Necesidades de las personas mayores: de lo social a lo sanitario
Necesidades de las personas mayores: de lo social a lo sanitario.
Si seremos una sociedad cada vez más envejecida, hemos de afrontar todos los retos que supone esa realidad a corto, medio y largo plazo. Es cierto que vivir más años es un logro en todos los sentidos, pero implica reconocer y actuar ante los desafíos que conlleva el modo en el que se envejece y la forma en la que se cuida a un número cada vez mayor de personas. Las principales organizaciones que trabajan con y para los mayores coinciden en puntos muy concretos como, por ejemplo, que el modelo de cuidados ha de estar centrado en la persona y ha de ser inclusivo, respetando los derechos y la dignidad de todos. Además, para facilitar que las personas puedan envejecer en sus casas, hay que intensificar los Servicios de Ayuda a Domicilio, y poner a su servicio la tecnología y los profesionales necesarios.
Las principales organizaciones de mayores (CAUMAS, CEOMA, CONFEMAC, HelpAge Internacional España, Fundación Pilares, PMP, SECOT y UDP) valoran los retos que afrontan las personas mayores, como la importancia de una atención respetuosa y universal, priorizando la formación y la autonomía personal para mantenerse activas.
Afrontar el envejecimiento de la población pasa por unos cuidados individualizados, inclusivos, universales y de calidad
El envejecimiento de la población plantea retos importantes que, tanto instituciones como empresas y ciudadanos, han de enfrentar para ajustarse a las demandas de la nueva realidad. En un mundo que cuenta cada vez con un mayor número de personas de más de 65 años, los Estados y la sociedad han de estar preparados para responder a los desafíos que implica el envejecimiento a todos los niveles: económicos, legales, laborales, sanitarios y sociosanitarios.
Colaboración público-privada
En este último ámbito, ¿cuáles son las necesidades más importantes por cubrir? Los colectivos de personas mayores de nuestro país han manifestado cuáles son esas necesidades. Demandas que pasan por la intensificación de los Servicios de Ayuda a Domicilio (SAD), como recoge, por ejemplo, el proyecto de investigación "Vivir mejor en casa", liderado por la Sociedad Española de Geriatría y Gerontología, SEGG, y la Confederación Española de Organizaciones de Mayores, CEOMA.
Colaboración público-privada
Una sociedad cada vez más longeva demandará, inevitablemente, más cuidados. El modelo de esos cuidados centra también la lista de demandas de los colectivos que trabajan con y para las personas mayores. Todas coinciden en señalar que esos cuidados de larga duración deben estar centrados en la persona, en sus necesidades particulares, en su historia de vida y en sus deseos propios. Debe tratarse, además, de unos cuidados que garanticen la dignidad de todos y, de forma especial, de los mayores y de las personas con dependencia.
Por tanto, hablamos de unos cuidados individualizados, inclusivos, universales y de calidad, para garantizar la atención más eficaz en cada momento del proceso de envejecimiento de la población. Una atención que, como apuntan algunas de las organizaciones que aparecen en estas páginas, no puede prestarse únicamente desde las instituciones públicas. Sino que, en aras de garantizar el mejor cuidado, es imprescindible reforzar la colaboración con las empresas privadas y con el tercer sector.
Además, hay que priorizar el recibo de esos cuidados en el propio domicilio el mayor tiempo posible, para lo que es imprescindible reforzar los servicios de Ayuda a Domicilio y los servicios de Teleasistencia, que facilitan que las personas puedan permanecer en casa durante más tiempo.
Para conseguir la máxima coordinación entre lo social y lo sanitario, es necesario contar con los recursos humanos y la financiación suficiente. Asimismo, es fundamental la ampliación de servicios acordes con las necesidades reales de las personas mayores, dedicando especial atención a las zonas rurales.
Más actividad y más participación
Igualmente, es imprescindible fomentar el autocuidado para estar en línea con el envejecimiento activo y saludable. Si ganamos más años a la vida, éstos deben dotarse de actividad y participación el mayor tiempo posible, y para eso es imprescindible que la población apueste por un control de su salud y por hábitos saludables que mejoren su situación sanitaria.
Los mayores quieren ser, también, una parte activa de la sociedad en la que viven, por lo que reclaman su lugar como ciudadanos de pleno derecho que pueden (y deben) seguir aportando su conocimiento. Un valor que la sociedad en su conjunto no puede ni debe obviar.
Conoce las principales necesidades de las personas mayores de la mano de CAUMAS, CEOMA, CONFEMAC, HelpAge Internacional España, Fundación Pilares, PMP, SECOT y UDP.
