La Unidad de fragilidad del Hospital Universitario Infanta Sofía consigue mejorar la funcionalidad y la autonomía de los mayores hospitalizados

La Unidad de fragilidad del Hospital Universitario Infanta Sofía consigue mejorar la funcionalidad y la autonomía de los mayores hospitalizados.
La Unidad de fragilidad del Hospital Universitario Infanta Sofía consigue mejorar la funcionalidad y la autonomía de los mayores hospitalizados.

Ante el incremento del número de pacientes mayores y de sus necesidades, es necesario ofrecerles una asistencia hospitalaria que priorice su mayor grado de autonomía, así como minimizar los síndromes geriátricos que, en muchas ocasiones, acompañan a la hospitalización de las personas mayores. Con ese objetivo nació en 2024 la Unidad de Fragilidad del Hospital Universitario Infanta Sofía de Madrid, y en estos años ha conseguido resultados muy positivos, ofreciendo una atención personalizada que no solo se orienta a tratar la enfermedad, sino que también ayuda a preservar la autonomía y la calidad de vida de los pacientes mayores ingresados.

La Unidad de fragilidad del Hospital Universitario Infanta Sofía de San Sebastián de los Reyes, en Madrid, recibió el Premio Sanidad de la última edición de los Premios SENDA. Un reconocimiento a su apuesta por ofrecer la mejor atención sociosanitaria a las personas mayores. El jurado reconoció la labor del equipo multidisciplinar que conforma la Unidad para reducir la prevalencia de fragilidad y comorbilidades, el deterioro funcional, la pérdida de autonomía y la reducción de la calidad de vida durante la hospitalización.

Esta Unidad de fragilidad es una de las iniciativas que ha puesto en marcha el centro hospitalario dentro de su Plan de Fragilidad y el de Humanización 2022-2025, con el objetivo de optimizar la atención que se ofrece a las personas mayores, mejorar su calidad de vida y, en última instancia, favorecer su autonomía. Representa un cambio de paradigma en el cuidado hospitalario a las personas mayores, ya que propone una atención más humana y centrada en los valores y preferencias del paciente.

Ana García, supervisora en el Hospital
Universitario Infanta Sofía.
Ana García, supervisora en el Hospital Universitario Infanta Sofía.

La Unidad se puso en marcha para dar respuesta al aumento en la atención a las personas mayores, como asegura su supervisora, Ana García. “El Hospital Universitario Infanta Sofía atiende a una población de edad bastante avanzada. Tenemos 52 centros sociosanitarios asociados y atendemos a más de 5.000 personas mayores”, explica. Viendo el aumento de la atención de las personas mayores desde la urgencia, “creímos que era el momento de crear esta Unidad para atender de forma multidisciplinar y con mayor calidad humana”, apostilla.

Además, la fragilidad es uno de los problemas médicos más importantes a la hora de abordar la salud de una población como la que define la supervisora de la Unidad. Abarca, como ella misma nos explica, diferentes síndromes geriátricos, como la desnutrición y la disfagia.

“También existe un riesgo importante de caídas, y comprobamos que el deterioro cognitivo en muchas personas de edad avanzada está infradiagnosticado en muchas ocasiones. Por eso, en la Unidad de fragilidad hacemos un abordaje completo de todos estos síndromes, porque nuestro objetivo es prevenir esa fragilidad o, por lo menos, que no se intensifique durante la estancia hospitalaria”, añade.

En 2022, el centro realizó un estudio con el Servicio de Geriatría, con Enfermería, el Servicio de Dirección y la Gerencia. Con la base de ese estudio, se diseñó un programa concreto para crear esta Unidad de fragilidad, para intentar minimizar la gran prevalencia que tiene la fragilidad en el entorno hospitalario. Una circunstancia que, además, aumenta el riesgo de incapacidad e incluso de mortalidad entre las personas mayores. La Unidad contribuye a crear los circuitos necesarios para clasificar a los pacientes frágiles y ofrecerles la atención que necesitan desde el primer momento de su proceso asistencial.

