Con motivo del Día Mundial de la Epilepsia, 9 de febrero, la Sociedad Española de Sueño (SES) han profundizado en la importante relación que tiene la enfermedad con el sueño. De hecho, según la evidencia científica actual, la privación de sueño aguda o crónica y las alteraciones del ritmo circadiano son, junto al estrés y al ciclo menstrual, uno de los tres principales factores que pueden provocar o precipitar crisis en personas con epilepsia. La falta de sueño o el sueño irregular, además, estarían detrás de hasta una de cada cinco primeras crisis epilépticas.
“Es algo que vemos de forma muy frecuente en Urgencias en pacientes con una primera crisis epiléptica, tanto en personas mayores o adultos como en edad pediátrica”, señala el doctor Gerard Mayà, neurólogo del Hospital Clínic de Barcelona y coordinador del grupo de trabajo de Trastornos del Movimiento y de la Conducta durante el Sueño de la Sociedad Española de Sueño (SES).
En este sentido, el doctor Mayà ha incidido en BALANCE Sociosanitario en la importancia de que las personas mayores duerman las horas suficientes, “en horarios regulares y, preferiblemente, por la noche”. Además, ha reconocido que una siesta breve al mediodía o a primera hora de la tarde puede ser positiva. “No es necesaria, pero sí puede resultar beneficiosa. Si es larga y se llega al sueño profundo, entonces puede ser más perjudicial”, ha subrayado.
El comienzo de esta relación
Según explica el experto, el mecanismo por el que se da esta relación es conocido: al no dormir se produce un aumento de la excitabilidad cortical y, a su vez, una disminución de la inhibición tónica-gabaérgica, lo que conduce al cerebro a un estado de híper excitabilidad que aumenta el riesgo de que se desencadenen con más facilidad crisis epilépticas.
La relación entre epilepsia y sueño, sin embargo, como añade el doctor Mayà, no acaba ahí. Las crisis epilépticas nocturnas, que suelen ocurrir durante la fase NREM, pueden pasar desapercibidas y, sin embargo, fragmentar el sueño y que éste no sea reparador, con la consiguiente somnolencia diurna. Además, algunos de los fármacos habitualmente recetados para el control de la epilepsia pueden incrementar el sueño NREM ligero y reducir el sueño REM, “generando un sueño menos fisiológico y natural”.
Abordaje y control de la eplisepsia
Por último, según los estudios, los pacientes con epilepsia tienen una prevalencia más alta que la población general de somnolencia, insomnio, apnea obstructiva del sueño y otros trastornos del sueño. “Se estima que alrededor de la mitad de los pacientes con epilepsia refieren insomnio, que más o menos un tercio presenta movimientos periódicos de piernas durante el sueño y que entre un tercio y la mitad pueden tener apnea obstructiva del sueño”, enumera el portavoz de la SES.
En ese sentido, el sueño aparece como una herramienta fundamental en el abordaje y el control de la epilepsia. “En cualquier enfermedad, pero en esta especialmente, el estilo de vida es la base del tratamiento, mucho antes de hablar de medicamentos, pastillas u otras intervenciones invasivas”, recuerda el neurólogo, que destaca al respecto la importancia de una buena higiene de sueño. Es decir, dormir las horas suficientes en un horario regular: “Es fundamental. El cerebro necesita descansar bien para no estar en ese estado de hiper excitabilidad que puede desembocar en una crisis”.
En la misma línea, según Gerard Mayà, es importante el correcto tratamiento de trastornos como la apnea obstructiva del sueño. “Este caso es muy claro, ya que la apnea fragmenta el sueño y los pacientes no duermen las horas adecuadas ni con la eficacia necesaria. Tratar las apneas con una CPAP y conseguir un sueño profundo puede implicar un mejor control de la epilepsia”, concluye.
Otras posibles causas de epilepsia en la vejez
Aunque la epilepsia afecta a personas de todas las edades, las personas mayores y los niños son los grupos de edad en los que con más frecuencia comienza una epilepsia. La incidencia de la enfermedad a partir de los 65 años supera a la incidencia en niños pequeños. Hoy en día, aproximadamente 48.000 – 50.000 personas de la tercera edad sufren epilepsia en España. Algunas de las posibles causas de la epilepsia en la vejez más allá del déficit de sueño son:
- Un problema vascular cerebral (tanto una embolia-una arteria cerebral se tapa y no deja pasar la sangre- como una hemorragia en el cerebro) Ésta es la causa más común de epilepsia en personas de la tercera edad. Los problemas de este tipo son los responsables de aproximadamente la tercera parte de las epilepsia en este grupo de edad.
- Tumores cerebrales. Después de los problemas vasculares, son la causa más frecuente de epilepsia en pacientes de edad avanzada. Son los responsables de cerca del 12% de las epilepsias.
- Problemas cardíacos. especialmente si producen disminución importante del flujo sanguíneo durante un periodo suficiente de tiempo.
- Enfermedad de Alzheimer, así como otras enfermedades degenerativas que dañen el cerebro.
- Otras enfermedades como algunas relacionadas con problemas renales, trastornos hepáticos, diabetes, hipertensión arterial y alcoholismo.
- Cirugía del cerebro por cualquier causa, especialmente cuando queda una cicatriz cerebral residual.
- Lesiones cerebrales, como las secundarias a traumatismos craneales.












