Administraciones, expertos y agentes sociales coinciden en que el sistema de cuidados necesita transformarse para responder al envejecimiento de la población y al aumento de la dependencia.
La prevención de la dependencia, la coordinación entre los sistemas sanitario y social y la sostenibilidad económica de los cuidados fueron algunas de las cuestiones que centraron los debates de la segunda jornada de SocioCARE, el I Expo Congreso Europeo de los Cuidados, que se celebra en IFEMA Madrid.
A lo largo del día, representantes de administraciones públicas, expertos, entidades sociales, organizaciones empresariales y agentes sociales coincidieron en que el actual modelo debe evolucionar para responder a una realidad marcada por el envejecimiento de la población, el incremento de la cronicidad y una demanda creciente de apoyos de larga duración.
Una de las ideas más repetidas fue la necesidad de acercar los recursos a las personas y reforzar los servicios que permiten permanecer en el entorno habitual el mayor tiempo posible. En esa línea se expresó la consejera de Política Social e Igualdad de la Xunta de Galicia, Fabiola García, quien defendió la importancia de “añadir vida a los años y no solo años a la vida” y presentó algunas de las iniciativas impulsadas por su comunidad para extender los cuidados tanto al ámbito urbano como al rural.
La responsable autonómica explicó proyectos como las Casas do Maior, los programas de apoyo alimentario o la creación del Consello Galego de Persoas Maiores, además de reivindicar un modelo basado en cuidados “profesionales, personalizados, predictivos, poblacionales, participativos y proactivos”.
La reflexión sobre el futuro de los cuidados continuó con una mirada a los veinte años de la Ley de Dependencia. La directora general del IMSERSO, Mayte Sancho, recordó que el sistema atiende actualmente a cerca de dos millones de personas, pero advirtió de que siguen existiendo importantes retos relacionados con la prevención, la profesionalización, la coordinación sociosanitaria y el desarrollo de recursos comunitarios.
La coordinación sociosanitaria gana peso
Precisamente la necesidad de superar la tradicional separación entre los ámbitos social y sanitario apareció de forma recurrente en varias de las mesas celebradas durante la jornada. Tanto responsables autonómicos como profesionales del sector defendieron la integración de servicios, la coordinación entre equipos y el desarrollo de modelos capaces de ofrecer respuestas más ágiles a personas con necesidades complejas.
En este contexto, Javier Pérez, viceconsejero de Promoción de la Autonomía y Atención a la Dependencia de Castilla-La Mancha, y Antón Acevedo, director general de Mayores y Atención Sociosanitaria de la Xunta de Galicia, coincidieron en señalar que el envejecimiento no debe entenderse como un problema, sino como una consecuencia del progreso social que obliga a adaptar los sistemas de atención.
“No debería ser un problema que nos hagamos mayores. Más que un problema, es un éxito de la sociedad que consigue que poco a poco vivamos más años”, afirmó Pérez durante una mesa en la que también se abordaron cuestiones como la coordinación sociosanitaria, la tecnología aplicada a los cuidados o la colaboración público-privada.
La tecnología apareció durante toda la jornada como una herramienta capaz de mejorar la atención y optimizar recursos, especialmente en territorios con una elevada dispersión geográfica. Sin embargo, los participantes insistieron en que la innovación debe entenderse como un apoyo al trabajo de los profesionales y no como un sustituto de la atención humana.
Adaptar las residencias a la realidad de las demencias
Otro de los debates que despertó mayor interés fue el dedicado a la atención a las personas con demencia. El doctor Antonio Burgueño advirtió de que las residencias tendrán que adaptarse a una realidad cada vez más marcada por este tipo de patologías. Según explicó, el porcentaje de residentes con demencia ha pasado del 40 % hace catorce años al 67 % actual y podría acercarse al 80 % en las próximas décadas.
A su juicio, esta evolución obliga a repensar tanto los espacios como los modelos de atención. Burgueño defendió la creación de entornos amigables con las demencias, capaces de adaptarse a las limitaciones visuales, cognitivas y funcionales que presentan estas personas, con el objetivo de mejorar su calidad de vida y reducir situaciones de ansiedad, agitación o aislamiento.
La financiación, uno de los grandes retos pendientes
La sostenibilidad del sistema fue otro de los asuntos que sobrevoló buena parte de las intervenciones. Desde distintos ámbitos se puso sobre la mesa la necesidad de incrementar la inversión, reforzar los recursos comunitarios y garantizar la disponibilidad de profesionales en un contexto en el que la demanda de cuidados continuará creciendo durante los próximos años.
Ese debate alcanzó su máxima expresión en la mesa dedicada al Pacto de los Cuidados, donde representantes sindicales, empresariales y políticos coincidieron en reclamar cambios que permitan asegurar la viabilidad futura de los servicios. Entre las cuestiones planteadas figuraron la actualización de los contratos públicos, las dificultades para mejorar las condiciones laborales del sector y la necesidad de atraer nuevos profesionales.
Juan José Montoya, secretario de Negociación Colectiva de CCOO del Hábitat, advirtió de que el sistema “está en el umbral de fatiga”, mientras que Moisés Torres, secretario del sector de Servicios a la Comunidad y Atención Social de UGT Servicios Públicos, alertó de las dificultades que atraviesan muchas trabajadoras de un sector altamente feminizado y esencial para el sostenimiento del Estado de Bienestar.
La jornada concluyó con una sensación compartida entre buena parte de los participantes de que el reto de los cuidados ya no pertenece únicamente al ámbito social o sanitario, sino que se ha convertido en uno de los grandes desafíos colectivos de las próximas décadas.














