Fundación Alzheimer España prueba un programa para reducir la soledad no deseada entre personas cuidadoras

Participantes en la jornada sobre soledad y cuidados de Alzheimer en Madrid

Los primeros resultados del proyecto piloto, que combina sesiones presenciales con seguimiento y apoyo grupal online, apuntan a una reducción de la sensación de aislamiento y a una mejora de las herramientas de gestión emocional.

Cuidar de manera continuada a un familiar con Alzheimer puede ir reduciendo el tiempo disponible para mantener relaciones sociales, realizar actividades personales o disponer de espacios propios. Por eso, para abordar las situaciones de soledad no deseada que pueden aparecer durante este proceso, Fundación Alzheimer España (FAE) ha puesto en marcha un proyecto piloto dirigido específicamente a las personas cuidadoras.

La intervención combina sesiones y talleres presenciales con seguimiento y apoyo grupal online. Sus primeros resultados apuntan a una reducción de la sensación subjetiva de aislamiento, junto con una mejora de las herramientas para la gestión emocional y la creación de redes de apoyo entre personas que atraviesan situaciones similares.

Los datos se han presentado durante la jornada «Soledad no deseada en personas cuidadoras de familiares con Alzheimer», organizada por Fundación Alzheimer España en el IMSERSO, en Madrid, con motivo del Día Mundial del Alzheimer. El encuentro reunió a especialistas, profesionales y familiares para abordar la relación entre los cuidados prolongados, la soledad y el bienestar de quienes acompañan a una persona con Alzheimer.

Un formato adaptado a la realidad de las personas cuidadoras

El proyecto piloto parte de las dificultades que muchas personas cuidadoras encuentran para participar de manera continuada en programas de apoyo debido a las propias exigencias del cuidado.

Por este motivo, se ha optado por un modelo mixto, con actividades presenciales y acompañamiento grupal online, que busca facilitar la participación de quienes tienen dificultades de desplazamiento, disponibilidad o conciliación.

Alberto Sánchez Cañizares, psicólogo de Fundación Alzheimer España y encargado de presentar los resultados preliminares, explicó que la intervención psicológica grupal puede contribuir a abordar la soledad no deseada entre las personas mayores que cuidan a familiares con Alzheimer. Los datos obtenidos hasta el momento apuntan, además, a que los formatos presencial y online pueden ser complementarios y facilitar el acceso a los apoyos.

El objetivo de la Fundación es continuar avanzando en esta línea de investigación. Su presidente, David Pérez Martínez, señaló que esta primera intervención pretende evaluar la eficacia de este tipo de apoyo y que el siguiente paso será ampliar la muestra y avanzar hacia un ensayo clínico que permita obtener más evidencia sobre sus resultados y estudiar su posible aplicación a un mayor número de personas.

Cuidar también puede transformar las relaciones sociales

Uno de los aspectos abordados durante la jornada fue cómo el cuidado continuado puede modificar progresivamente la vida cotidiana. La reducción del tiempo propio, el abandono de determinadas actividades o los cambios en las relaciones personales pueden favorecer situaciones de aislamiento, especialmente cuando el proceso se prolonga durante años y aumentan las necesidades de apoyo de la persona con Alzheimer.

Josefa Ros Velasco, experta del Comité Técnico-Científico de la Red de Atención a Mayores en Soledad de la Comunidad de Madrid, incidió en que estar rodeado de otras personas no implica necesariamente sentirse acompañado. En el caso de quienes cuidan, apuntó a factores como la falta de reconocimiento, de apoyos o de oportunidades para mantener relaciones significativas.

Esta realidad también estuvo presente en la mesa redonda que cerró el encuentro, en la que participaron profesionales y un familiar cuidador. Entre las cuestiones planteadas figuraron la dificultad para pedir ayuda, la pérdida progresiva de espacios propios y la necesidad de contar con recursos adaptados a cada momento del proceso de cuidado.

Esther Arnanz Narganes, directora técnica de Fundación Alzheimer España, defendió la importancia de actuar antes de que aparezcan la sobrecarga y la soledad y de adaptar los recursos a las necesidades de cada persona. Durante la jornada se puso también de relieve que el bienestar de quien cuida constituye un aspecto que debe tenerse en cuenta dentro del acompañamiento a las familias.

Incorporar a las personas cuidadoras al abordaje del Alzheimer

La jornada puso sobre la mesa la necesidad de ampliar el abordaje del Alzheimer más allá de las necesidades derivadas directamente de la enfermedad e incorporar también el acompañamiento a las familias y a quienes asumen los cuidados cotidianos.

Durante la inauguración, la directora del IMSERSO señaló la importancia de avanzar hacia un modelo de cuidados de larga duración más flexible y centrado en las personas y su entorno, que permita combinar servicios y recursos de acuerdo con las necesidades tanto de quienes precisan apoyos como de quienes cuidan.

Prevenir el aislamiento, mantener las relaciones sociales, facilitar espacios de respiro y disponer de redes de apoyo fueron algunas de las cuestiones señaladas durante el encuentro para favorecer el bienestar de las personas cuidadoras y evitar que las exigencias asociadas a los cuidados terminen reduciendo sus propios espacios personales y sociales.

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