La telemedicina, una revolución en la atención sanitaria a las personas mayores
La telemedicina permite prestar atención sanitaria personalizada en tiempo real o diferido a distancia, mediante el uso de las Tecnologías de la Información y la Comunicación (TIC). La pandemia ha impulsado su desarrollo, demostrando su eficacia para el cuidado de la salud de personas vulnerables con problemas de movilidad o que viven en zonas rurales y aisladas.
Los expertos aseguran que la implantación de la telemedicina en las residencias de personas mayores es una realidad tecnológicamente viable, la única limitación es la implicación de la Administración Pública en el establecimiento de protocolos claros de colaboración y coordinación sociosanitaria para transmitir, compartir y tratar información sensible entre el equipo médico del centro residencial y Atención Primaria u hospitalaria.
En este reportaje, exponemos algunas soluciones de telemedicina que proponen los principales proveedores de tecnología del país: Comitas E-Health, Essence SmartCare España, Kwido, Legrand Care, Tunstall.
Pero también la experiencia de diferentes operadores residenciales que , prestan el servicio de telemedicina a sus residentes: Amavir, Sanitas Mayores, Vitalia, Valdeluz.
La Organización Mundial de la Salud define la telemedicina como aquella que “aporta servicios de salud, donde la distancia es un factor crítico, por cualquier profesional de la salud, usando las nuevas tecnologías de la comunicación para el intercambio válido de información en el diagnóstico, el tratamiento y la prevención de enfermedades o lesiones, investigación y evaluación, y educación continuada de los proveedores de salud. Todo con el interés de mejorar la salud de los individuos y sus comunidades”.
En definitiva, se trata de una forma de proveer atención médica en tiempo real o de manera diferida, a través de tecnologías digitales para la comunicación: desde una videoconferencia hasta una plataforma de telemedicina conectada a diferentes aparatos de medición. El transporte codificado de imágenes médicas y de signos vitales permite a los profesionales de la salud realizar consultas, evaluar pacientes y recetar tratamientos sin la necesidad de una visita física.
La telemedicina, tanto en el hogar como en centros residenciales, permite una atención sanitaria más rápida, eficaz y accesible, evitando desplazamientos innecesarios y reduciendo el tiempo de espera. Todo ello, mejora la calidad de vida de los pacientes y fomenta el autocuidado.
Además, ha demostrado ser especialmente útil en zonas rurales o remotas, donde puede ser difícil acceder a la atención médica, así como durante emergencias y epidemias, como la pandemia.
Para que un sistema pueda considerarse telemedicina, el CEO de Comitas E-Health, Aquilino Antuña, destaca los siguientes elementos:
Interacción remota entre un paciente y un profesional de la salud. Se necesita una conexión estable a Internet para la transmisión de información en tiempo real o diferido.
Uso de tecnologías digitales para la comunicación entre el prestador del servicio y el usuario o paciente.
Profesionales sanitarios.
Por su parte, el CEO de Kwido, Iñaki Bartolomé, apunta que la telemedicina puede utilizarse para diversos propósitos: consultas médicas, diagnóstico de enfermedades, monitorización de la salud, prescripción de medicamentos y terapias online.
La telemedicina no reemplaza la atención médica en persona, pero es un complemento para mejorar la accesibilidad y calidad asistencial.
Implantación de la telemedicina
Diferentes expertos señalan que el COVID ha acelerado la implantación de la telemedicina y ha provocado que su uso haya crecido exponencialmente. Jaime Rico, Essence SmartCare Spain Sales Manager, asegura que los números hablan por sí solos: “El aumento de las consultas de telemedicina en España ha llegado al 65 % desde el inicio de la pandemia y hoy se calcula que el 75 % de los pacientes la podría estar utilizando”.
Si bien la telemedicina comienza a ser una realidad, el CEO de Kwido, Iñaki Bartolomé, lamenta que su grado de implantación aún es bajo. “En el sector privado ha habido un mayor avance, como es el caso de los seguros privados de salud, pero en la sanidad pública hay mucha resistencia y está muy poco implantada. Tan sólo algunos casos concretos relacionados con la gestión de enfermedades crónicas, pero generalmente la sanidad pública no ha hecho verdaderos esfuerzos para su implantación donde puede ser mucho más potente: prevención y seguimiento de enfermos crónicos”, expone.
Igualmente, Aquilino Antuña de Comitas E-Health asegura que “aún estamos dando pasos iniciales”. Este experto otorga mucha importancia al colectivo del que estemos hablando: “Las Fuerzas Armadas llevan usando nuestra tecnología de telemedicina desde hace más de 20 años. Pero es ahora cuando la sociedad aprecia más sus ventajas y ve la telemedicina como un complemento absolutamente necesario al sistema de salud actual”. Antuña recuerda que en España hay más de 5.000 residencias de personas mayores “y no puede haber médicos en todas, pero sí servicios médicos. La telemedicina permite evitar la mayoría de los traslados de mayores a las urgencias por problemas que, aunque recurrentes, son muy comunes”.
En la misma línea, el responsable de Proyectos de Salud Digital de Tunstall, Raúl Gómez, defiende que el sector de la salud digital está en plena expansión. “No obstante, aún queda mucho camino y muchos recursos por parte de las administraciones para que la telemedicina pueda demostrar todo su potencial”, explica.
Por su parte, José Manuel Carballo, responsable de Desarrollo de Negocio del Sur de Europa de Legrand Care, es más optimista: “Hay una cierta implantación. El diagnóstico por imagen ha dejado de ser ciencia ficción y es una realidad en muchos servicios, dermatología particularmente. Además, la videoconsulta comienza a abrirse camino y, aunque quizás no está tan consolidada como el diagnóstico por imagen, sí está aceptada como un concepto de telemedicina totalmente viable”. En cualquier caso, Carballo asegura que la telemedicina es una realidad, porque ha pasado de la fase de pilotaje a existir servicios en marcha.
Tecnología en el hogar
Para poder implementar la telemedicina en el hogar es indispensable que tanto el prestador como el paciente tengan acceso a un equipo (ordenador, tablet o teléfono móvil), señal de Internet e información o formación sobre cómo operarlos. A partir de ahí, la telemedicina puede ampliar sus funcionalidades, mediante aplicaciones como las videollamadas, control de pacientes crónicos, ensayos clínicos o monitorización remota.
“El uso generalizado de Internet en los hogares, unido al incremento de las capacidades de los teléfonos móviles y otros dispositivos electrónicos, están ayudando a que se produzca el auge de la telemedicina. También el uso de los wearables (relojes, ropa inteligente y todo tipo de sensores corporales), que permiten la monitorización a distancia de parámetros como la presión sanguínea, electrocardiogramas, niveles de glucosa, ritmo respiratorio, presión arterial pulmonar o sueño”, subraya Jaime Rico de Essence.
Por su parte, el CEO de Comitas Aquilino Antuña concreta que los dispositivos más comunes utilizados en la telemedicina domiciliaria son:
Monitores de signos vitales: presión arterial, frecuencia cardíaca, oxímetro de pulso.
Cámaras de videoconferencia para realizar consultas médicas remotas.
Dispositivos de gestión de medicamentos para ayudar a los pacientes a mantener un régimen de medicación.
