Rehatrans ha advertido que el transporte diario de personas mayores en silla de ruedas hacia centros de día sigue presentando errores evitables que pueden comprometer su seguridad y bienestar. Fallos en la fijación de las sillas, maniobras incorrectas de acceso o la falta de formación del personal son algunas de las incidencias más habituales, según alerta.
Cada día, miles de personas mayores acuden a centros de día para participar en actividades terapéuticas, programas de estimulación cognitiva o rehabilitación física, lo que convierte el transporte adaptado en un elemento clave dentro del sistema de atención sociosanitaria. En este contexto, el trayecto no es solo un desplazamiento, sino una parte esencial de la experiencia de cuidado que influye directamente en el bienestar de los usuarios y en la confianza de sus familias.
Entre los errores más frecuentes se encuentran la incorrecta sujeción de la silla de ruedas, que puede provocar desplazamientos durante el trayecto, el uso inadecuado de rampas o plataformas elevadoras, o la ausencia de protocolos claros en la subida y bajada del usuario. Estas situaciones no solo aumentan el riesgo de incidencias, sino que también generan incomodidad e inseguridad en los usuarios.
Según explica Miguel Martín, director de Comunicación y Marketing de Rehatrans, “la movilidad segura también forma parte del cuidado que reciben las personas mayores, ya que el transporte condiciona su seguridad, su comodidad y la percepción global del servicio”.
El transporte de personas mayores debe integrarse dentro de la atención sociosanitaria
En el ámbito sociosanitario, el transporte debe entenderse como una extensión del cuidado y no como un servicio secundario. Una planificación adecuada, el uso de vehículos correctamente adaptados y la existencia de protocolos claros permiten reducir riesgos y garantizar que cada traslado se realice en condiciones seguras y dignas.
Desde Rehatrans señalan que muchos de los incidentes que pueden producirse durante los traslados están relacionados con errores evitables en los procedimientos, especialmente en aspectos como la fijación de las sillas de ruedas, el acceso al vehículo o la organización del espacio interior.
“La seguridad en el transporte adaptado no depende únicamente de la tecnología, sino de la combinación de sistemas homologados, procedimientos claros y profesionales formados”, señala Miguel Martín.
Seguridad y formación
El traslado de personas mayores en silla de ruedas requiere tener en cuenta múltiples factores técnicos y operativos. Los sistemas de anclaje homologados, los cinturones de seguridad específicos y las plataformas elevadoras deben utilizarse correctamente para evitar movimientos inesperados durante el trayecto o maniobras de acceso inseguras.
A ello se suma la necesidad de que los profesionales encargados del transporte cuenten con formación específica en el manejo de estos sistemas y en el acompañamiento de personas con movilidad reducida. La correcta ejecución de cada maniobra, desde la subida al vehículo hasta la fijación de la silla, resulta fundamental para garantizar la seguridad.
“La formación del personal es clave para que los sistemas de seguridad funcionen correctamente y para que el usuario se sienta protegido durante todo el trayecto”, añade Martín.
Adaptar el transporte ante la diversidad de perfiles de personas usuarias
Uno de los principales desafíos del transporte sociosanitario es la diversidad de perfiles de usuarios. No todas las sillas de ruedas son iguales ni todos los usuarios tienen las mismas necesidades, lo que exige soluciones de movilidad flexibles y adaptables.
Los vehículos destinados a centros de día deben permitir diferentes configuraciones del espacio interior, facilitar el acceso mediante rampas o plataformas elevadoras y garantizar la correcta fijación de distintos tipos de sillas, ya sean manuales o eléctricas.
En este sentido, Rehatrans subraya la importancia de diseñar soluciones de movilidad pensadas para el uso diario en entornos sociosanitarios, donde los traslados forman parte de la rutina asistencial.
“La diversidad de usuarios exige soluciones de movilidad adaptadas a cada situación, especialmente en servicios que operan diariamente con personas mayores”, afirma Miguel Martín.
El sector sociosanitario avanza hacia modelos de atención cada vez más integrales, en los que todos los servicios que rodean al usuario forman parte del cuidado. El transporte, en este contexto, adquiere un papel estratégico, ya que influye directamente en la seguridad, la comodidad y la calidad de vida de las personas mayores.
Un traslado seguro y bien organizado no solo reduce riesgos, sino que también mejora la experiencia del usuario, refuerza la confianza de las familias y contribuye a ofrecer una atención más humana y profesional.