CAUMAS
Formación continua para mantenerse activos
Marina Troncoso, presidenta de CAUMAS
CAUMAS se compone de alumnos y exalumnos de los Programas Universitarios de Mayores a través de sus asociaciones universitarias. Un colectivo formado por personas mayores de 55 años interesadas en una formación a lo largo de la vida que, como personas mayores, han optado por un proyecto de vida en el que tengan acceso a la formación continua en todos los campos del conocimiento.
Demandamos una formación continua que les ayude a mantenerse activos y participativos, que promueva y facilite una longevidad más sana. Por tanto, es una actuación sociosanitaria que mejora la vida de las personas mayores.
Se debe impulsar la participación social con propuestas de calidad para el desarrollo personal de las personas mayores, que potencien sus habilidades con un proyecto de vida a partir de la jubilación, que promuevan y movilicen todas las capacidades posibles, poniendo en valor su gran potencial de experiencia, formación y participación social.
La meta no es solo vivir más años, sino hacerlo con salud y bienestar, utilizando todos los medios que permitan una sociedad para todas las edades.
CEOMA
Fomento del envejecimiento activo
José Luis Fdez. Santillana, presidente de CEOMA
La Confederación Española de Organizaciones de Mayores (CEOMA) plantea demandas esenciales en el ámbito de la atención sociosanitaria. Aboga por un modelo centrado en la persona, que respete su dignidad, autonomía e individualidad. CEOMA insiste en una mayor coordinación entre los servicios sanitarios y sociales, especialmente ante la dependencia y las enfermedades crónicas. Reclama el refuerzo del Servicio de Atención Domiciliaria (SAD) y la mejora en la calidad de residencias y centros de día, con profesionales cualificados y ratios adecuadas.
También defiende un acceso equitativo, universal y libre de barreras económicas o territoriales. Fomenta el envejecimiento activo, la prevención de la dependencia y la inclusión social como ejes fundamentales. Además, exigimos que las personas mayores participen activamente en las decisiones sobre su salud y cuidados.
En CEOMA consideramos que una atención sociosanitaria digna es un derecho esencial, especialmente en momentos de fragilidad y vulnerabilidad.
CONFEMAC
Atención sin maltrato a la vejez
Mª José Sánchez, directora de CONFEMAC
Una de las principales demandas sociosanitarias de las personas mayores es contar con recursos accesibles y especializados que garanticen su protección frente al maltrato, especialmente en situaciones de vulnerabilidad o dependencia.
Desde CONFEMAC, damos respuesta a esta necesidad con nuestra Estrategia "Hacia el Buen Trato a las Personas Mayores", que se inició en 2017 y que incluye formación a profesionales, sensibilización a distintos niveles, detección y atención especializada.
Su eje central es el "Teléfono contra el abuso y maltrato a personas mayores", que está atendido por profesionales expertos en maltrato, sin financiación pública y con una clara vocación de servicio. Este recurso permite intervenir, de forma rápida y efectiva, ante situaciones de riesgo.
En torno al 15 de junio, Día Mundial de Toma de Conciencia del Abuso y Maltrato en la Vejez, volvemos a alzar la voz para recordar a la sociedad y las instituciones que la atención sociosanitaria debe incluir, además, el derecho a vivir sin miedo y con dignidad. Porque el buen trato no es un lujo, es un derecho.
HelpAge International España
Respeto y garantía de dignidad
Isabel Martínez, presidenta de HelpAge International España
El sector sociosanitario enfrenta múltiples desafíos. Debe atender la creciente demanda de cuidados de una sociedad cada día más longeva. El sector público es insuficiente para dar respuesta a esta demanda, y se precisa colaboración del tercer sector de acción social y de la iniciativa privada. Pero lo más importante es que se avance en un modelo de atención que esté centrado en el respeto y garantice la dignidad de todas las personas, y especialmente de las personas mayores y personas dependientes.
Hay una discriminación por edad generalizada en el acceso a la salud y otros servicios de atención sociosanitaria, que debe abordarse de una manera integral para erradicarla. Eso implica una formación más sólida en ética y deontología profesional. Tenemos que poner en valor el trabajo del cuidado y eso conlleva hacer las reformas necesarias para que deje de ser un sector precario desde el punto de vista laboral. También es necesario garantizar la equidad en el acceso y uso de tecnologías como la inteligencia artificial aplicada a la salud, evitando sesgos discriminatorios.
Por todo ello, necesitamos una mayor protección normativa, pero además un mayor compromiso del sector social y empresarial de los cuidados.