Dispositivos de telemonitorización: para monitorear continuamente condiciones médicas crónicas como la diabetes o la insuficiencia cardíaca.
Dispositivos de imágenes médicas: como cámaras dermatológicas, para realizar exámenes remotos (depende de la patología de la persona).
Básculas, etc.
Todos estos dispositivos ayudan a los médicos a monitorear la salud de los pacientes de manera remota y a tomar decisiones clínicas precisas sin la necesidad de una visita en persona.
Ante la ingente cantidad de información recibida, la Inteligencia Artificial (IA) podría ayudar a tomar decisiones clínicas, identificando patrones a partir del análisis de los datos recopilados por los dispositivos de monitorización remota.
¿Está la sociedad preparada para normalizar la telemedicina?
Las empresas consultadas coinciden en señalar que la sociedad está preparada para normalizar el uso de la telemedicina. En este sentido, el responsable de Proyectos de Salud Digital de Tunstall, Raúl Gómez, asegura que, a raíz de la pandemia, “hemos identificado que la sociedad está adoptando de forma mayoritaria este tipo de soluciones”.
“Ha habido una formación forzosa en el confinamiento y en la pandemia. Todo lo que comienza por ‘tele’ se ha convertido en familiar: teleformación, telecompras, teletrabajo y también la telemedicina. Con un sistema de salud bastante saturado parece cada vez más necesario evitar los flujos de personas en los centros de salud para revisiones, diagnósticos, etc., que se pueden realizar sin moverse de casa”, explica Aquilino Antuña de Comitas E-Health. Para ello, lógicamente, la formación de los pacientes es necesaria. “Pero su uso es verdaderamente muy sencillo. La usabilidad está muy trabajada para que todo sea muy intuitivo”, apunta.
De igual manera, el CEO de Kwido, Iñaki Bartolomé, explica que la sociedad lleva años consumiendo diferentes servicios a través de tecnología: ocio, comunicación, banca, seguros, etc. “Pensar que la telemedicina es diferente no tiene sentido”, asevera. Y añade: “Si la tecnología es accesible y usable, como pasa con muchas aplicaciones, no es necesaria siquiera la formación”.
“La telemedicina ha llegado para quedarse”, sentencia Jaime Rico de Essence. En este sentido, expone que recientes estudios afirman que el 93 % de los médicos encuestados cree que las herramientas digitales de salud ofrecen una ventaja en la atención al paciente, incluida la telemedicina. Y más del 80 % de los médicos están ya utilizando la telemedicina y las visitas virtuales. En una segunda fase, detalla Rico, se hará más hincapié “en la monitorización remota de pacientes, en un entorno donde pacientes y prestadores de servicios se sienten más confortables, y donde la tecnología sigue ganando peso, entrando en acción los datos y todo lo que conllevan (almacenamiento, privacidad, etc.)”.
Y el responsable de Desarrollo de Negocio del Sur de Europa de Legrand Care, José Manuel Carballo, añade que la normalización puede llegar de la mano de la necesidad creada, “que avanza gracias a la presencia cada vez mayor de pulseras inteligentes que incluyen la medición de este tipo de parámetros, haciendo de estas prácticas algo habitual que, probablemente, en breve, serán aceptadas y consideradas como algo natural y, por tanto, se solicite como mejora a la oferta actual de los servicios de salud”.
Coordinación sociosanitaria
La falta de coordinación sociosanitaria es, en opinión de los expertos, un verdadero freno a la introducción de la telemedicina.
A este respecto, el CEO de Kwido, Iñaki Bartolomé, afirma que esa falta de coordinación no es un problema técnico. Desde su experiencia, el principal inconveniente es que los sistemas de salud de las diferentes comunidades autónomas siguen sin hablarse entre sí y los departamentos de Asuntos Sociales y de Salud continúan separados, y sin unir sus sistemas informáticos.
“Hoy nadie pone en duda que la telemedicina es una buena herramienta que ayuda a los profesiones sanitarios. Su introducción, más en la sanidad pública que en la privada, necesita cambios operativos importantes. Nada que no se pueda realizar con consenso, pero hay que hacer las cosas bien”, asegura el CEO de Comitas E-Health, Aquilino Antuña.
Y Jaime Rico de Essence insiste en que la telemedicina es ya una necesidad. De ahí la importancia de una adecuada coordinación sociosanitaria “para una atención integral y continuada, especialmente en personas mayores vulnerables”.
Dado el escenario en que nos desenvolvemos, el responsable de Desarrollo de Negocio del Sur de Europa de Legrand Care asegura que la contribución de la telemedicina a la coordinación sociosanitaria es altísima, puesto que acerca el hogar de los usuarios atendidos por los servicios sociales en sus domicilios o en una residencia a los servicios a Atención Primaria o especializada. “Sin duda, deberá completarse con la unificación de datos, de historiales sociales y sanitarios; pero como acercamiento a esa convergencia, la aportación de la telemedicina es muy importante”, añade.
En definitiva, el responsable de Tunstall, Raúl Gómez, indica que la salud digital puede ser clave para avanzar en la coordinación sociosanitaria, “que es primordial para la optimización de una atención integral. La esencia de la salud digital es la recopilación de los datos sanitarios, y dicha recopilación y disposición de datos en una plataforma común o compatible con todos los agentes sociosanitarios supondrá un gran avance en la coordinación sociosanitaria”.
Sinergias entre la telemedicina y la teleasistencia
La teleasistencia y la telemedicina se complementan y tienen puntos en los que convergen, sobre todo porque la salud es una parte fundamental del cuidado de las personas.
“La sinergia es altísima. Partimos del usuario de telemedicina que ya se encuentra asistido por los servicios sociales en su domicilio, convirtiendo a la teleasistencia en la base de este modelo de atención”, defiende José Manuel Carballo de Legrand Care.
La teleasistencia avanzada está sumando servicios adicionales, como el control de la casa inteligente o el seguimiento de la salud. “Son actividades que, por tanto, se complementan y juntas añaden un mayor valor. La telemedicina ofrece un servicio más completo a la teleasistencia”, asegura el CEO de Comitas E-Health, Aquilino Antuña.
En este proceso, la tecnología está favoreciendo las sinergias. “El mismo panel de control que permite las funcionalidades de teleasistencia avanzada puede ser compatible para vincular también los dispositivos de telemedicina”, sugiere Jaime Rico de Essence. Por eso, continúa, “proponemos una plataforma integral que une lo mejor de la teleasistencia y la telemedicina, que permite a los mayores monitorizar sus constantes vitales conectándolas directamente con cuidadores y personal sanitario, tanto dentro como fuera del hogar. De esta forma, pueden seguir viviendo sus vidas de forma segura, activa e independiente, ya tengan necesidades médicas mínimas o requieran de un tratamiento regular, crónico e incluso intensivo”.
Ahora bien, Iñaki Bartolomé de Kwido advierte de que si los sistemas no hablan entre sí o no hay intercambio de información entre Sanidad y Servicios Sociales, “vamos a impedir que se desarrollen las sinergias comentadas”.
