Crisis de los cuidados

Crisis de los cuidados.
Crisis de los cuidados.

La ONU reconoce los cuidados como la base para la sostenibilidad y la vida, esenciales para el funcionamiento de la sociedad. Sin embargo, conociendo bien el sector en España, me surgen algunos interrogantes: ¿en manos de quién están los cuidados?, ¿están reconocidos social y laboralmente? ¿Ejercen las mujeres el liderazgo en los puestos directivos del sector?

Desde una dimensión integral, existe una sobrerrepresentación de las mujeres en el sector de los servicios sociales, los cuidados y la atención a la dependencia: los cuidados no remunerados están fundamentalmente en manos de las mujeres; además, las trabajadoras remuneradas son mayoritariamente mujeres y las personas usuarias también.

Ana Isabel Lima, concejala del Grupo Municipal Socialista de Madrid.
Ana Isabel Lima, concejala del Grupo Municipal Socialista de Madrid.

El reconocimiento de los cuidados no remunerados es un reto que aún necesita conquistarse; culturalmente sigue pesando el concepto de que el tiempo de las mujeres en su rol de cuidadora debe ser gratuito, y esto ha contribuido, en generaciones anteriores, a la feminización de la pobreza por la renuncia a un desempeño laboral y a las retribuciones y cotizaciones necesarias para eliminar la desigualdad. Esto se suma a la necesidad de dignificar las condiciones laborales del sector y de erradicar las brechas laborales de las cuidadoras profesionales remuneradas.

Las barreras que limitan el avance a puestos de responsabilidad en el sector de los cuidados

Asimismo, las trabajadoras de titulación universitaria del sector, como el trabajo social, son también mayoritariamente mujeres y esta tendencia se mantendrá, ya que la mayoría de las estudiantes que cursan la carrera de grado en trabajo social siguen siendo mujeres. Sin embargo, se produce la paradoja del liderazgo, ya que los hombres están más representados en los puestos directivos que las mujeres. Esto denota la persistencia de las barreras estructurales invisibles que limitan el avance a puestos de responsabilidad en el mundo de los servicios sociales y que se hace más evidente en las empresas privadas y el tercer sector.

Las barreras invisibles también tienen que ver con que las mujeres no aspiran a puestos de poder porque el apoyo social grupal es escaso para que se produzca un empoderamiento psicosocial. De hecho, es habitual que el grupo que supuestamente es de apoyo a las mujeres directivas cuestione su conciliación o les haga sentir culpables por su rol de madres.

Para seguir avanzando, es necesario visibilizar mucho más a las mujeres que han llegado a puestos de poder como modelos de referencia para las generaciones venideras y generar alianzas que impliquen la potenciación de la capacitación de las mujeres en el liderazgo y la formación en todos los ámbitos, y en mayor medida en el marco de los cuidados del sistema de servicios sociales. Esto beneficiaría a la igualdad de oportunidades y también al reconocimiento del propio sistema.

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