Hoy la Unidad de fragilidad del Hospital cuenta con 28 habitaciones individuales, que son espacios luminosos dotados con cama articulada, sillón geriátrico, pizarra, reloj, baño adaptado con silla de ducha y cartelería que incluye consejos sobre cuidados y cómo movilizar para pacientes y familiares.

Cuenta, además, con los dispositivos de apoyo que el paciente pudiera necesitar, y con una sala polivalente en la que se realizan las actividades.

Atención multidisciplinaria para un paciente mayor y frágil

Para conseguir la atención humanizada y centrada en las necesidades de cada paciente mayor ingresado, la Unidad de fragilidad cuenta con un equipo profesional multidisciplinar en el que cada profesional es uno de los eslabones que conforman el engranaje de la atención. La Unidad la conforman fisioterapeutas, terapeutas ocupacionales, geriatras, medicina interna y enfermería, y los técnicos auxiliares de enfermería que García califica como “el corazón de la Unidad”.

Como explica la supervisora, estos profesionales han recibido una formación concreta que aborda los diferentes síndromes geriátricos y el cuidado del paciente mayor de forma muy concreta. “Veníamos de una unidad de hospitalización convencional en una planta de medicina interna y era necesario abordar a estos pacientes de forma diferente. Hoy en día son esos propios profesionales quienes detectan y valoran la necesidad de un determinado cuidado”.

“Los pacientes de esta Unidad de fragilidad han mostrado una evolución funcional mejor que los que han sido atendidos en otras unidades convencionales”

Entre la formación previa al inicio de la unidad que recibieron los profesionales, se incluyen sesiones sobre prevención de lesiones por presión, cuidados geriátricos, prevención de caídas, sobre movilización precoz y sobre inmovilización terapéutica para personas frágiles.

El perfil de la persona que pasa por esta Unidad, según los datos que recogió el Hospital durante 2024, tiene una edad media de 86 años, siendo en su mayoría mujeres y mayores de 78 años. Se trata de personas que cumplen con los criterios que marca la Escala de fragilidad, las que se incluyen dentro de un programa de fragilidad que, como explica la supervisora de la Unidad, consta de ejercicios por la mañana para fortalecer los miembros inferiores y superiores y la musculatura, y terapia ocupacional por las tardes. En este caso se busca que el paciente se active cognitivamente para mantener la orientación y evitar el delirium. “Porque una de las complicaciones que puede tener el ingreso hospitalario en personas mayores es precisamente la desorientación y el delirio.”

Las responsables de la Unidad de fragilidad
del Hospital Universitario Infanta Sofía de San
Sebastián de los Reyes, en Madrid, recogen
el Premio Sanidad de la última edición de los
Premios SENDA.
Las responsables de la Unidad de fragilidad del Hospital Universitario Infanta Sofía de San Sebastián de los Reyes, en Madrid, recogen el Premio Sanidad de la última edición de los Premios SENDA.

Tanto de forma individual como en grupo, los fisioterapeutas realizan las sesiones en la sala polivalente por las mañanas. Tras la sesión ofrecen a los pacientes un tríptico con un plan de ejercicios para que puedan realizar con sus cuidadores también tras recibir el alta. Por su parte, el terapeuta ocupacional utiliza, por las tardes, el entretenimiento como medio terapéutico para mejorar la situación funcional física y psíquica de las personas mayores. Su objetivo es conseguir la estimulación cognitiva, la rehabilitación funcional, y la promoción del bienestar emocional y la autonomía personal de cada paciente.

Entre las actividades que realizan los pacientes de esta Unidad, también destacan otras como los juegos, la música y el cuidado de un huerto, o paseos al aire libre en la azotea del hospital. Sin olvidar todas aquellas que se pueden llevar a cabo gracias a las diferentes entidades que colaboran con los profesionales sanitarios “para evitar la soledad no deseada de los pacientes.”