Beneficios de la telemedicina
Los expertos consultados resumen los principales beneficios de la telemedicina:
Permite proporcionar atención médica a personas que viven en áreas rurales o remotas, donde puede ser difícil acceder a la atención médica en persona.
Presta atención médica personalizada en el hogar o residencia, evitando desplazamientos innecesarios de personas vulnerables al centro de salud u hospital de referencia. Además, ayuda a superar las barreras lingüísticas y culturales.
Bienestar y comodidad. Los pacientes reciben atención médica en su propio hogar o centro residencial, donde pueden recuperarse. Además, fomenta su autocuidado.
Ahorro de tiempo y costes. La telemedicina permite a los médicos atender a más pacientes en menos tiempo y de manera más eficiente, ayudando a descongestionar y aliviar la presión que sufre el sistema sanitario.
Optimiza los recursos sanitarios y reduce costes (ambulancia, cama hospitalaria, RRHH), ya que disminuyen los ingresos y visitas hospitalarias, las movilizaciones y los traslados innecesarios.
La telemedicina favorece una rápida (urgente) valoración y actuación, que conduce a una derivación hospitalaria o a un tratamiento in situ, según los protocolos establecidos y el criterio de los equipos médicos.
Prevención y detección de situaciones de riesgo. La telemedicina permite a los profesionales anticiparse, gracias a la constante e inmediata monitorización de los pacientes. Además, es una herramienta de ayuda en el proceso de toma de decisiones.
Continuidad asistencial. La monitorización de la salud de los pacientes permite hacer el seguimiento de enfermedades crónicas, como la diabetes o la hipertensión.
Mejora de la calidad de la atención. La telemedicina permite una comunicación más fluida entre los pacientes y los profesionales sanitarios.
Enriquecimiento profesional. Promueve el trabajo colaborativo entre equipos de profesionales clínicos, que pueden intercambiar experiencias, actualizar conocimientos y mantener una formación continua. A través de las plataformas de telemedicina, se pueden compartir historias clínicas, resultados de análisis, imágenes y otros datos relevantes. Además, supone una ayuda y un refuerzo al personal del centro residencial, ofreciendo un respaldo médico ante cualquier duda o situación clínica del residente.
“En la medida de que seamos capaces de capturar mucha información, vamos a poder utilizar técnicas de Inteligencia Artificial (IA) para detectar anomalías, predecir tendencias futuras y trabajar de forma mucho más decidida en la prevención”, manifiesta el CEO de Kwido, Iñaki Bartolomé.
Por su parte, el CEO de Comitas E-Health, Aquilino Antuña, incide en que la telemedicina puede aplicarse a diferentes campos de actuación: Atención Primaria, salud mental, cuidados crónicos, urgencias y emergencias y atención en el hogar.
“Nos encontramos ante todo un nuevo sistema de salud muy orientado al seguimiento y a la prevención, no al diagnóstico ni al tratamiento, que es aplicable a todo entorno que por volumen sugiera una optimización de recursos o bien, por el perfil del usuario, convenga evitar su movilidad”, apunta José Manuel Carballo de Legrand Care.
Y Jaime Rico de Essence SmartCare Spain concluye que “estamos ante la consolidación de la era dorada de la salud digital”.
Comitas E-Health da gran importancia a la experiencia del paciente y cuida mucho el acto médico
El modelo de telemedicina de Comitas E-Health une un punto en el que no hay los profesionales sanitarios que requiere el paciente (un barco, la España vaciada o una residencia de personas mayores) con un centro de atención médica, un hospital, etc. “En el punto remoto se instalan equipos avanzados como cámaras de exploración, otoscopio, iriscopio, dermatoscopio, monitor de signos vitales completo, electrocardiograma, ecógrafo, etc. Toda la información que registran estos equipos se codifica y se envía al hospital o centro correspondiente. De esta manera, el médico tiene toda la información que necesita en tiempo real para emitir un diagnóstico preciso”, explica el CEO de Comitas E-Health, Aquilino Antuña. Y añade: “Nos gusta hablar de mover datos y no pacientes. Nuestro modelo es muy completo, preciso y seguro”.
Comitas E-Health da gran importancia a la experiencia del paciente y cuida mucho el acto médico que se está desarrollando a distancia. Para ello, trabaja con la Universidad Francisco Victoria en un desarrollo sensato de la telemedicina.
“Estamos instalando en muchas residencias nuestros sistemas y con la adecuada exploración dermatológica o con nuestras unidades de rayos x a domicilio, el hospital correspondiente dispone de una información precisa de la lesión. Disponemos, además, de unidades móviles equipadas con rayos x y distintas tecnologías, que pueden servir para complementar el diagnóstico en el caso de una caída y evitar derivaciones a urgencias”, informa Antuña.
Otro ejemplo muy claro es el sector marítimo. “Hace pocas semanas el equipo de Comitas atendió un infarto en un buque pesquero. El tripulante estuvo 8 horas monitorizado con el electrocardiograma y los distintos dispositivos, mientras un cardiólogo del hospital de Vigo daba las correspondientes instrucciones”, explica el experto.
La compañía se encuentra, actualmente, en un proceso de expansión: “Resulta más sencillo trabajar con entidades privadas, que ven la necesidad y la compran. La Administración Pública, que también ve la necesidad, tiene múltiples complicaciones: los procesos son tediosos y lentos, porque están sujetos a largas licitaciones, disposición de las adecuadas partidas presupuestarias y a los vaivenes políticos”.
Vithas o Quirón “tienen claro su uso y ya trabajan con Comitas en distintos proyectos”, subraya Antuña. Y añade: “Estamos en pleno desarrollo de un proyecto con un grupo hospitalario privado en el que la introducción de la telemedicina en urgencias está permitiendo reducir drásticamente los tiempos de espera.
VitalOn es una plataforma integral de monitorización remota de pacientes para personas mayores y enfermos crónicos
Essense SmartCare España ya está realizando varios proyectos piloto con proveedores de servicios de telemedicina que verán la luz en los próximos meses. “Nuestra plataforma se llama VitalOn. Se trata de una plataforma integral de monitorización remota de pacientes (RPM) para personas mayores y enfermos crónicos”, explica Jaime Rico, Essence SmartCare Spain Sales Manager.
VitalOn introduce un nuevo concepto en el mercado de la atención de la salud al combinar las capacidades de la teleasistencia, la telemedicina y el bienestar en una única plataforma, que ofrece monitorización continua de actividad y distintos parámetros de constantes vitales, que cubren una amplia gama de necesidades médicas, dentro y fuera del hogar. VitalON recopila y analiza continuamente datos sobre la salud de los pacientes, mediante distintos dispositivos médicos para facilitar una atención proactiva, predictiva y preventiva.
Concretamente, los dispositivos que incluye VitalON son: panel de control, pulsioxímetro, monitor de presión arterial, medidor de glucosa en sangre, termómetro y báscula inteligente.
“Nos enfrentamos a una realidad en la que casi el 80 % de las personas mayores conviven con, al menos, una enfermedad crónica que requiere un seguimiento continuo para una gestión eficaz de la misma”, señala Rico. Y VitalOn ofrece “la mejor solución en cuanto a conexión continua”, con una vigilancia constante para monitorizar la salud de los pacientes y el bienestar de los mayores sin que afecte a su vida diaria.
