Cuidar más y mejor, el desafío urgente del modelo residencial en España
Cuidar más y mejor, el desafío urgente del modelo residencial en España.
A lo largo de los últimos quince años, el sector residencial en España ha recorrido un camino lleno de aprendizajes, avances y esfuerzos compartidos. Hoy, el envejecimiento de la población y el aumento de la dependencia los sitúan en un momento crucial de cambio para dar respuesta a una realidad más compleja, diversa y exigente.
Falta de profesionales, infrafinanciación, rigideces normativas y retos organizativos conviven con un impulso creciente hacia la atención personalizada, la innovación tecnológica y la coordinación sociosanitaria. Este reportaje recoge las voces de los principales grupos residenciales del país (Amavir, Ballesol, Casablanca, Caser Residencial, Clece, DomusVi, Emera, EULEN Sociosanitarios, ILUNION VidaSénior, L'Onada Serveis, Sanitas Mayores, Valdeluz y Vitalia), que comparten su diagnóstico sobre las asignaturas pendientes del sistema y trazan un plan hacia un modelo más humano, eficiente y sostenible.
La atención a las personas mayores en situación de dependencia atraviesa una etapa decisiva en nuestro país. La confluencia de múltiples factores, el envejecimiento acelerado de la población, los cambios sociales y familiares, las exigencias de sostenibilidad del sistema o la evolución de los marcos normativos y laborales, exige una revisión profunda del modelo residencial. Y, sobre todo, un compromiso compartido para garantizar que cada persona mayor pueda envejecer con dignidad, autonomía y el acompañamiento que necesita.
El envejecimiento de la población y la mayor demanda de cuidados marcan un punto de inflexión en el sistema residencial, que busca evolucionar hacia un modelo más humano, eficiente y centrado en la persona.
Una nueva generación de personas mayores, más numerosas, más exigentes y más informadas, demanda cuidados que respeten su proyecto vital, reconozcan su individualidad y se adapten a sus circunstancias personales. Para ello, el modelo tradicional de atención ha de evolucionar hacia uno más flexible, centrado en la persona y con capacidad de respuesta en entornos diversos, desde el domicilio hasta la residencia, pasando por fórmulas intermedias como los centros de día.
El reto de captar y retener talento
Sin embargo, esa transformación no puede darse al margen de los grandes desafíos estructurales que atraviesan el sector. Uno de los más acuciantes es la escasez de profesionales cualificados, un problema de carácter estructural que amenaza la sostenibilidad misma del sistema de cuidados. La dificultad para atraer y retener talento en los equipos asistenciales no puede explicarse, según algunos de los expertos consultados, únicamente por los niveles salariales, si bien estos siguen estando por debajo de lo deseable. Todos ellos coinciden en reclamar un cambio de paradigma que dignifique el trabajo de cuidar: ofrecer formación continua, visibilidad social, estabilidad laboral y, sobre todo, reconocimiento. El cuidado debe ser visto como una profesión vocacional, técnica y ética, con un rol clave en la sociedad del bienestar.
En este sentido, urgen a una puesta en valor real de los profesionales sociosanitarios, corrigiendo las desigualdades con respecto al ámbito sanitario, tanto en términos de condiciones laborales como de desarrollo profesional. Todo ello para reforzar equipos motivados, preparados y comprometidos con un modelo de atención de calidad.
Financiación, normativa y desigualdades
Otro factor limitante para la mayoría de los actores implicados es la infrafinanciación del sector, tanto en su vertiente pública como privada. La Ley de Dependencia, a pesar de su reconocido valor social, continúa sin recibir la financiación estatal comprometida. Tal y como sostienen, la carga recae de forma desproporcionada sobre las comunidades autónomas, las entidades proveedoras y, en última instancia, las propias familias.
Asimismo, denuncian que los precios públicos de licitación, muchas veces congelados durante años, no reflejan el incremento real de los costes derivados de la inflación, la subida del Salario Mínimo Interprofesional o el aumento de las cargas sociales. Todo ello ha llevado al sector a reclamar con urgencia la supresión de la Ley de Desindexación, una norma que, aunque aprobada en un contexto económico distinto, hoy actúa como un freno para la sostenibilidad de los servicios.
