La Asociación de Residencias de Tercera Edad de Castilla-La Mancha, ARTECAM, encara septiembre con la atención puesta en la calidad de los cuidados, la consolidación de los equipos profesionales y la financiación de la Dependencia, después del incremento de los recursos estatales destinados este año al Sistema para la Autonomía y Atención a la Dependencia.
Su presidente, Juan Carlos Vereda, considera que “esta mayor dotación representa una oportunidad para fortalecer la atención de larga duración siempre que los fondos se traduzcan de manera efectiva en servicios profesionales para las personas que precisan apoyos”.
La vuelta a la actividad ordinaria después del verano abre un periodo especialmente relevante para el sector residencial, que mantiene su atención durante los 365 días del año, y recuerda que “los cuidados no se cogen vacaciones de verano. Cuidamos a personas que necesitan respuestas profesionales, estables y adaptadas a su situación, y nuestro propósito es seguir mejorando cada día la atención que reciben”, señala el presidente de la patronal.
Mayor financiación y mayores recursos para el sistema de dependencia
El escenario de la Dependencia ocupa una parte importante de esas prioridades ya que el Gobierno de España ha elevado en 2026 su contribución al Sistema para la Autonomía y Atención a la Dependencia hasta los 5.513 millones de euros, mediante la suma de los niveles mínimo y convenido de protección. El refuerzo aprobado en junio también ha incrementado desde julio las cuantías estatales del nivel mínimo garantizado para las personas beneficiarias.
Ante esta realidad, para la organización, el crecimiento presupuestario adquiere toda su dimensión cuando termina convertido en horas de atención, profesionales, plazas, tratamientos, rehabilitación, alimentación, acompañamiento y cuidados especializados. “Tenemos que conseguir que el esfuerzo económico que realiza el Estado llegue hasta la atención que recibe la persona. La financiación de la Dependencia debe tener un recorrido reconocible y terminar en servicios profesionales que garanticen calidad, continuidad y seguridad”, afirma Vereda.
El presidente de ARTECAM considera que establecer una vinculación más directa entre los recursos públicos y los servicios acreditados permitiría reforzar la capacidad del sistema para atender perfiles de dependencia cada vez más complejos. La longevidad creciente ha transformado las necesidades de las residencias, donde conviven personas con distintos grados de autonomía junto a otras que requieren una elevada intensidad asistencial, supervisión permanente o atención especializada.
Desde ARTECAM se plantea que el aumento de la aportación estatal permita avanzar hacia una mayor trazabilidad del dinero público dedicado a Dependencia, de manera que el incremento presupuestario pueda identificarse después con una ampliación o mejora tangible de las prestaciones profesionales recibidas.
“El debate sobre la financiación cobra sentido cuando somos capaces de trasladarlo a la vida cotidiana. Más recursos deben significar más capacidad para cuidar bien, reforzar servicios, disponer de profesionales y ofrecer una atención adecuada a la intensidad que necesita cada persona”, señala Vereda.
Colaboración público-privada
La asociación considera compatible este planteamiento con la necesaria cooperación entre administraciones y agentes del sistema de cuidados. Su posición se dirige especialmente a aprovechar el esfuerzo presupuestario adicional realizado desde el ámbito estatal y conseguir que tenga la mayor repercusión posible sobre la prestación profesional.
Esa heterogeneidad ha convertido la personalización en una de las principales referencias de los cuidados de larga duración. “Dos personas con el mismo grado de dependencia pueden necesitar apoyos muy diferentes. Ahí reside el valor del trabajo profesional, en conocer, valorar y adaptar la atención. Los cuidados de calidad requieren recursos, pero también conocimiento, continuidad y equipos capaces de responder a cada realidad”, explica Juan Carlos Vereda.
ARTECAM defiende que la evolución del sistema debe preservar esa capacidad de respuesta profesional y favorecer modelos que permitan ajustar los apoyos a cada residente. Una persona con autonomía parcial presenta necesidades diferentes a quien precisa ayuda continuada para las actividades esenciales de la vida diaria, de igual manera que las situaciones asociadas a deterioro cognitivo, enfermedades crónicas o gran dependencia requieren intensidades y perfiles asistenciales distintos.
La asociación sitúa precisamente a los profesionales como otro de los grandes ejes para los próximos meses. La atención residencial exige plantillas multidisciplinares capaces de mantener la continuidad asistencial durante todo el año, una exigencia que aumenta a medida que crece la complejidad de las situaciones atendidas. “Los centros son edificios, habitaciones y equipamientos, pero el cuidado lo hacen las personas. Detrás de cada jornada hay profesionales que conocen a los residentes, detectan pequeños cambios, atienden sus necesidades y generan confianza. Cualquier avance del sistema tiene que cuidar también ese capital humano”, apunta Vereda.