“Para ello, empleamos un gateway con múltiples opciones de conectividad que es compatible con una amplia gama de dispositivos médicos mediante el uso de Bluetooth Low Energy (BLE)”, detalla el experto. La plataforma monitoriza de forma continua los datos de salud y constantes vitales del paciente para informar a los propios usuarios, cuidadores y personal médico en caso de registrarse una actividad anormal.
“Además, se tienen en cuenta las necesidades concretas del usuario al abordar problemas relacionados con el envejecimiento y afecciones crónicas, como diabetes, hipertensión e insuficiencia cardíaca, a través del propio terminal de teleasistencia y sin necesidad de depender de aplicaciones para teléfonos inteligentes o tabletas”, concluye Rico.
Conectar un móvil o tablet con dispositivos médicos reconocidos e incluso con pulseras de actividad
Kwido ofrece la posibilidad de implantar de forma sencilla, modelo marca blanca, soluciones de telemedicina con total flexibilidad, que incluyan:
Desarrollo de apps móviles para la gestión de variables de salud.
Realización de cuestionarios a pacientes desde apps.
Consultoría para definir un kit de telemedicina.
Conexión desde tablet/smartphone con dispositivos médicos o pulseras de actividad.
Incluir mensajería.
Añadir videoconsulta.
Y, a partir de aquí, contando con datos, poder utilizar la Inteligencia Artificial (IA) para detectar anomalías y presentar predicciones.
Respecto a casos de buenas de prácticas, el CEO de Kwido, Iñaki Bartolomé, explica que, en Euskadi, “Osakidetza tiene un programa específico de telemedicina, aunque no tiene implantación masiva. Y también han realizado proyectos de monitorizarión de enfermos cardiacos, como el proyecto eCardioSurf, en el que pudimos participar nosotros. Por otra parte, el Servicio Murciano de Salud llevó a cabo un proyecto de teleconsulta y monitorización de mayores en un entorno rural, en la zona de Bullas, en este caso también con tecnología Kwido”.
Realmente, Bartolomé manifiesta que lo más básico sería tan solo una app donde poder incluir datos de salud incluso de forma manual. “Si lo queremos sofisticar, podemos hacer que ese móvil o tablet se conecte, por ejemplo, con dispositivos médicos reconocidos (termómetros, tensiómetros, pulsioxímetros, etc.) e incluso con pulseras de actividad (pasos y sueño); pero, realmente, un simple smartphone es suficiente”, concluye el experto.
Los terminales de teleasistencia de última generación en los hogares actúan como ‘pasarela’ en la toma de datos de los usuarios
La tecnología de Legrand Care profundiza en servicios que, actualmente, ya se ofrecen a los ciudadanos. “En nuestro caso, es una propuesta añadida sobre los servicios sociales de teleasistencia a los ciudadanos. En ese escenario, nuestra tecnología se basa en el uso de terminales de teleasistencia de última generación en los hogares, terminales que actúan como ‘pasarela’ en la toma de datos de los usuarios para enviarlos hacia los Centros de Atención, donde podrán ser analizados”, explica el responsable de Desarrollo de Negocio Sur de Europa de Legrand Care, José Manuel Carballo.
El impulsor, tal y como indica el experto, es la Administración Pública. “Pero es el prestador de servicios quien ejecuta el despliegue. De hecho, las pequeñas iniciativas que tenemos en marcha se han acometido a través de prestadores que activan sus servicios para usuarios del ámbito de los servicios públicos”, apunta Carballo.
En este caso mencionado, el hogar deberá de incorporar un terminal de teleasistencia de última generación con capacidad para conectarse a dispositivos de medida de los habituales parámetros de salud: peso, temperatura, presión sanguínea, etc.
Por otra parte, el responsable de Legrand Care señala que una conexión de datos será imprescindible, aunque en los equipos de teleasistencia actuales (equipos digitales) esta conexión se encuentra en muchos casos activa, gracias a la inclusión de conectividad vía red móvil de datos.
Por último, Carballo indica que hay que considerar los comentados dispositivos de medida de los parámetros de salud de cada usuario en función de sus necesidades.
Un kit compuesto por un dispositivo tablet y un conjunto de sensores permiten monitorizar los signos vitales
Tunstall ya acumula numerosas experiencias en el ámbito de la gestión remota de pacientes crónicos y la hospitalización a domicilio, con grandes resultados muy bien valorados, tanto por los pacientes como por los profesionales sanitarios.
El responsable de Proyectos de Salud Digital de Tunstall, Raúl Gómez, señala que la tecnología de Tunstall en salud digital se basa, principalmente, en dos ramas:
Apps y software: plataformas y apps que permiten a los pacientes y a los profesionales sanitarios controlar sus signos y síntomas, y que estos sean vistos y analizados de forma remota, además de gestionarlos y llevar a cabo las acciones pertinentes.
Tecnología asistencial: dispositivos y sensores que monitorizan los signos y las constantes de las personas en entornos clínicos y no clínicos.
“La plataforma con la que cuenta Tunstall es ICP (Integrated Care Platform), que combina distintas herramientas de software con integración de dispositivos médicos para la gestión remota y monitorización de los pacientes. A modo de ejemplo, pueden ser integradas las pulseras de actividad tipo Fitbit y Apple Health. La plataforma ICP es un producto sanitario que tiene el valorado marcado CE”, destaca Gómez.
Actualmente, Tunstall es proveedor de tecnología, tanto de empresas privadas como de la Administración Pública. Ayuntamiento de Madrid, Osakidetza, Hospital Universitario Río Hortega son ejemplos de hospitales públicos y administraciones que usan tecnología Tunstall. Así como empresas privadas que prestan servicios de telemedicina en hospitales de la Administración Pública. Pero también cuenta con clientes privados: empresas Medtech y laboratorios farmacéuticos.
“Dependiendo del proyecto, la compañía proporciona un kit compuesto por un dispositivo tablet y un conjunto de sensores que permiten monitorizar los signos vitales. En otros proyectos, el paciente utiliza su teléfono y se descarga directamente la App”, explica el responsable de Proyectos de Salud Digital.
Respecto a los ámbitos de la atención sanitaria, la tecnología de Tunstall está centrada, sobre todo, en la monitorización y la gestión remota de pacientes crónicos de EPOC, insuficiencia cardíaca, asma, diabetes o hipertensión. “Las soluciones de la compañía también están diseñadas para la gestión de la salud y los cuidados a largo plazo en pacientes con necesidades complejas y comorbilidad, y para cuidados transitorios y post-agudos”, concluye Gómez.
Amavir está valorando los beneficios de la medición de constantes vitales cuando no hay médico
El Grupo Amavir ofrece el servicio de telemedicina en sus centros residenciales. “Comenzamos en dos centros en 2016, colaborando con sendos hospitales de referencia. Con posterioridad al inicio de la pandemia, se ha ido aumentando en muchos más, sobre todo vinculados a los geriatras de enlace”, explica el jefe Médico del Grupo Amavir, Sara González.
