaso personal. Además, nos ayuda a entender qué modos o estrategias usan los demás para entablar conversación, pudiendo, en ese caso, romper esa barrera comunicativa.
El haber estado en otra situación que sentía como real. El sentir que realmente estaba allí, frente a otras personas que parecían estar escuchándome con atención. Nada parecía falso ni con imágenes pegadas en sitios concretos, sino que parecía ser alguien que está delante de un número de personas para una situación en particular.
Te esperas que mida de ciertas formas cómo te ha salido esa “evaluación oral”, pero lo sorprendente es que fue capaz de valorar la claridad del habla en un contexto donde tan solo estás usando unas gafas. También había otras medidas interesantes como las muletillas que has usado o la intensidad de tono con la que has hablado, pero que en una prueba corta te pueda informar que has hablado con un lenguaje que entendería un niño de once años todavía me da vueltas la cabeza.
Desde las primeras pruebas, aprecié que tenía el potencial de aplicarse prácticamente a todo: preparaciones generales para entrevistas, situaciones de pánico escénico, simulaciones de situaciones reales y explicaciones educativas de lo que sea para prácticamente todo el mundo. No debería quedarse como un tratamiento para un tipo de personas u otras, sino como una oportunidad para prepararte ante situaciones que vivirías como una primera vez en un futuro próximo.
No sustituye las sesiones clínicas, pero sí es un material con mucho potencial para avanzar cuestiones de comunicación e interacción social. Además, podría servir perfectamente para prepararnos para situaciones que emocionalmente puedan resultarnos muy complicadas o simplemente difíciles de asimilar para nuestra persona.
Veo importante las charlas sobre el Asperger, el TDAH y otros estados que, hoy en día, se siguen percibiendo como estados psicológicos alarmantes. El hecho de haber sido diagnosticado no te convierte en una persona con discapacidad de repente. Lo único que hay que saber es que, ahora, desde su diagnóstico, puede averiguar dónde presenta mayores dificultades en algo, o qué situaciones le resultan más difíciles de asimilar en un momento dado.
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