El marco normativo actual constituye otro punto de fricción. La falta de homogeneidad entre comunidades autónomas, la inseguridad jurídica en procesos de inspección o adjudicación, y la lentitud de los trámites administrativos (como la valoración del grado de dependencia) generan ineficiencias que afectan directamente a las personas usuarias. Un marco legal más claro, coherente y estable es imprescindible para que las entidades puedan planificar e innovar, y para que las familias puedan confiar en un sistema accesible, transparente y eficaz.
Innovación y tecnología
En paralelo, el sector vive un proceso de profunda revisión de sus modelos de atención. Cada vez más centros apuestan por enfoques que colocan a la persona en el centro de todas las estrategias. Esto significa entornos libres de sujeciones, participación activa de las familias, respeto a los valores y preferencias individuales, y un enfoque integral que contemple todas las dimensiones del ser humano: física, emocional, social y espiritual. A la vez, se promueve un diseño arquitectónico más hogareño, más flexible y menos institucional, alineado con la tendencia hacia la desinstitucionalización.
La tecnología también se ha incorporado al debate como herramienta transformadora. Desde sistemas de monitorización remota hasta plataformas digitales que favorecen la comunicación con las familias o la gestión clínica, las soluciones tecnológicas están demostrando su capacidad para mejorar el bienestar de las personas mayores, facilitar el trabajo de los equipos y optimizar los recursos. Eso sí, siempre desde una perspectiva humanista, donde la tecnología complemente, pero no sustituya, el trato directo y empático.
Coordinación sociosanitaria y sostenibilidad
Además, los expertos también siguen reclamando la necesidad de una mayor coordinación sociosanitaria. A pesar de las múltiples declaraciones institucionales a lo largo de los años, sigue pendiente una integración real entre los sistemas sanitario y social que permita una atención más ágil, continua y centrada en las necesidades de cada persona. Algunos proyectos piloto ya han demostrado que es posible ofrecer modelos híbridos que reduzcan hospitalizaciones innecesarias y mejoren la calidad de vida de los mayores con necesidades complejas.
Por otra parte, la sostenibilidad, tanto ambiental como financiera y humana, aparece también como principio rector del futuro del sector. Desde la incorporación de criterios ESG en la gestión de los centros, hasta la transformación digital y la diversificación de servicios, las entidades (Amavir, Ballesol, Casablanca, Caser Residencial, Clece, DomusVi, Emera, EULEN Sociosanitarios, ILUNION VidaSénior, L'Onada Serveis, Sanitas Mayores, Valdeluz y Vitalia) buscan modelos que permitan conjugar calidad asistencial, eficiencia y responsabilidad social.
Finalmente, el sector mira hacia el futuro con una preocupación compartida, la llegada de la generación del baby boom. Este grupo poblacional, más numeroso y con expectativas más altas, exigirá respuestas ágiles y soluciones innovadoras, como construir itinerarios flexibles que combinen atención domiciliaria, recursos comunitarios y plazas residenciales adaptadas. La planificación anticipada y la inversión pública y privada serán determinantes para estar a la altura de ese desafío.
Amavir
Necesitamos clarificar nuestro marco normativo y garantizar la sostenibilidad
Lourdes Rivera, directora general de Amavir
El sector de la atención a las personas mayores y la dependencia se encuentra con los siguientes retos para el próximo futuro. En primer lugar, incrementar la oferta de servicios para satisfacer la demanda de una población envejecida que cada vez va a ser más numerosa.
En segundo lugar, garantizar la sostenibilidad del sistema y una financiación acorde a las necesidades que se van a plantear, ahondando en el modelo de colaboración público-privada.
En tercer lugar, solucionar el problema urgente de falta de profesionales en el sector, que compromete el futuro de estos servicios, y que afecta ya no solo a las profesiones de la rama sanitaria. Se necesita ampliar la oferta formativa, ser más ágiles en los procesos de convalidación de títulos extranjeros, crear nuevos perfiles profesionales que permitan continuar con nuestra actividad.
En cuarto lugar, clarificar nuestro marco normativo, que genera incertidumbre jurídica al sector y, con ello, un frenazo al desarrollo de posibles nuevos proyectos.
En quinto lugar, desplegar de manera efectiva la coordinación sociosanitaria, de la que tantos años llevamos hablando pero que sigue aún sin ser una realidad efectiva.