Con el objetivo de mejorar la continuidad asistencial de los residentes y disminuir las visitas al hospital, evitando molestos traslados a los usuarios y complicaciones a los familiares, “comenzamos con la interconsulta de dermatología y, posteriormente, hemos ido añadiendo otras especialidades”, afirma.
En los centros donde se inició la valoración por parte de un especialista a través de e-consulta, el hospital de referencia facilitó a los centros de Amavir, inicialmente, una pantalla con cámara y su programa para poder conectarse y realizar la videoconsulta, previamente programada. El modelo ha evolucionado y, en la actualidad, una vez resueltas todas las cuestiones relacionadas con la protección de datos, los centros tienen sus propios ordenadores, tablet o móviles.
“Estamos iniciando un programa piloto para valorar los beneficios de la medición de constantes vitales en horarios donde no hay médico”, informa González. De esta manera, ante una situación aguda, que puede ser grave y necesita decisiones ágiles, el personal del centro llama al servicio de telemedicina y trasmite las constantes. Incluso puede hacer llegar la auscultación cardiaca o pulmonar, recibiendo de un médico las pautas de tratamiento a seguir.
Todo ello, subraya la responsable Médico del Grupo Amavir, avanza en la coordinación sociosanitaria y permite la continuidad asistencial de los cuidados, mejorando su seguimiento y la calidad de vida de los usuarios, “optimizando los tratamientos e impulsando el trabajo entre distintos niveles asistenciales, que siempre revierten en la seguridad del paciente”.
El perfil de los residentes que se benefician de la telemedicina es, principalmente, personas dependientes con problemas de movilización, y los que no tienen familiares para que los acompañen. “En realidad, todos. A excepción del que por su voluntad quiere y puede desplazarse al hospital”, apunta la responsable Médica.
Este servicio ha sido acogido con mucho interés por parte de todos, profesionales, usuarios y familiares, ya que permite una mayor comodidad para el residente y mejora la comunicación entre profesionales, resolviendo dudas en el mismo momento, lo que revierte en la seguridad del paciente.
Respecto a los beneficios para los usuarios, González señala que evita traslados innecesarios que, muchas veces, resultan traumáticos; se reduce el tiempo de espera en las consultas; y disminuyen los errores de trasmisión de información del paciente que está en su casa, ya que es directa. Y para el equipo médico, destacan los siguientes beneficios: permite el contacto directo entre profesionales del hospital y de la residencia, mejorando la humanización; disminuye el gasto en ambulancias y, como consecuencia, contribuye a disminuir la contaminación. “Asimismo, la telemedicina permite tomar decisiones con mayor rapidez que, además, pueden ser compartidas entre profesionales de distintas disciplinas”, concluye.
Todos los residentes de Sanitas Mayores se benefician de la telemedicina y tienen acceso a la videoconsulta
Sanitas incluyó la videoconsulta en 2016 y, desde entonces, el número de pacientes y médicos han ido incrementando. Además, el director general de Sanitas Mayores, Pedro Sánchez Soro, afirma que el COVID ha impulsado la medicina digital: “Antes de la pandemia, Sanitas realizaba 42.000 videoconsultas al año y en 2022 se superaron las 771.000. Igualmente, en 2019 contábamos con unos 2.200 médicos que ofrecían videoconsulta y hoy superan los 3.100”.
En el verano de 2020, la compañía puso a disposición de todos los residentes de Sanitas Mayores la videoconsulta con más especialidades médicas y urgencias. Desde su puesta en marcha, se han realizado más de 500 videoconsultas de urgencia o especialidad. Esto ha permitido reducir los desplazamientos de los residentes a los hospitales, cuando no hay necesidad de pruebas médicas o valoración física.
Los residentes de Sanitas Mayores tienen acceso a un médico a través de videoconsulta para urgencias disponible 24 horas los 365 días del año y para consulta o segunda opinión con 15 especialidades médicas: Geriatría, Fermatología, Neurología, Reumatología, Psicología, Psiquiatría, Cardiología, Traumatología, Medicina interna, Otorrinolaringología, Urología, Alergología e Inmunología, Oftalmología y Digestivo. Además, tienen acceso a videoconsulta dental con un odontólogo de Sanitas Dental.
El especialista atiende al residente en compañía del médico de la residencia y de un familiar para que conozca de manera transparente y de primera mano su situación.
Por otro lado, los cuidados de las residencias se trasladan al hogar para ofrecer un servicio personalizado y modular, a través de BluaU Senior con el apoyo de la telemedicina. Un asesor de salud elabora un plan personal y realiza un seguimiento de la evolución del estado de salud del usuario, lo que permite anticiparse a ciertas necesidades. El servicio lanzado por Sanitas Mayores ofrece acceso a un número limitado de consultas presenciales a especialistas, así como a servicios a domicilio de podología, fisioterapia o enfermería, y envío de medicamentos desde la farmacia. Gracias a la digitalización los usuarios cuentan con acceso a un médico 24 horas los 365 días al año, y médicos de otras especialidades a través de videoconsulta.
Para poder hacer uso de la telemedicina, no es necesario el uso de grandes tecnologías. Con un teléfono o tablet, el residente tiene acceso a videoconsulta. “Gracias a la digitalización, logramos una medicina más cercana y humana sin dejar de lado la asistencia médica presencial. La tecnología disuelve las paredes de nuestros centros hospitalarios para monitorizar en remoto a los pacientes a través de wearables, lo cual permite un seguimiento digital de patologías que da mayor seguridad clínica al paciente con una medicina más certera basada en datos, que permite a los profesionales diagnosticar y tratar a los pacientes con información continuamente actualizada”, expone Sánchez Soro.
La digitalización y la telemedicina permiten, por tanto, avanzar hacia un cuidado más personalizado, especializado y profesionalizado.
El Servicio Médico 24/7 de Vitalia es un sistema de telemedicina con un soporte tecnológico que consta de un emisor y un receptor
Los centros de Vitalia ofrecen el servicio de telemedicina desde el comienzo de la pandemia, en marzo de 2020, para dar respuesta a la crisis sanitaria.
“Contamos con un teléfono de Asistencia Médica 24 horas todos los días del año. Desde cualquier residencia, el trabajador que esté ante una situación de urgencia médica y de duda farmacológica o sanitaria, puede llamar para buscar apoyo”, explica el doctor Ginés Sabater, director Médico de Vitalia.
Cuando más se utiliza el servicio es en el turno de noche y entre los casos o situaciones de mayor incidencia destacan las patologías de broncoaspiración, episodios de urgencia (TA, glucemia, tos, fiebre) y caídas.
“Estamos logrando el objetivo que nos propusimos al crearlo, que sirva de apoyo y ayuda a los auxiliares del turno de noche o en fines de semana, donde no hay facultativos presenciales en los centros”, señala Sabater. No obstante, subraya que todos los turnos se benefician del Servicio y no sólo el personal auxiliar o gerocultor, sino también enfermería e incluso está resultando muy útil como segunda opción diagnóstica entre médicos.
El Servicio Médico 24/7 de Vitalia, se basa en un sistema de telemedicina con un soporte tecnológico que consta de un emisor y un receptor:
Es la herramienta tecnológica que utiliza el/la trabajador/a para contactar con el servicio, solicitando una opinión o ayuda por parte del Servicio Médico. El aparataje del que dispone para ello es:
Carro autoportable con cámara para visualización de la persona residente, con visión general.