Además, la sala polivalente también es el espacio en el que tiene lugar la valoración de las enfermeras de geriatría a los pacientes ingresados, donde los profesionales reciben las sesiones formativas que les ayuden a mejorar su actividad, y donde pacientes y familiares reciben educación para la salud bajo el título Enseñando a cuidar. Gracias a esta escuela de salud, los familiares y cuidadores reciben los conocimientos que necesitan para ofrecer en casa los cuidados necesarios tras el alta hospitalaria.

Esos consejos contribuirán a mejorar la seguridad en el entorno domiciliario, a disminuir la sobrecarga que pueda sufrir el cuidador, y a favorecer una atención más eficaz y humana.

Algunas conclusiones definitivas

Pacientes mayores recibiendo atención en la Unidad de Fragilidad del hospitalLos profesionales de la Unidad de fragilidad del Hospital Universitario Infanta Sofía realizaron una evaluación de su funcionamiento durante los diez primeros meses (junio de 2024 hasta el 22 de marzo de 2025). En total, se contabilizaron 507 ingresos, siendo la edad media de los pacientes de 90 años (un 63,7 % eran mujeres). La estancia media de los pacientes fue de 7,5 días.

El análisis refleja que el 91,72 % de los pacientes alcanzó una puntuación entre 4 y 8 en la Escala de fragilidad clínica. El 2,86 % de los pacientes mejoraron su funcionalidad, frente al 0,26 % de pacientes frágiles en otras unidades del hospital. En el periodo estudiado se impartieron 78 sesiones formativas sobre diferentes síndromes geriátricos (inmovilización terapéutica, prevención y manejo de las lesiones relacionadas con dependencia, prevención y actuación ante las caídas, cribado nutricional, disfagia y humanización, entre otros temas abordados).

“La Unidad busca optimizarla atención que se ofrece a las personas mayores, mejorar su calidad de vida y favorecer suautonomía”

Con todos los datos en la mano, el análisis concluye que la Unidad de fragilidad permite ofrecer una atención personalizada que no solo se orienta a tratar la enfermedad, sino que también ayuda a preservar su autonomía y su calidad de vida. “Si bien la herramienta de valoración empleada presenta margen de mejora, su uso sistemático ha favorecido la selección de los pacientes que más se benefician de este modelo asistencial”, constata el informe.

Los pacientes ingresados en esta Unidad de fragilidad han mostrado una evolución funcional mejor que los que han sido atendidos en otras unidades convencionales. Un aspecto muy importante, ya que para este grupo de población es clave mantener el nivel de autonomía y prevenir, así, el deterioro asociado a la propia hospitalización.

El informe también señala que la formación continua del equipo profesional ha sido esencial para afrontar un abordaje homogéneo en línea con un modelo de atención basado en la humanización y en el respeto a la dignidad de cada persona.

La supervisora de la Unidad asegura que, desde su creación, los profesionales se han mostrado satisfechos con los logros conseguidos. Al igual que las familias, quienes reconocen la efectividad de estos cuidados tan dirigidos a las necesidades de las personas mayores frágiles. “En muchas ocasiones son los propios familiares quienes nos solicitan ingresar en la unidad por ese plus de calidad en el abordaje”, refiere García.

Escala clínica de fragilidad (V2.0-2020)

1. Muy en forma

Personas que son robustas, activas, enérgicas y motivadas. Estas personas comúnmente hacen ejercicio de forma regular. Están en forma para la edad.

2. En forma

Personas que no tienen síntomas de enfermedad, pero que están menos en forma que la categoría 1. A menudo hacen ejercicio o son muy activas ocasionalmente, por ejemplo, de forma estacional.

3. En buen estado

Personas cuyos problemas médicos están bien controlados, pero que no son regularmente activas más allá de caminar de manera rutinaria.

4. Situación de fragilidad muy leve

(Antes vulnerable) Aunque no dependen de otros para recibir ayuda diaria, a menudo los síntomas limitan sus actividades. Una queja común es sentirse “más lento” y/o estar cansado durante el día.

