Las Unidades de Cuidados Paliativos y la Geriatría

Abordaba yo en el número anterior, a raíz de un artículo aparecido en la prestigiosa revista New England Journal of Medicine, el tema de los «Hospices«, antecedentes de las actuales unidades de cuidados paliativos, pero que, en muchos lugares, sobre todo del Reino Unido, siguen funcionando con el mismo nombre. Lo hacen de manera eficaz y con muy buena aceptación por parte de la ciudadanía. Hoy, quiero volver a insistir en el tema, centrándome en su relación con la atención más amplia a la persona mayor, prestada en el marco de la geriatría y de la gerontología.

José Manuel Ribera Casado, Catedrático Emérito de Geriatría (UCM). Académico de número (RANME).
José Manuel Ribera Casado, Catedrático Emérito de Geriatría (UCM). Académico de número (RANME).

Geriatría y cuidados paliativos compartimos muchos objetivos y también, en gran medida, una metodología de trabajo similar. Coincidimos en lo que podríamos calificar como la población diana en la que centrarnos. Un colectivo muy numeroso de personas de edad avanzada para las que buscamos su bienestar en unos momentos en los que, razonablemente hablando, se alcanza la frontera que marca el punto final de su existencia.

Pretendemos que nuestro trabajo, el de paliativistas y gerontogeriatras, se centre, más allá de una curación poco menos que imposible, en situar al paciente en un punto de confort que, al menos, mitigue las miserias de todo tipo que suelen asociarse a ese tránsito irreversible e inevitable. Para ello, unos y otros ponemos el foco en eso que llamamos “los cuidados”, en el manejo de los síntomas y de las limitaciones; en el apoyo físico y espiritual al paciente, pero también al acompañante y a su entorno.

Equipos multidisciplinares

Compartimos espacio físico en muchas ocasiones, bien sea en el marco de un hospital, en el de una residencia o incluso en el propio domicilio. Utilizamos métodos diagnósticos y de valoración funcional muy similares. Tenemos, también, en común el hecho de llevar a cabo nuestro trabajo en el seno de equipos multidisciplinares, donde, junto a los médicos, se encuentran profesionales de otras disciplinas como enfermería, psicología, trabajo social y varias más.

Falta de una titulación profesional específica

Lo que no compartimos, desgraciadamente, es el hecho de poder disponer de una titulación profesional específica por parte de la administración. La geriatría es una especialidad médica reconocida oficialmente en España desde el año 1978. La medicina paliativa, en pleno siglo XXI, todavía no lo ha sido. Eso hace que los profesionales que trabajan en esas unidades procedan de especialidades muy variadas como medicina interna, medicina de familia, anestesia, medicina intensiva y, por supuesto, geriatría.

La escasez de unidades de cuidados paliativos existentes en nuestro país nos sitúa a la cola de Europa

Formación en cuidados paliativos

La formación de origen de los paliativistas, lógicamente, resulta ser muy distinta de unos casos a otros. Sólo el tiempo y la práctica en el día a día facilitan que se vaya homogeneizando lo que podríamos calificar como su cuerpo doctrinal especializado para poder manejarse técnicamente y, con ello, estandarizar la metodología y los protocolos de trabajo. La búsqueda de un cuerpo doctrinal homogéneo y establecido desde el principio, como el que ofrece el sistema MIR para cualquier especialidad médica reconocida, brilla por su ausencia. Lo mismo cabe decir con respecto a la procedencia y características de otros profesionales no médicos que trabajan en estas unidades.

Una consecuencia que, previsiblemente, se deriva en gran parte de todo lo anterior, es la escasez de unidades de cuidados paliativos existentes en nuestro país, lo que nos sitúa a la cola de Europa. Las denuncias al respecto son muy numerosas y repetidas. Proceden del ámbito profesional y también de la sociedad en general. Son voces que piden con insistencia a la administración correspondiente el reconocimiento oficial de esta especialidad, cuya necesidad, por otra parte, nadie cuestiona. Valgan estas líneas para añadir una voz más a esta petición tan necesaria como urgente.

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