Cámara ajustable para llegar desde un primer plano a un dermatoscopio.
Aplicaciones para el diagnóstico: fonendo, ECG, ecógrafo portátil, laringoscopio, otoscopio, aparato de tensión arterial y termómetro.
Conexión directa al aplicativo de Vitalia, donde se puede acceder al historial médico de la persona usuaria o paciente.
Receptor o servicio médico. Es un espacio adaptado para la estancia del facultativo que atiende el servicio y consta de una doble pantalla de PC: en una está el aplicativo de Vitalia, que muestra el historial médico y los demás datos de la persona usuaria, y en la otra la recepción de los datos e imágenes que emite el carro emisor.
Con el sistema Vitalia de Telemedicina, los datos e imágenes, así como el relato de la situación del residente/paciente, los emite la persona que está junto al enfermo, con un protocolo interno de medidas a tomar. “Seguimos el Protocolo NEWS y NEWS-2 de check-list de constantes y situación general para valorar si la persona residente puede ser atendida en el centro o es necesario derivarla”, explica Sabater.
“El Servicio Médico 24/7, apoyado en un potente sistema de telemedicina, con el aparataje tecnológico más avanzado, constituye una forma práctica de entender la coordinación social y sanitaria”, concluye el experto. Su implantación ha supuesto una disminución de casi el 60 % de las derivaciones hospitalarias. Y en casi tres años de funcionamiento, el Servicio de 24 horas ha intervenido en más de 5.000 casos.
Valdeluz tiene acceso a un portal de citaciones con HM Hospitales y puede solicitar consulta telemática con el especialista
Con la apertura de Valdeluz Leganés en 2019, “ya comenzamos a realizar medicina telemática acompañados de HM Hospitales. Los mayores pueden disfrutar del acceso a especialistas a través de las consultas telemáticas, permitiéndonos ofrecer un cuidado mucho más completo”, explica la directora Médica de Valdeluz, Conchita García.
Tras valorar al mayor, el departamento médico de Valdeluz Mayores solicita la consulta telemática con el especialista del Grupo HM Hospitales que considere necesario. “Tenemos acceso a un portal de citaciones con HM Hospitales y podemos solicitar con preferencia la consulta telemática con el especialista”, detalla García.
Una vez llegado el momento de la cita, y a través de una videollamada, el médico de la residencia junto con el mayor, realizan la consulta telemática, que debe cumplir con las condiciones de seguridad exigidas. Es entonces cuando el médico especialista valora al mayor con la intervención del médico de la residencia.
En el caso de que el médico especialista solicite algún tipo de control médico, como puede ser la toma de constantes vitales, se realiza en la residencia por parte del personal sanitario.
“Más que el coste por la consulta telemática, lo interesante es hablar sobre el ahorro en términos económicos gracias a la coordinación sanitaria entre el hospital y la residencia, y también de los beneficios que aporta al mayor y su familia en términos de atención, continuidad asistencial y limitación de los traslados fuera de la residencia”, subraya García.
La telemedicina beneficia a todos los mayores ingresados en la residencia. “Su efectividad tiene que ver con las especialidades de la telemedicina, ya que en aquellas en las que es necesaria una prueba diagnóstica no es adecuada”, explica. Las especialidades que más beneficios pueden ofrecer a los mayores son, principalmente, Geriatría, Neurología, Psiquiatría, Dermatología, Medicina Interna, Cardiología, Digestivo y Reumatología.
Se trata de un servicio muy bien acogido, tanto por los residentes como por sus familias. De cara a los mayores, el principal beneficio es la rapidez de la consulta lo que influye, positivamente, en el diagnóstico y el inicio del tratamiento. “También evitamos los traslados fuera de la residencia a un centro hospitalario, lo que se traduce en una mejor calidad de vida, sobre todo en aquellos casos en los que hay dificultad en la movilización o en el desplazamiento”, comenta la directora Médica de Valdeluz Mayores. Y para los profesionales de la residencia, es un apoyo contar con especialistas.
La telemedicina contribuye, además, a mejorar la coordinación sociosanitaria, que es de vital importancia en el día a día de la residencia. “La consulta telemática programada permite la evaluación, la monitorización y el seguimiento de los mayores que no requieren de una evaluación física”, concluye la experta.
La telemedicina permite prestar atención sanitaria personalizada en tiempo real o diferido a distancia, mediante el uso de las Tecnologías de la Información y la Comunicación (TIC). La pandemia ha impulsado su desarrollo, demostrando su eficacia para el cuidado de la salud de personas vulnerables con problemas de movilidad o que viven en zonas rurales y aisladas.
Los expertos aseguran que la implantación de la telemedicina en las residencias de personas mayores es una realidad tecnológicamente viable, la única limitación es la implicación de la Administración Pública en el establecimiento de protocolos claros de colaboración y coordinación sociosanitaria para transmitir, compartir y tratar información sensible entre el equipo médico del centro residencial y Atención Primaria u hospitalaria.
Pero también la experiencia de diferentes operadores residenciales que , prestan el servicio de telemedicina a sus residentes: Amavir, Sanitas Mayores, Vitalia, Valdeluz.
La Organización Mundial de la Salud define la telemedicina como aquella que “aporta servicios de salud, donde la distancia es un factor crítico, por cualquier profesional de la salud, usando las nuevas tecnologías de la comunicación para el intercambio válido de información en el diagnóstico, el tratamiento y la prevención de enfermedades o lesiones, investigación y evaluación, y educación continuada de los proveedores de salud. Todo con el interés de mejorar la salud de los individuos y sus comunidades”.
En definitiva, se trata de una forma de proveer atención médica en tiempo real o de manera diferida, a través de tecnologías digitales para la comunicación: desde una videoconferencia hasta una plataforma de telemedicina conectada a diferentes aparatos de medición. El transporte codificado de imágenes médicas y de signos vitales permite a los profesionales de la salud realizar consultas, evaluar pacientes y recetar tratamientos sin la necesidad de una visita física.
La telemedicina, tanto en el hogar como en centros residenciales, permite una atención sanitaria más rápida, eficaz y accesible, evitando desplazamientos innecesarios y reduciendo el tiempo de espera. Todo ello, mejora la calidad de vida de los pacientes y fomenta el autocuidado.
Además, ha demostrado ser especialmente útil en zonas rurales o remotas, donde puede ser difícil acceder a la atención médica, así como durante emergencias y epidemias, como la pandemia.
Para que un sistema pueda considerarse telemedicina, el CEO de Comitas E-Health, Aquilino Antuña, destaca los siguientes elementos:
Interacción remota entre un paciente y un profesional de la salud. Se necesita una conexión estable a Internet para la transmisión de información en tiempo real o diferido.
Uso de tecnologías digitales para la comunicación entre el prestador del servicio y el usuario o paciente.
Profesionales sanitarios.
Por su parte, el CEO de Kwido, Iñaki Bartolomé, apunta que la telemedicina puede utilizarse para diversos propósitos: consultas médicas, diagnóstico de enfermedades, monitorización de la salud, prescripción de medicamentos y terapias online.
