En el encuentro, inaugurado por Juan Ignacio Vela, presidente nacional de Lares y Jiri Horecky, presidente de la Red Europea de Envejecimiento (EAN), se puso de manifiesto el impacto del COVID-19 en las residencias de mayores y los retos a los que se enfrenta el sector de los cuidados tras esta pandemia.
El diagnóstico de la situación, a nivel nacional e internacional, ha evidenciado la discriminación que ha sufrido el Tercer Sector de Acción Social durante esta crisis, lo que ha afectado, especialmente, a las personas mayores.
Juan Vela, como ya hiciera en el Congreso de los Diputados la semana pasada, ha insistido en la necesidad de mejorar el actual Sistema de Dependencia: “Lares es la voz viva de quienes el sistema público ha rechazado. Luchamos contra una pandemia, no contra las personas. No dejamos a nadie atrás y estamos donde no llega lo público o no le interesa a lo mercantil”.
Lorenzo Radice, del Instituto Italiano Sagrada Familia Onlus, ha destacado la falta de coordinación entre lo sanitario y lo social. En los países europeos más afectados, los centros residenciales han sufrido la mayor escasez de recursos de protección, “cuidando a las personas más vulnerables contra un virus sin contar con medios para ello”.
Durante esta crisis, lo sanitario ha arrollado a lo social. Desde la Sociedad Española de Geriatría y Gerontología (SEGG) defienden la necesidad de cambiar el paradigma de las residencias de mayores. “Urge una planificación integrada entre los servicios sanitarios y sociales que tenga en cuenta las necesidades individuales de las personas”, ha subrayado José Augusto García, presidente de la SEGG.
La mala gestión ante el COVID-19 ha provocado, en opinión de los expertos, la quiebra de la universalidad y gratuidad de la sanidad pública en las residencias de mayores. El personal de los centros está preparado para cuidar, no para curar. Somos hogares, no hospitales. La falta de material, la escasez de profesionales y la ausencia de un mando único han afectado especialmente a los centros residenciales.
Ante la falta de previsión por parte de la Administración Pública, las entidades del Tercer Sector, sin ánimo de lucro, “han sido ejemplo de compromiso y solidaridad hacia los más vulnerables. Nuestro objetivo es cuidar bien, y cada día mejor, a las personas mayores y en situación de dependencia. Pero no podemos hacerlo sin las herramientas necesarias. Somos personas que cuidan a personas”.
La primera sesión de la XVII Convención Virtual Lares, que ha contado con la asistencia de 325 personas, ha culminado con la lectura del Manifiesto Europeo por la rehumanización: “Sin ancianos no hay futuro”.
Hoy, miércoles 24 de junio, se desarrollará la segunda sesión desde las 15:30 horas.
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