Tras varios días de evacuaciones preventivas, acogida en otros centros y seguimiento de las personas dependientes, los dispositivos desplegados en Madrid, Castilla y León, Castilla-La Mancha y la Comunitat Valenciana mantienen la atención mientras avanzan los retornos escalonados a residencias y domicilios. El balance acumulado cifra en 955 los mayores trasladados en la Comunidad de Madrid y en 626 los residentes evacuados en Castilla y León.
Los incendios registrados durante los últimos días en la Comunidad de Madrid, Castilla y León, Castilla-La Mancha y la Comunitat Valenciana han obligado a activar una amplia red de protección para las personas mayores, con discapacidad o en situación de dependencia. Las actuaciones han incluido el desalojo preventivo de residencias, el traslado de sus usuarios a otros centros, la acogida temporal de mayores que vivían en sus domicilios y el refuerzo de los servicios de teleasistencia y ayuda a domicilio.
A medida que las autoridades levantan los confinamientos y las órdenes de evacuación, los dispositivos trabajan también en la organización de retornos seguros y escalonados a viviendas y centros residenciales, manteniendo el seguimiento de las personas más vulnerables.
La emergencia ha puesto de manifiesto la importancia de contar con plazas disponibles, medios de transporte adaptados y equipos profesionales capaces de reorganizar en pocas horas la atención de personas que, en muchos casos, presentan un elevado grado de fragilidad.
Madrid ha trasladado a 955 personas mayores
El último balance pormenorizado facilitado por la Consejería de Familia, Juventud y Asuntos Sociales de la Comunidad de Madrid, fechado el 27 de julio, cifraba en 2.918 las personas atendidas como consecuencia de los incendios. De ellas, 1.326 fueron evacuadas de 21 residencias y centros de atención social situados en las zonas afectadas: 14 centros de mayores, cuatro de menores, dos de discapacidad y un albergue. El desglose incluye 955 personas mayores, 129 personas con discapacidad o enfermedad mental y 84 menores, además de 99 integrantes de 29 familias alojados en plazas de emergencia social y 59 jóvenes derivados a otros albergues.
La Comunidad de Madrid mantiene, asimismo, un seguimiento permanente de 1.592 personas dependientes que permanecen en sus domicilios: 1.042 mediante el servicio de teleasistencia avanzada y 550 a través de la ayuda a domicilio. El dispositivo coordinó también la evacuación de siete mayores dependientes que necesitaban oxigenoterapia y que residían en Robledo de Chavela y Zarzalejo.
La página de seguimiento de la emergencia, actualizada el 29 de julio a las 09:00 horas, señala que más de 1.300 personas mayores o con discapacidad han sido evacuadas y que alrededor de 1.600 dependientes reciben seguimiento en sus domicilios o en los lugares a los que se han desplazado. También mantiene en 21 el número de residencias y centros evacuados.
Refuerzo sanitario y orientación las 24 horas
En paralelo al dispositivo social, el Servicio Madrileño de Salud (SERMAS) ha reforzado la atención sanitaria a los pacientes de residencias públicas y privadas de la región, con un seguimiento especial de quienes han tenido que ser desplazados desde las zonas confinadas o evacuadas.
Asimismo, la Comunidad de Madrid ha habilitado el teléfono gratuito 900 102 112, operativo las 24 horas del día, para ofrecer información y orientación sanitaria a las personas afectadas por los incendios de la Sierra Oeste.
La iniciativa, desarrollada por las consejerías de Digitalización y Sanidad y prestada a través del Centro de Atención Personalizada (CAP-SERMAS), forma parte del dispositivo especial activado para garantizar el acceso de la población a la asistencia sanitaria durante la emergencia.
Mayores evacuados y acogidos
Entre los centros que han participado en la acogida se encuentra la residencia Valdeluz, en Tres Cantos, que ha recibido a 43 personas mayores procedentes de la residencia Real de Rozas, situada en Rozas de Puerto Real, y a otras tres de López Rumayor, en San Martín de Valdeiglesias.
La residencia Casablanca Vicálvaro, por su parte, fue seleccionada para acoger a usuarios de la residencia Maravillas, del Grupo Alena, ubicada en Cadalso de los Vidrios. La información inicial de la Comunidad de Madrid señalaba la derivación de 120 usuarios. Ignacio Fernández-Cid, presidente de la Federación Empresarial de la Dependencia (FED), ha explicado a Balance Sociosanitario que 116 residentes llegaron finalmente a Casablanca, puesto que los otros cuatro se fueron con sus familias.
