El CGE exige más información sobre la situación de las enfermeras en residencias

Rueda de prensa sobre la situación de enfermeras en residencias en España
Presentación del informe sobre la situación de las enfermeras en residencias en España.

El Consejo General de Enfermería (CGE) ha presentado esta semana el “Informe sobre la necesidad de proteger la presencia de las enfermeras en centros residenciales para mayores en situación de dependencia en España”, elaborado junto al Instituto Español de Investigación Enfermera (IEIE) y con el aval de la Sociedad Española de Enfermería Geriátrica y Gerontológica (SEEGG).

El objetivo, según expusieron en rueda de prensa, es impulsar políticas públicas que garanticen la presencia enfermera en residencias y, sobre todo, poner fin a la falta de datos sobre cuántas profesionales de la enfermería trabajan en estos centros y en qué condiciones. «Exigimos al Ministerio de Sanidad que haga un estudio real del cuántas enfermeras están ejerciendo su profesión en residencias, así como que se priorice la contratación de enfermeras especializadas en geriatría y gerontología,para atender a las personas mayores, no otros profesionales sanitario menos cualificados», reclamó la vicepresidenta primera del CGE, Raquel Rodríguez Llanos.

Desde el CGE son concientes de que solvertar la carencia de enfermeras geriátricas pasa por abordar primero la falta de enfermeras en España. Estiman que, para alcanzar la ratio recomendada, son necesarias más de 100.000 enfermeras. «Si no se aborda cuanto antes este reto mayúsculo, es imposible garantizar la atención y cuidados posible para la población, en general, y las personas mayores en particular. «Esta es una obligación que tenemos como ciudadanía, pero también como enfermeras».

¿Por qué las enfermeras son clave en las residencias? 

La coordinadora del IEIE, Guadalupe Fontán, subrayó que las residencias atienden a una población más frágil y pluripatológica, que requiere cuidados continuados y altamente cualificados. El documento describe un perfil de residente con:

  • Edad media avanzada (en torno a 86 años)

  • Predominio femenino (≈70%)

  • Alta prevalencia de discapacidad (94,7%), además de deterioro cognitivo y multimorbilidad

Ante esta realidad, el CGE constata que la enfermería no puede ser complementaria, sino que tiene que tener un rol estructural, encargado de curas complejas, manejo de medicación, detección precoz de descompensaciones, prevención de caídas y úlceras, coordinación clínica y respuesta ante urgencias. «Existe evidencia de que una mayor dotación de las enfermeras en las residencias evita complicaciones y eventos adversos», afirmó la coordinadora del IEIE. Se estima que son necesarias 4,1 horas de atención enfermera por persona y día mínimas para evitar daños sistémicos.

Diego Ayuso, secretario general de CGE, concretó que no se trata de «medicalizar las residencias, pero sí mejorar la calidad asistencial y evitar el intrusismo profesional».

Enfermera geriátrica: escasez y peores condiciones laborales

La Sociedad Española de Enfermería Geriátrica (SEEG) se creó en 1987 con el objetivo de fomentar y defender dentro esta especialidad profesional. En noviembre de 2009 se produjo su reconocimiento mediante la publicación del programa formativo de la especialidad de Enfermería Geriátrica, a través de la Orden SAS/3225/2009, de 13 de noviembre, y el 2013 tuvo lugar el reconocimiento como título oficial. Se trata de una especilidad con importante recorrido, sin embargo, aún existe gran desconocimiento sobre su desempeño. Sienten que es una especialidad poco valorada tanto social como administrativamente.

En la última convocatoria del examen EIR (Enfermero Interno Residente), solo se han publicado 99 plazas de enfermería geriátrica. Un número de plazas insuficiente si atendemos a la pirámide de población de España. «Es cierto que el número ha ido aumentado en los últimos diez años, pero no acompaña la situación poblacional ni las previsión de envejecimiento que vamos a tener que afrontar», advirtió Fontán.

Otro de los puntos más repetidos por las ponentes fue que no hay registros fiables del número real de enfermeras en residencias, lo que impide planificar. El informe reconoce esa carencia y recurre a estimaciones. Tomando como referencia datos citados de SATSE, la cifra rondaría 23.055 enfermeras para las plazas disponibles (estimación basada en ratio de 0,06). Pero insisten en la necesidad de datos oficiales sólidos.

La escasez de enfermeras y la peores condiciones laboral no solo dificultan atraer y retener profesionales, sino que impactan directamente en la calidad y seguridad de los cuidados. La presidenta de la SEEGG, Rosa Martínez, denunció que los convenios del ámbito residencial suelen ofrecer salarios inferiores a los del sistema público, lo que desincentiva trabajar en centros de mayores y empuja a parte de la plantilla a encadenar contratos parciales.

Diferencias entre comunidades autónomas

El CGE advierte de una heterogeneidad territorial muy marcada con respecto a la inclusión de enfermeras en residencias.  De hecho, recuerda que los acuerdos estatales en el Consejo Territorial de Servicios Sociales (2008 y 2022) no fijan mínimos específicos de personal enfermero, lo que deja ratios muy diferentes entre regiones.

Con los pocos datos comparables citados (SATSE, 2019), el panorama es desigual:

  • Comunidad de Madrid: hasta 261 residentes por enfermera

  • País Vasco: 91 residentes por enfermera

  • Galicia: 53 residentes por enfermera

Además, el propio enfoque normativo autonómico varía: algunas comunidades autónomas mencionan presencia enfermera, pero sin garantizar cobertura 24/7; otras lo incluyen de forma genérica dentro de “personal sanitario”, lo que, según la organización, puede facilitar sustituciones de facto o vacíos de cobertura.

Todo ello, deja vía abierta al intrusismo profesional y al desigual despliegue de la enfermería geriátrica. Martínez recordó que la especialidad lleva años reconocida, pero no todas las comunidades tienen unidades docentes o categorías plenamente implantadas, y en muchos casos no existen puestos específicamente reservados para especialistas.

Propuestas para mejorar la situación de las enfermera en residencias

Las propuestas para mejorar la situación de las enfermeras en residencias planteadas durante la presentación y recogidas en el informe del CGE apuntan a varias líneas de acción:

  1. Estudio estatal y registro fiable de cuántas enfermeras trabajan en residencias y en qué condiciones.

  2. Mejorar el marco normativo para proteger la presencia enfermera y reducir la desigualdad territorial.

  3. Impulsar la contratación y priorizar perfiles con formación en geriatría y gerontología.

  4. Equiparar condiciones laborales (salario, jornada, desarrollo profesional) para atraer y retener talento.

  5. Avanzar en la coordinación sociosanitaria entre Sanidad y Derechos Sociales, para que la atención clínica no dependa de “parches” organizativos.

“Cuidar a los mayores es quizá la mayor responsabilidad que tenemos como sociedad”, resumió Rodríguez Llanos, subrayando que, sin datos y sin una apuesta real por la enfermería en residencias, el sistema seguirá reaccionando tarde ante un reto demográfico que ya está aquí.

 

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