Mujer mayor: una doble discriminación muy poco valorada

Mujer mayor: una doble discriminación muy poco valorada.
Mujer mayor: una doble discriminación muy poco valorada.

Este número de la revista se orienta de forma monográfica hacia la mujer. Quiero dedicar mi página a una cuestión que vengo prestando interés preferencial desde hace varios años. Hablo de la discriminación por edad, del edadismo, con el foco puesto en la mujer mayor, colectivo objeto hoy de atención en “Balance …”.

En el campo de la salud, son relativamente numerosos los estudios epidemiológicos o clínicos que analizan puntos relacionados con el edadismo. Se trata de algo positivo. Buscan conocer su extensión, sus formas de manifestarse, el grado de conocimiento de esta lacra por parte de la sociedad o la manera de luchar contra ella. También ha crecido el número de artículos centrados en cuestiones de carácter social no vinculadas con los temas de salud. Ello se viene haciendo, bien valorando el fenómeno de una manera global, bien estudiando determinados problemas médicos o sociales de carácter muy específico. Todo ello se ha comentado aquí en diversas ocasiones.

Un fenómeno que trasciende el edadismo

José Manuel Ribera Casado, Catedrático Emérito de Geriatría (UCM). Académico de número (RANME).
José Manuel Ribera Casado, Catedrático Emérito de Geriatría (UCM). Académico de número (RANME).

La mayor parte de las publicaciones derivadas de estos trabajos ofrecen sus resultados en función únicamente de la edad. Tan solo una pequeña proporción de los mismos segregan los datos tomando en consideración el factor género. Lo llamativo es que, cuando esto ocurre, se comprueba, con poco margen para la discusión, que, además de por la edad, las mujeres protagonizan una discriminación adicional por el mero hecho de serlo. Es un fenómeno que trasciende el edadismo en cuanto tal, para entrar de lleno en el campo de las eventuales reivindicaciones feministas.

Por razones de espacio y por el propio carácter de la revista, no voy a presentar una revisión extensa sobre el tema. En el mundo de la salud, sería una tarea algo laboriosa, pero relativamente fácil de llevar a cabo, dada la creciente información de la que vamos disponiendo. Sí señalaré, a título de muestra, un ejemplo, entre otros muchos posibles, procedente del campo de la epidemiología. La forma de proceder desde una perspectiva médica cuando tiene lugar un episodio coronario agudo está perfectamente establecida a través de protocolos, todos ellos muy similares, elaborados desde las sociedades científicas de la especialidad, tanto a nivel mundial como europeo o español.

Las publicaciones, muy abundantes en los últimos 25 años, con miles y miles de pacientes estudiados, muestran sistemáticamente que, a mayor edad, menor y peor cumplimiento de estos protocolos. Muestran, también, que en los casos en los que se toma en consideración el factor “género”, la mujer siempre sale desfavorecida. En aquellos estudios procedentes de los EE. UU., se añade a la edad y al hecho de ser mujer un tercer elemento desfavorable ligado, en este caso, con el color de la piel.

Ejemplos negativos de género fuera del área médica

Si salimos del área médica, tampoco es difícil encontrar ejemplos negativos vinculados al género. Algunos, sorprendentemente, proceden de las propias administraciones, lo que, a mi juicio, indica un bajo nivel de sensibilización al respecto. Uno, paradigmático, fue el anuncio para la lotería de Navidad de 2016, difundido por la televisión pública, donde el estereotipo consistía en la imagen de una mujer mayor protagonizando a alguien medio tonto que ni se enteraba de que estábamos en Navidad. 

Se utilizan como ejemplos figuras femeninas (señoras mayores) para tipificar las limitaciones físicas o mentales de la vejez. Lo mismo ocurre con determinados anuncios. Uno de ellos, bien expresivo, tomado de la prensa diaria, llevaba como título “se vende piso con bicho dentro”. El bicho era, evidentemente, una mujer de 84 años.

Cerraré mis comentarios con una llamada a la toma en consideración de este problema. Se trata de algo mucho más frecuente de lo que habitualmente se considera. Sumemos fuerzas para combatir de manera conjunta, desde cualquier perspectiva que queramos contemplar, ese doble “ismo” –edad y género– con el que la sociedad castiga a la mujer de edad avanzada.

Etiquetas