La Comunidad de Madrid había solicitado previamente información sobre las plazas libres disponibles en los centros. El sábado 25 de julio, alrededor de las 13:30 horas, se comunicó que los mayores serían trasladados esa misma tarde. La mayoría llegó en tres autobuses, mientras que algunos de los usuarios que necesitaban transporte sanitario fueron desplazados en ambulancias. Con ellos viajaron cerca de 30 profesionales de la residencia Maravillas, lo que permitió que los residentes estuvieran acompañados por parte de sus cuidadores habituales.
“En tres horas estaban todos alojados en sus nuevas habitaciones y cenando”, señala Fernández-Cid, quien destaca la implicación de los equipos de ambos centros y califica la coordinación de “ejemplar”. “La profesionalidad, generosidad y entrega de todos los trabajadores ha sido extraordinaria”, añade.
La consejera de Familia, Juventud y Asuntos Sociales, Ana Dávila, visitó el 27 de julio las residencias Valdeluz y Casablanca Vicálvaro para conocer la situación de los residentes, sus familias y los equipos profesionales.
Por su parte, y según la actualización difundida por Amavir el 26 de julio, todos los residentes de Amavir Cenicientos fueron realojados en nueve centros del grupo en la Comunidad de Madrid, después de pasar inicialmente por Amavir Humanes. La compañía señaló que había informado a las familias del destino de cada usuario y que los residentes se encontraban bien tras el traslado.
El regreso a los centros de origen se está organizando de forma escalonada y depende, en cada caso, de que las autoridades confirmen que el traslado puede realizarse con seguridad.
Traslados diferenciados según el grado de dependencia
Las primeras evacuaciones realizadas en la Comunidad de Madrid mostraron que los dispositivos intentaron diferenciar los recursos de destino en función de la situación asistencial de cada persona.
En la residencia San Juan Bautista, en Aldea del Fresno, las cinco personas con mayor dependencia fueron trasladadas a Casaverde Villamanta; 16 residentes se fueron con sus familias y los 50 restantes fueron derivados a Parque de los Frailes, en Leganés. Ocho trabajadores del centro de origen permanecieron con ellos.
Los usuarios de La Fresneda, también en Aldea del Fresno, fueron distribuidos entre sus familias, Parque de los Frailes y la residencia Plata y Castañar. Los 78 residentes del centro para personas con discapacidad intelectual AMAM Picadas fueron evacuados inicialmente al polideportivo de Villamanta.
En San Martín de Valdeiglesias, la mayoría de los usuarios de López Rumayor fue trasladada al polideportivo municipal, mientras que los ocho residentes con mayor grado de fragilidad fueron derivados a la residencia pública de la localidad. En Pelayos de la Presa, otros 28 mayores de El Chaflán fueron trasladados a Sanitas Almenara, en Colmenar del Arroyo.
Castilla y León ha evacuado a 626 residentes
En Castilla y León, la Junta ha coordinado la atención social y sanitaria de 2.838 personas afectadas por el incendio de la provincia de Ávila, una cifra que engloba tanto los traslados residenciales como la asistencia prestada a la población evacuada.
Dentro de este operativo, la Consejería de Sanidad y Bienestar Social ha evacuado y realojado de forma preventiva a 626 usuarios de residencias de mayores desde el inicio de la emergencia, sobre un dispositivo preparado para trasladar a hasta 1.211 personas. Los mayores han sido distribuidos entre centros de la propia provincia de Ávila y recursos situados en otras provincias de Castilla y León.
El dispositivo ha combinado los traslados con otras medidas de protección. En algunos centros, cuando las condiciones del edificio y la evolución del fuego lo permitían, se optó por el confinamiento preventivo para evitar la exposición al humo y los riesgos asociados a una evacuación. Este fue el caso de las 88 personas que viven en la residencia La Higuera.
Por otro lado, la Consejería de Sanidad y Bienestar Social mantuvo en alerta un amplio dispositivo de vigilancia y atención a través del servicio de teleasistencia, mediante el cual se ha atendido durante estos días a un total de 705 usuarios afectados.
El Gobierno autonómico ha mantenido localizadas a todas las personas mayores que cuentan con sistemas de teleasistencia instalados en su domicilio y ha realizado un pormenorizado seguimiento de los casos en los que ha sido necesaria la evacuación.
De este modo, la Junta se ha implicado directamente en la gestión de un alojamiento alternativo en un centro de día para una usuaria encamada y ha facilitado el traslado de tres ciudadanos con movilidad reducida que, tras recibir el aviso de evacuación de sus municipios, activaron la alarma de teleasistencia. Los profesionales se pusieron en contacto con el 112 para organizar el traslado.
La actuación ha requerido la coordinación entre la Gerencia de Servicios Sociales, los servicios sanitarios, los centros residenciales, los medios de emergencia y las familias. La prioridad ha sido localizar plazas adecuadas y adaptar los traslados a las necesidades asistenciales de cada residente.