La telemedicina no reemplaza la atención médica en persona, pero es un complemento para mejorar la accesibilidad y calidad asistencial.
Implantación de la telemedicina
Diferentes expertos señalan que el COVID ha acelerado la implantación de la telemedicina y ha provocado que su uso haya crecido exponencialmente. Jaime Rico, Essence SmartCare Spain Sales Manager, asegura que los números hablan por sí solos: “El aumento de las consultas de telemedicina en España ha llegado al 65 % desde el inicio de la pandemia y hoy se calcula que el 75 % de los pacientes la podría estar utilizando”.
Si bien la telemedicina comienza a ser una realidad, el CEO de Kwido, Iñaki Bartolomé, lamenta que su grado de implantación aún es bajo. “En el sector privado ha habido un mayor avance, como es el caso de los seguros privados de salud, pero en la sanidad pública hay mucha resistencia y está muy poco implantada. Tan sólo algunos casos concretos relacionados con la gestión de enfermedades crónicas, pero generalmente la sanidad pública no ha hecho verdaderos esfuerzos para su implantación donde puede ser mucho más potente: prevención y seguimiento de enfermos crónicos”, expone.
Igualmente, Aquilino Antuña de Comitas E-Health asegura que “aún estamos dando pasos iniciales”. Este experto otorga mucha importancia al colectivo del que estemos hablando: “Las Fuerzas Armadas llevan usando nuestra tecnología de telemedicina desde hace más de 20 años. Pero es ahora cuando la sociedad aprecia más sus ventajas y ve la telemedicina como un complemento absolutamente necesario al sistema de salud actual”. Antuña recuerda que en España hay más de 5.000 residencias de personas mayores “y no puede haber médicos en todas, pero sí servicios médicos. La telemedicina permite evitar la mayoría de los traslados de mayores a las urgencias por problemas que, aunque recurrentes, son muy comunes”.
En la misma línea, el responsable de Proyectos de Salud Digital de Tunstall, Raúl Gómez, defiende que el sector de la salud digital está en plena expansión. “No obstante, aún queda mucho camino y muchos recursos por parte de las administraciones para que la telemedicina pueda demostrar todo su potencial”, explica.
Por su parte, José Manuel Carballo, responsable de Desarrollo de Negocio del Sur de Europa de Legrand Care, es más optimista: “Hay una cierta implantación. El diagnóstico por imagen ha dejado de ser ciencia ficción y es una realidad en muchos servicios, dermatología particularmente. Además, la videoconsulta comienza a abrirse camino y, aunque quizás no está tan consolidada como el diagnóstico por imagen, sí está aceptada como un concepto de telemedicina totalmente viable”. En cualquier caso, Carballo asegura que la telemedicina es una realidad, porque ha pasado de la fase de pilotaje a existir servicios en marcha.
Tecnología en el hogar
Para poder implementar la telemedicina en el hogar es indispensable que tanto el prestador como el paciente tengan acceso a un equipo (ordenador, tablet o teléfono móvil), señal de Internet e información o formación sobre cómo operarlos. A partir de ahí, la telemedicina puede ampliar sus funcionalidades, mediante aplicaciones como las videollamadas, control de pacientes crónicos, ensayos clínicos o monitorización remota.
“El uso generalizado de Internet en los hogares, unido al incremento de las capacidades de los teléfonos móviles y otros dispositivos electrónicos, están ayudando a que se produzca el auge de la telemedicina. También el uso de los wearables (relojes, ropa inteligente y todo tipo de sensores corporales), que permiten la monitorización a distancia de parámetros como la presión sanguínea, electrocardiogramas, niveles de glucosa, ritmo respiratorio, presión arterial pulmonar o sueño”, subraya Jaime Rico de Essence.
Por su parte, el CEO de Comitas Aquilino Antuña concreta que los dispositivos más comunes utilizados en la telemedicina domiciliaria son:
Monitores de signos vitales: presión arterial, frecuencia cardíaca, oxímetro de pulso.
Cámaras de videoconferencia para realizar consultas médicas remotas.
Dispositivos de gestión de medicamentos para ayudar a los pacientes a mantener un régimen de medicación.
Dispositivos de telemonitorización: para monitorear continuamente condiciones médicas crónicas como la diabetes o la insuficiencia cardíaca.
Dispositivos de imágenes médicas: como cámaras dermatológicas, para realizar exámenes remotos (depende de la patología de la persona).
Básculas, etc.
Todos estos dispositivos ayudan a los médicos a monitorear la salud de los pacientes de manera remota y a tomar decisiones clínicas precisas sin la necesidad de una visita en persona.
Ante la ingente cantidad de información recibida, la Inteligencia Artificial (IA) podría ayudar a tomar decisiones clínicas, identificando patrones a partir del análisis de los datos recopilados por los dispositivos de monitorización remota.
¿Está la sociedad preparada para normalizar la telemedicina?
Las empresas consultadas coinciden en señalar que la sociedad está preparada para normalizar el uso de la telemedicina. En este sentido, el responsable de Proyectos de Salud Digital de Tunstall, Raúl Gómez, asegura que, a raíz de la pandemia, “hemos identificado que la sociedad está adoptando de forma mayoritaria este tipo de soluciones”.
“Ha habido una formación forzosa en el confinamiento y en la pandemia. Todo lo que comienza por ‘tele’ se ha convertido en familiar: teleformación, telecompras, teletrabajo y también la telemedicina. Con un sistema de salud bastante saturado parece cada vez más necesario evitar los flujos de personas en los centros de salud para revisiones, diagnósticos, etc., que se pueden realizar sin moverse de casa”, explica Aquilino Antuña de Comitas E-Health. Para ello, lógicamente, la formación de los pacientes es necesaria. “Pero su uso es verdaderamente muy sencillo. La usabilidad está muy trabajada para que todo sea muy intuitivo”, apunta.
De igual manera, el CEO de Kwido, Iñaki Bartolomé, explica que la sociedad lleva años consumiendo diferentes servicios a través de tecnología: ocio, comunicación, banca, seguros, etc. “Pensar que la telemedicina es diferente no tiene sentido”, asevera. Y añade: “Si la tecnología es accesible y usable, como pasa con muchas aplicaciones, no es necesaria siquiera la formación”.
“La telemedicina ha llegado para quedarse”, sentencia Jaime Rico de Essence. En este sentido, expone que recientes estudios afirman que el 93 % de los médicos encuestados cree que las herramientas digitales de salud ofrecen una ventaja en la atención al paciente, incluida la telemedicina. Y más del 80 % de los médicos están ya utilizando la telemedicina y las visitas virtuales. En una segunda fase, detalla Rico, se hará más hincapié “en la monitorización remota de pacientes, en un entorno donde pacientes y prestadores de servicios se sienten más confortables, y donde la tecnología sigue ganando peso, entrando en acción los datos y todo lo que conllevan (almacenamiento, privacidad, etc.)”.
Y el responsable de Desarrollo de Negocio del Sur de Europa de Legrand Care, José Manuel Carballo, añade que la normalización puede llegar de la mano de la necesidad creada, “que avanza gracias a la presencia cada vez mayor de pulseras inteligentes que incluyen la medición de este tipo de parámetros, haciendo de estas prácticas algo habitual que, probablemente, en breve, serán aceptadas y consideradas como algo natural y, por tanto, se solicite como mejora a la oferta actual de los servicios de salud”.