Fundación Pilares
El problema de la gobernanza
Pilar Rodríguez Rodríguez, presidenta de la Fundación Pilares y de la Comisión de Cuidados de la PMP
Desde la Fundación defendemos la necesidad de “transformar” el sistema de apoyos y cuidados, en especial sociosanitarios, pero también de otros sectores (vivienda y urbanismo), mediante un cambio de modelo que sea integral y esté centrado en las personas (AICP). Necesitamos más recursos financieros y humanos, pero no para invertirlos en continuar las políticas asistencialistas, sino para transformar el modelo.
Uno de los problemas principales es modificar el sistema de gobernanza que rige la organización de los servicios sociales: tres Administraciones Públicas con competencias diferentes, complicados itinerarios y excesiva burocracia y dos niveles de atención (primaria y especializada) con fronteras difusas, solapamientos, y ruptura de la continuidad asistencial… Añadamos que el 80% de las personas mayores tienen alguna o varias enfermedades crónicas (Ministerio de Sanidad/INE) y que un 17% tienen reconocida prestación por dependencia (Imserso). Muchas de estas personas requieren al mismo tiempo atención social y sanitaria, pero, a pesar de que llevamos décadas reclamando la necesaria coordinación sociosanitaria, esta no se produce más que mediante proyectos piloto en algunas CC. AA.
PMP
Atención inclusiva y universal
Jesús Norberto Fernández, presidente de la PMP
Desde la Plataforma de Mayores y Pensionistas, consideramos prioritaria la implementación de una atención sanitaria y sociosanitaria inclusiva, universal y de calidad para las próximas décadas.
Para lograrlo, es esencial que la sanidad sea una prioridad política con los presupuestos necesarios y reformas en su gobernanza, fortaleciendo el personal sanitario, la salud pública, la salud mental y la atención primaria, así como los cuidados, la coordinación sociosanitaria y ampliando la cartera de servicios con la inclusión de la atención bucodental.
Abogamos por un "Plan Nacional de Salud para las Personas Mayores y con Discapacidad" que impulse la atención domiciliaria reforzada desde los centros de salud. Además, las residencias deben contar con servicios de Atención Primaria, reconociendo su derecho a la cobertura integral del SNS en igualdad de condiciones. Asimismo, es fundamental desarrollar una estrategia sobre envejecimiento activo y saludable y prevención de la dependencia, contando con la participación de los mayores.
Finalmente, exigimos un "Plan Nacional de Prevención y Actuación ante Caídas", dada su gravedad y alta incidencia en personas mayores.
SECOT
Reconocer el papel activo de los mayores en la sociedad
Rubén García Codesido, Presidente de SECOT en Madrid
Nuestra experiencia con el colectivo de personas mayores nos permite identificar determinadas demandas sociosanitarias que van más allá de la atención médica.
En multitud de ocasiones nos trasladan su necesidad de sentirse útiles, escuchadas y activas.
Detectamos, por ejemplo, carencias en el acceso a servicios de prevención y promoción de la salud, así como la necesidad de una mayor coordinación entre recursos sociales y sanitarios.
A través de nuestros programas de envejecimiento activo, intentamos disminuir tanto la brecha digital como la soledad no deseada, fomentando el bienestar emocional, tan importante como el físico.
Nuestros séniors, con su compromiso altruista, no solo comparten su conocimiento y experiencia: también crean vínculos y espacios de participación social.
Creemos que la atención sociosanitaria debe centrarse en la persona, promover su autonomía y reconocer el papel activo que los mayores aún pueden desarrollar en nuestra sociedad. Es hora de avanzar hacia un modelo más humano, cercano y adaptado a las verdaderas necesidades del colectivo sénior.
UDP
Priorizar la autonomía personal, el autocuidado y la calidad de vida
Inmaculada Ruiz Martín, presidenta de la UDP
La atención sociosanitaria que reivindicamos desde la Unión Democrática de Pensionistas y Jubilados de España (UDP) debe ser inclusiva, universal, pública y estar centrada en la persona.
Debe priorizar la autonomía personal, el autocuidado y la calidad de vida de las personas mayores y su entorno, así como de las personas en situación de dependencia o con discapacidad; pero, además, debe ser capaz de responder con eficacia a los cuidados de larga duración o la cronicidad.
Una atención que ofrezca centros residenciales y sociosanitarios libres de sujeciones y con personal profesional formado en derechos humanos.
Para ello, es imprescindible mejorar la coordinación sociosanitaria, y dotar de recursos humanos, así como de una financiación suficiente. Asimismo, es fundamental la ampliación de servicios acordes con las necesidades reales de las personas mayores, dedicando especial atención a las zonas rurales.
