Cuando hablamos de igualdad entre mujeres y hombres, a menudo pensamos en grandes conceptos o en cifras. Pero la igualdad real se construye en lo cotidiano: en el trabajo, en los cuidados, en la posibilidad de vivir con autonomía y con seguridad a lo largo de toda la vida.
Quienes trabajan en el ámbito sociosanitario lo saben bien. La mayoría son mujeres que sostienen un sector esencial, acompañando a personas mayores, dependientes y a sus familias. Un trabajo imprescindible, que requiere profesionalidad, vocación y un enorme compromiso, y que durante demasiado tiempo ha sido invisibilizado o poco reconocido.
En la Comunitat Valenciana, el empleo femenino ha avanzado de manera clara en los últimos años. Hoy contamos con la mejor cifra de paro en mujeres desde 2008 y con una contratación femenina que ya representa más del 46 % del total de nuevos contratos. Son datos positivos que reflejan un esfuerzo colectivo y políticas públicas que empiezan a dar resultados.
Pero no basta con crear empleo. El reto es que ese empleo sea de calidad y en igualdad. Y también que la sociedad avance hacia una verdadera corresponsabilidad en los cuidados.
Durante décadas, cuidar ha sido una tarea asumida casi exclusivamente por mujeres: en el ámbito familiar y también en el profesional. Y aunque el cuidado es una de las funciones más valiosas para cualquier sociedad, muchas veces no ha tenido el reconocimiento social, económico o laboral que merece.
Igualdad para cuidar, y construir sociedad
Avanzar en igualdad significa también reconocer el valor de esos cuidados y construir una sociedad más corresponsable, donde hombres y mujeres compartan responsabilidades y donde las familias cuenten con apoyos reales para conciliar.
Desde la Generalitat trabajamos para avanzar hacia esa igualdad efectiva: impulsando empleo de calidad, promoviendo la formación y la profesionalización del sector sociosanitario, y reforzando los servicios que permiten cuidar mejor y vivir con más dignidad.
Porque hablar de igualdad también es hablar del valor del trabajo de cuidados y del respeto a quienes lo realizan cada día con dedicación y profesionalidad.
Porque cuidar no es solo una tarea. Es una forma de construir sociedad.
Y cuando una sociedad reconoce el valor de los cuidados, también está avanzando en igualdad, en dignidad y en bienestar para todas las personas.














