Los “Hospices”

Los “Hospices”.
Los “Hospices”

En los últimos tiempos vuelve a estar de actualidad el tema de los cuidados paliativos. En realidad, y por fortuna, nunca ha dejado de estarlo. La atención al paciente terminal constituye una problemática muy próxima a lo que representa la geriatría y nos afecta a todos los profesionales de la salud. Existen muchos puntos en común entre ambas especialidades y de ello me ocuparé en el próximo número de “Balance”.

José Manuel Ribera Casado, Catedrático Emérito de Geriatría (UCM). Académico de número (RANME).
José Manuel Ribera Casado, Catedrático Emérito de Geriatría (UCM). Académico de número (RANME).

Hoy quiero centrarme en reflexionar acerca de lo que podríamos calificar como “el eje central del tema”. ¿Qué son los cuidados paliativos y las unidades que los representan? No es fácil establecer una delimitación nítida, ni en cuanto a sus fronteras físicas o doctrinales, ni en lo que cabría denominar la singularidad de sus fines. La propia atención geriátrica, como veremos, comparte buena parte de su doctrina con algunos de los puntos considerados como más nucleares en este tipo de cuidados y en lo referido a las unidades en las que se ubican sus profesionales.

Formas más o menos laxas de lo que hoy conocemos como cuidados paliativos han existido siempre. Un buen ejemplo puede ser las órdenes religiosas que, al menos desde el Renacimiento, han venido surgiendo y actuando en este orden de cosas. Su fin esencial era ocuparse de las personas sin recursos, de los desamparados sociales, cuyos protagonistas más habituales –con frecuencia calificados como “pobres de solemnidad”– eran personas de edad avanzada, menesterosas y más o menos próximas a su final.

De una manera más científica, a partir de los años setenta del pasado siglo, la británica Cecily Saunders estableció en su país lo que llamó “Hospices”, antecedente inmediato de las actuales unidades de cuidados paliativos. En torno a ellos se elaboró una doctrina convincente. Las evidentes ventajas para quienes eran atendidos en su seno determinaron que este modelo se extendiera por todo el mundo con bastante rapidez.

Aliviar los síntomas y mejorar la calidad de la vida que a uno le puede quedar

Sin embargo, la sociedad, en gran medida, sigue ignorando lo que es y representa esta forma de atención. Por ello, y por lo clara de la exposición, me ha parecido de interés traer aquí un resumen de las reflexiones al respecto aparecidas en una publicación de tanto relieve científico como la que ofrece el “New England Journal of Medicine” en uno de sus últimos números. El título es bien expresivo: “What is Hospice?”.

La respuesta del autor a esta pregunta, literal, breve y matizada, dice lo siguiente: el “hospice” es un servicio, pero, en realidad, supone una filosofía. Cuando alguien está próximo al final de su vida, cuando tiene una esperanza vital menor de 6 meses, puede elegir poner el foco en el confort con preferencia a otros objetivos centrados en curar o tratar su enfermedad. El objetivo del “hospice” es aliviar los síntomas y mejorar la calidad de la vida que a uno le puede quedar. Los programas del “hospice” incluyen a médicos, enfermeras, trabajadores sociales y consejeros. Ellos van a guiarte a ti y a tu familia a lo largo del proceso del morir. Lo van a hacer en los campos físico, emocional y espiritual. Parece bastante claro.

Aunque el autor prosigue con otras reflexiones sobre el tema, considero que esos párrafos suponen el punto central y más explícito para responder a la pregunta que da título al artículo. Expresan bien aquello que pretenden los politivistas y las unidades donde ellos trabajan. Queden otros comentarios para el número siguiente de nuestra revista.

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