La Campiña acoge a mayores evacuados de sus viviendas
En Castilla-La Mancha, el incendio de La Mierla afectó a distintos municipios de la provincia de Guadalajara y provocó evacuaciones y confinamientos. El Gobierno autonómico comunicó el 26 de julio el levantamiento de los confinamientos y autorizó el regreso de las personas afectadas a sus hogares.
La emergencia ha mostrado también el papel que pueden desempeñar las residencias como recursos temporales para mayores que habitualmente viven en sus casas. La residencia La Campiña, perteneciente a Grupo Villamor y ubicada en Humanes, acogió a tres personas mayores a través del Ayuntamiento del municipio, según ha explicado a Balance Sociosanitario María Ramos, directora de Operaciones de la entidad.
Dos de ellas eran una pareja que vivía en su propio domicilio. Las tres personas procedían de zonas afectadas por los focos de La Mierla y Zarzuela de Jadraque y permanecieron durante una semana en la residencia.
Aunque no eran usuarios evacuados de otro centro residencial, La Campiña pudo proporcionarles alojamiento y atención en un entorno preparado para responder a las necesidades de las personas mayores hasta que pudieron regresar a sus viviendas.
La Comunitat Valenciana organiza el regreso a las residencias
En la Comunitat Valenciana, la Generalitat ha coordinado el regreso de las personas desalojadas por el incendio forestal de la Vall d’Uixó a sus viviendas y centros residenciales. El president, Juanfran Pérez Llorca, se reunió el 28 de julio con el conseller de Sanidad, Marciano Gómez, y la consellera de Servicios Sociales, Familia e Infancia, Elena Albalat, para organizar una vuelta escalonada y segura.
Raúl Planells, director del Grupo Novaedat, ha explicado a Balance Sociosanitario que, durante la tarde y cuando todavía se desconocía cómo podía evolucionar el incendio, la entidad desplazó de forma preventiva cuatro furgonetas del grupo. La evacuación se decidió a las 23:30 horas; el personal se organizó por plantas y el primer traslado comenzó a medianoche.
El dispositivo se articuló con el Centro de Coordinación de Emergencias de la Generalitat, que movilizó un autobús adaptado y ambulancias para derivar a un grupo de residentes. Otra residencia aportó tres vehículos, con los que se trasladó a más usuarios al centro Gran Vía de Castellón, gestionado por el Grupo El Castillo. A su vez, los Servicios Sociales del Ayuntamiento de la Vall d’Uixó coordinaron un transporte adicional desde un centro de atención a personas con discapacidad de la localidad para completar la operación.
“Más que dificultades, lo que hubo fue una excelente coordinación entre Novaedat, la Generalitat y los Servicios Sociales”, resume Planells. Esa colaboración permitió distribuir los traslados y adaptar los medios a las necesidades de las personas evacuadas.
La residencia mantuvo informadas a las familias de forma continua a través de su canal de difusión: primero, sobre la situación y el riesgo de una posible evacuación; después, sobre el inicio del desalojo y, al finalizar, sobre el destino de cada residente. También se ofreció a las familias con disponibilidad la posibilidad de recoger a sus allegados para llevarlos temporalmente a casa, una opción a la que recurrieron algunas de ellas.
Planells destaca que una de las principales lecciones aprendidas durante la DANA fue la necesidad de anticiparse y preparar con tiempo una eventual actuación. El personal fue avisado para reforzar el operativo y numerosos profesionales acudieron voluntariamente, en algunos casos acompañados por familiares o allegados, tanto para colaborar en la evacuación como para asegurar la atención en los centros de destino durante los días posteriores.
El director del grupo agradece la labor de todas las personas y entidades implicadas, así como la acogida y la atención prestadas por Novaedat Cullera, Novaedat Estivella, la residencia pública de Carlet y el centro Gran Vía de Castellón. También subraya el “rigor y la atención profesional” del personal desplazado a estos recursos hasta el regreso de los residentes.
El 29 de julio, una vez levantado el confinamiento y con los residentes de vuelta, Pérez Llorca visitó la residencia Novaedat de La Vall d’Uixó, acompañado por Elena Albalat, y saludó a los usuarios que habían regresado al centro, según informó la Generalitat Valenciana.
En definitiva, la respuesta ante los incendios confirma el papel de los centros residenciales como parte esencial de los dispositivos de emergencia. No se trata únicamente de encontrar alojamiento, sino de mantener la atención, la supervisión y los apoyos que necesitan las personas mayores y vulnerables durante una evacuación y hasta que pueden regresar con seguridad.