Y, por tanto, una atención que tenga en cuenta a las personas mayores sobre cómo, dónde queremos vivir y cómo queremos envejecer. No se trata de caridad ni de asistencialismo: hablamos de derechos.
Si seremos una sociedad cada vez más envejecida, hemos de afrontar todos los retos que supone esa realidad a corto, medio y largo plazo. Es cierto que vivir más años es un logro en todos los sentidos, pero implica reconocer y actuar ante los desafíos que conlleva el modo en el que se envejece y la forma en la que se cuida a un número cada vez mayor de personas. Las principales organizaciones que trabajan con y para los mayores coinciden en puntos muy concretos como, por ejemplo, que el modelo de cuidados ha de estar centrado en la persona y ha de ser inclusivo, respetando los derechos y la dignidad de todos. Además, para facilitar que las personas puedan envejecer en sus casas, hay que intensificar los Servicios de Ayuda a Domicilio, y poner a su servicio la tecnología y los profesionales necesarios.
Las principales organizaciones de mayores (CAUMAS, CEOMA, CONFEMAC, HelpAge Internacional España, Fundación Pilares, PMP, SECOT y UDP) valoran los retos que afrontan las personas mayores, como la importancia de una atención respetuosa y universal, priorizando la formación y la autonomía personal para mantenerse activas.
Afrontar el envejecimiento de la población pasa por unos cuidados individualizados, inclusivos, universales y de calidad
El envejecimiento de la población plantea retos importantes que, tanto instituciones como empresas y ciudadanos, han de enfrentar para ajustarse a las demandas de la nueva realidad. En un mundo que cuenta cada vez con un mayor número de personas de más de 65 años, los Estados y la sociedad han de estar preparados para responder a los desafíos que implica el envejecimiento a todos los niveles: económicos, legales, laborales, sanitarios y sociosanitarios.
Colaboración público-privada
En este último ámbito, ¿cuáles son las necesidades más importantes por cubrir? Los colectivos de personas mayores de nuestro país han manifestado cuáles son esas necesidades. Demandas que pasan por la intensificación de los Servicios de Ayuda a Domicilio (SAD), como recoge, por ejemplo, el proyecto de investigación «Vivir mejor en casa», liderado por la Sociedad Española de Geriatría y Gerontología, SEGG, y la Confederación Española de Organizaciones de Mayores, CEOMA.
Colaboración público-privada
Una sociedad cada vez más longeva demandará, inevitablemente, más cuidados. El modelo de esos cuidados centra también la lista de demandas de los colectivos que trabajan con y para las personas mayores. Todas coinciden en señalar que esos cuidados de larga duración deben estar centrados en la persona, en sus necesidades particulares, en su historia de vida y en sus deseos propios. Debe tratarse, además, de unos cuidados que garanticen la dignidad de todos y, de forma especial, de los mayores y de las personas con dependencia.
Por tanto, hablamos de unos cuidados individualizados, inclusivos, universales y de calidad, para garantizar la atención más eficaz en cada momento del proceso de envejecimiento de la población. Una atención que, como apuntan algunas de las organizaciones que aparecen en estas páginas, no puede prestarse únicamente desde las instituciones públicas. Sino que, en aras de garantizar el mejor cuidado, es imprescindible reforzar la colaboración con las empresas privadas y con el tercer sector.
Además, hay que priorizar el recibo de esos cuidados en el propio domicilio el mayor tiempo posible, para lo que es imprescindible reforzar los servicios de Ayuda a Domicilio y los servicios de Teleasistencia, que facilitan que las personas puedan permanecer en casa durante más tiempo.
Para conseguir la máxima coordinación entre lo social y lo sanitario, es necesario contar con los recursos humanos y la financiación suficiente. Asimismo, es fundamental la ampliación de servicios acordes con las necesidades reales de las personas mayores, dedicando especial atención a las zonas rurales.
Más actividad y más participación
Igualmente, es imprescindible fomentar el autocuidado para estar en línea con el envejecimiento activo y saludable. Si ganamos más años a la vida, éstos deben dotarse de actividad y participación el mayor tiempo posible, y para eso es imprescindible que la población apueste por un control de su salud y por hábitos saludables que mejoren su situación sanitaria.
Los mayores quieren ser, también, una parte activa de la sociedad en la que viven, por lo que reclaman su lugar como ciudadanos de pleno derecho que pueden (y deben) seguir aportando su conocimiento. Un valor que la sociedad en su conjunto no puede ni debe obviar.