La mujer en el mundo de los cuidados

La mujer en el mundo de los cuidados.
La mujer en el mundo de los cuidados.

La mujer en el mundo de los cuidados es la actriz principal de una obra de teatro que es un monólogo. Sola en el escenario. Y eso tiene que cambiar aún más deprisa, o podremos perder la oportunidad de tener una economía de los cuidados y una sociedad cuidadora.

La mayor parte de los estudiosos en la materia insisten en que una sociedad cuidadora es una sociedad más sostenible y equitativa, así como una sociedad con más empleo y más riqueza cuantitativa, pero, sobre todo, con una mayor riqueza cualitativa. Un camino que hemos de recorrer, con más celeridad, los países más desarrollados y los países más longevos.

El Ministerio de los «Cuidados»

En España iniciamos el desarrollo del Cuarto Pilar del Estado de Bienestar en 1988 con un ministerio cuyo nombre era “de Asuntos Sociales” para impulsar los Servicios Sociales, las Políticas de Igualdad y las Acciones Positivas hacia las personas más vulnerables. Hoy ese 4º Pilar se llama “de Derechos Sociales”, lo que supone un avance significativo. Mañana, el 4º Pilar del Estado de Bienestar español se deberá llamar: “el ministerio de los Cuidados”. Cuidados a lo largo de la vida, desde que se nace hasta que se muere. Cuidados centrados en las personas. Además, Cuidados para una sociedad longeva que supondrá el necesario cambio en todas las estructuras y de todas las administraciones. Cuidados que implicarán importantes cambios en la organización de las familias y de la sociedad en general.

El 0.9% del PIB que se dedica a los cuidados de larga duración en España, muy por debajo de la media de los países de la OCDE, tendrá que duplicarse si realmente asumimos el compromiso de resolver un problema existente: que un millón seiscientas mil personas están siendo cuidadas por un millón quinientas mil cuidadoras informales. Ciento veinticinco millones de horas semanales no retribuidas, que, convertidas en empleo remunerado, los macroeconomistas nos las traducen en +8 puntos de PIB. Una inversión estructural de primer orden: con más empleo, bienestar, cohesión social y calidad de vida, sin precedentes.

Parece fácil decirlo y escribirlo, pero para ello hay que cambiar mentalidades, hay que convertir el rol de cuidar en un rol igualitario (en el compromiso, vinculación y desarrollo entre hombres y mujeres), un trabajo valorado, respetado, pagado adecuadamente, en formación y capacitación constante, como tantos otros, y necesariamente con un fuerte liderazgo de la economía social.

El bienestar del futuro inmediato demanda mucha participación social sostenida en el tiempo, mucha prevención, educación y trabajo a lo largo de la vida, planificados según necesidades, corresponsabilidad y desarrollo de comunidades vivas y solidarias.

Hermosa tarea.

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