Coordinación sociosanitaria
La falta de coordinación sociosanitaria es, en opinión de los expertos, un verdadero freno a la introducción de la telemedicina.
A este respecto, el CEO de Kwido, Iñaki Bartolomé, afirma que esa falta de coordinación no es un problema técnico. Desde su experiencia, el principal inconveniente es que los sistemas de salud de las diferentes comunidades autónomas siguen sin hablarse entre sí y los departamentos de Asuntos Sociales y de Salud continúan separados, y sin unir sus sistemas informáticos.
“Hoy nadie pone en duda que la telemedicina es una buena herramienta que ayuda a los profesiones sanitarios. Su introducción, más en la sanidad pública que en la privada, necesita cambios operativos importantes. Nada que no se pueda realizar con consenso, pero hay que hacer las cosas bien”, asegura el CEO de Comitas E-Health, Aquilino Antuña.
Y Jaime Rico de Essence insiste en que la telemedicina es ya una necesidad. De ahí la importancia de una adecuada coordinación sociosanitaria “para una atención integral y continuada, especialmente en personas mayores vulnerables”.
Dado el escenario en que nos desenvolvemos, el responsable de Desarrollo de Negocio del Sur de Europa de Legrand Care asegura que la contribución de la telemedicina a la coordinación sociosanitaria es altísima, puesto que acerca el hogar de los usuarios atendidos por los servicios sociales en sus domicilios o en una residencia a los servicios a Atención Primaria o especializada. “Sin duda, deberá completarse con la unificación de datos, de historiales sociales y sanitarios; pero como acercamiento a esa convergencia, la aportación de la telemedicina es muy importante”, añade.
En definitiva, el responsable de Tunstall, Raúl Gómez, indica que la salud digital puede ser clave para avanzar en la coordinación sociosanitaria, “que es primordial para la optimización de una atención integral. La esencia de la salud digital es la recopilación de los datos sanitarios, y dicha recopilación y disposición de datos en una plataforma común o compatible con todos los agentes sociosanitarios supondrá un gran avance en la coordinación sociosanitaria”.
Sinergias entre la telemedicina y la teleasistencia
La teleasistencia y la telemedicina se complementan y tienen puntos en los que convergen, sobre todo porque la salud es una parte fundamental del cuidado de las personas.
“La sinergia es altísima. Partimos del usuario de telemedicina que ya se encuentra asistido por los servicios sociales en su domicilio, convirtiendo a la teleasistencia en la base de este modelo de atención”, defiende José Manuel Carballo de Legrand Care.
La teleasistencia avanzada está sumando servicios adicionales, como el control de la casa inteligente o el seguimiento de la salud. “Son actividades que, por tanto, se complementan y juntas añaden un mayor valor. La telemedicina ofrece un servicio más completo a la teleasistencia”, asegura el CEO de Comitas E-Health, Aquilino Antuña.
En este proceso, la tecnología está favoreciendo las sinergias. “El mismo panel de control que permite las funcionalidades de teleasistencia avanzada puede ser compatible para vincular también los dispositivos de telemedicina”, sugiere Jaime Rico de Essence. Por eso, continúa, “proponemos una plataforma integral que une lo mejor de la teleasistencia y la telemedicina, que permite a los mayores monitorizar sus constantes vitales conectándolas directamente con cuidadores y personal sanitario, tanto dentro como fuera del hogar. De esta forma, pueden seguir viviendo sus vidas de forma segura, activa e independiente, ya tengan necesidades médicas mínimas o requieran de un tratamiento regular, crónico e incluso intensivo”.
Ahora bien, Iñaki Bartolomé de Kwido advierte de que si los sistemas no hablan entre sí o no hay intercambio de información entre Sanidad y Servicios Sociales, “vamos a impedir que se desarrollen las sinergias comentadas”.
Beneficios de la telemedicina
Los expertos consultados resumen los principales beneficios de la telemedicina:
Permite proporcionar atención médica a personas que viven en áreas rurales o remotas, donde puede ser difícil acceder a la atención médica en persona.
Presta atención médica personalizada en el hogar o residencia, evitando desplazamientos innecesarios de personas vulnerables al centro de salud u hospital de referencia. Además, ayuda a superar las barreras lingüísticas y culturales.
Bienestar y comodidad. Los pacientes reciben atención médica en su propio hogar o centro residencial, donde pueden recuperarse. Además, fomenta su autocuidado.
Ahorro de tiempo y costes. La telemedicina permite a los médicos atender a más pacientes en menos tiempo y de manera más eficiente, ayudando a descongestionar y aliviar la presión que sufre el sistema sanitario.
Optimiza los recursos sanitarios y reduce costes (ambulancia, cama hospitalaria, RRHH), ya que disminuyen los ingresos y visitas hospitalarias, las movilizaciones y los traslados innecesarios.
La telemedicina favorece una rápida (urgente) valoración y actuación, que conduce a una derivación hospitalaria o a un tratamiento in situ, según los protocolos establecidos y el criterio de los equipos médicos.
Prevención y detección de situaciones de riesgo. La telemedicina permite a los profesionales anticiparse, gracias a la constante e inmediata monitorización de los pacientes. Además, es una herramienta de ayuda en el proceso de toma de decisiones.
Continuidad asistencial. La monitorización de la salud de los pacientes permite hacer el seguimiento de enfermedades crónicas, como la diabetes o la hipertensión.
Mejora de la calidad de la atención. La telemedicina permite una comunicación más fluida entre los pacientes y los profesionales sanitarios.
Enriquecimiento profesional. Promueve el trabajo colaborativo entre equipos de profesionales clínicos, que pueden intercambiar experiencias, actualizar conocimientos y mantener una formación continua. A través de las plataformas de telemedicina, se pueden compartir historias clínicas, resultados de análisis, imágenes y otros datos relevantes. Además, supone una ayuda y un refuerzo al personal del centro residencial, ofreciendo un respaldo médico ante cualquier duda o situación clínica del residente.
“En la medida de que seamos capaces de capturar mucha información, vamos a poder utilizar técnicas de Inteligencia Artificial (IA) para detectar anomalías, predecir tendencias futuras y trabajar de forma mucho más decidida en la prevención”, manifiesta el CEO de Kwido, Iñaki Bartolomé.
Por su parte, el CEO de Comitas E-Health, Aquilino Antuña, incide en que la telemedicina puede aplicarse a diferentes campos de actuación: Atención Primaria, salud mental, cuidados crónicos, urgencias y emergencias y atención en el hogar.
“Nos encontramos ante todo un nuevo sistema de salud muy orientado al seguimiento y a la prevención, no al diagnóstico ni al tratamiento, que es aplicable a todo entorno que por volumen sugiera una optimización de recursos o bien, por el perfil del usuario, convenga evitar su movilidad”, apunta José Manuel Carballo de Legrand Care.
Y Jaime Rico de Essence SmartCare Spain concluye que “estamos ante la consolidación de la era dorada de la salud digital”.