5. Situación de fragilidad leve

Estas personas a menudo presentan una lentitud más evidente y necesitan ayuda en actividades instrumentales complejas de la vida diaria (finanzas, transporte, tareas domésticas pesadas, medicamentos). Típicamente, la fragilidad leve deteriora progresivamente las compras y el caminar fuera de casa sin compañía, la preparación de alimentos y las tareas del hogar.

6. Situación de fragilidad moderada

Las personas necesitan ayuda con todas las actividades fuera del hogar y con el mantenimiento de la casa. Dentro del hogar, a menudo tienen problemas con las escaleras y necesitan ayuda para bañarse, y podrían necesitar asistencia mínima (indicaciones, supervisión) para vestirse.

7. Situación de fragilidad severa

Completamente dependiente para el cuidado personal, por cualquier causa (física o cognitiva). Aun así, parecen estables y no tienen un alto riesgo de morir (dentro de aproximadamente 6 meses).

8. Situación de fragilidad muy severa

Completamente dependiente, acercándose al final de la vida. Típicamente, no podrían recuperarse ni siquiera de una enfermedad menor.

9. Paciente terminal

Acercándose al final de la vida. Esta categoría se aplica a personas con una expectativa de vida menor a 6 meses, que, por lo demás, no son evidentemente frágiles.

Situación de demencia

1. Demencia leve

Los síntomas comunes en la demencia leve incluyen olvidar los detalles de un evento reciente, aunque aún se recuerde el evento en sí, repetir la misma pregunta/historia y el retraimiento social.

2. Demencia moderada

En la demencia moderada, la memoria reciente está muy deteriorada, aun cuando aparentemente pueden recordar bien los eventos de su vida pasada. Pueden realizar el cuidado personal con indicaciones.

3. Demencia severa

En la demencia severa, no pueden realizar el cuidado personal sin ayuda.

4. Demencia muy severa

En la demencia muy severa, están encamados. Muchos están virtualmente mudos.

Objetivos específicos de la Unidad de fragilidad

Equipo médico de la Unidad de fragilidad del Hospital Universitario Infanta Sofía
de San Sebastián de los Reyes, en Madrid.
Equipo médico de la Unidad de fragilidad del Hospital Universitario Infanta Sofía
de San Sebastián de los Reyes, en Madrid.

 

  • Facilitar la detección precoz de la fragilidad en el ámbito hospitalario a través de herramientas de evaluación geriátrica.
  • Diseñar e implementar circuitos asistenciales adaptados, seguros y eficaces, coordinados entre los servicios hospitalarios implicados para garantizar una atención continuada.
  • Formar y capacitar a los profesionales en el abordaje de los síndromes geriátricos prevalentes: deterioro funcional, caídas, incontinencia, desnutrición o delirio.
  • Protocolizar procedimientos clínicos de atención a personas mayores.
  • Adaptar el entorno físico con elementos que faciliten la seguridad y la orientación del paciente.
  • Promover la movilización precoz y la rehabilitación funcional desde el ingreso, evitando el deterioro por inmovilidad y manteniendo la funcionalidad y la movilidad del paciente.
  • Incluir al cuidador/familiar en el proceso asistencial, ofreciéndoles las herramientas necesarias para gestionar el cuidado.
  • Evaluar de forma continua los resultados clínicos, funcionales y organizativos.

Otras iniciativas que optimizan la atención sanitaria a las personas mayores

  • Programa de movilización precoz, encaminado a prevenir el posible deterioro funcional de los pacientes mayores de 75 años ingresados en el hospital.
  • Acreditación geriátrica del Servicio de Urgencias (GEDA).
  • Creación de la Comisión Clínica de Atención a las Personas Mayores.
  • Formación semestral de las unidades de hospitalización.
  • Difusión de la Escuela madrileña de salud entre los profesionales, pero también entre los pacientes y entre sus familiares.

 

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