En sexto lugar, seguir trabajando entre todos para prestigiar al sector y que ocupe el lugar que merece.
Y, en séptimo lugar, adecuar la oferta a las necesidades de las nuevas personas mayores del futuro, que tienen demandas nuevas a las que tenemos que adaptarnos, así como a los requisitos de una sociedad que apuesta cada vez más por la sostenibilidad.
Ballesol
Ballesol y el reto de apostar por la economía social y compartir una longevidad exitosa
Yosune Rodríguez, directora de Marketing y Comercial de Ballesol
El envejecimiento demográfico, los cuidados, la digitalización o el impacto social añaden más presión a los desafíos ya existentes. Les hablaré de este último. Por su relevancia, contribución y capacidad de ofrecer soluciones innovadoras para transformar las vidas de las personas. Y desde el ámbito residencial y asistencial.
La apuesta de Ballesol es un compromiso fundacional. Creer en el progreso en cualquier etapa de la vida, lejos de significar un desafío (lo es en gastos sanitarios, dependencia...), es otra manera de envejecer. Con posibilidades y oportunidades.
Visibilizamos y significamos retos, experiencias ejemplarizantes, estímulos en su proceso de envejecimiento.
La economía social encuentra limitaciones para cuantificar su aportación, pero no para preparar un Estado de Bienestar para una sociedad más longeva que, irrefutablemente, crea estrategias con impacto social. Estas definen e identifican nuestro futuro.
Junto a Santalucía apoyamos un desafío sénior que permite a expedicionarios alcanzar objetivos humanos, motivacionales y psicológicos, pasando de los Andes peruanos al archipiélago de Svalbard en el Ártico. El interés social y solidario tendrá un papel sustancial en cualquier objetivo en el sector de los cuidados. De ahí el proyecto de Fútbol contra el Olvido que impulsamos junto a la Fundación LALIGA y la Federación Española de Asociaciones de Futbolistas Veteranos (FEAFV). El apoyo a la investigación oncológica junto a la Fundación CRIS contra el cáncer, o promoviendo iniciativas que contrarresten el enorme déficit social que padecemos, con perspectiva solidaria y oportunidades. El cambio está aquí. Progresemos juntos.
Casablanca
El sector está infrafinanciado y necesita la supresión de la Ley de Desindexación
Ignacio Fernández-Cid, CEO del Grupo Casablanca
El sector se enfrenta a importantes desafíos de cara al futuro, pero para ello es imprescindible que se aborden los problemas de fondo que arrastra:
Falta de profesionales para poder atender debidamente a los dependientes y sus familias. Llevamos años advirtiendo que tenemos un verdadero problema porque no encontramos personas que quieran desarrollar su profesión de forma estable y no podemos caer en la simplicidad de que el único motivo de ello es la escasez de los salarios. Somos un sector muy intensivo en personal porque somos personas que cuidan de personas.
Estamos muy infrafinanciados y uno de los motivos de los bajos salarios es precisamente que los precios públicos de licitación tienen en cuenta los verdaderos costes en los que incurrimos. No tiene sentido que se pague al sector privado un tercio de lo que les cuesta a las Administraciones públicas.
Ahondando en lo anterior, hay que suprimir la Ley de Desindexación. Ésta se hizo en un momento en el que Europa nos iba a intervenir por el descontrol económico del país. Pero actualmente el escenario ha cambiado considerablemente y no tiene sentido que el precio público se mantenga constante a lo largo de los años en los que dura el concurso, mientras los costes se disparan.
Por último, hay que estimular la inversión privada para poder llegar a atender a la enorme demanda que se va a dar en los próximos años y las empresas estamos mentalizados y decididos a hacerlo, pero para ello debemos tener una normativa sostenible, viable, clara y estable.
Caser Residencial
Necesitamos poner a la persona en el centro
Mario Abajo, director de Servicios de Caser Residencial
Creemos que el principal reto es poner a la persona en el centro. No solo ofrecer cuidados asistenciales, sino adaptarlos a cada persona donde y cuándo lo necesite, incluyendo ayuda y acompañamiento. Cada persona tiene un modo de entender la vida que debemos respetar y acompañar.
Otro de los grandes desafíos que afrontamos es la integración real de la tecnología. Apostamos por soluciones innovadoras, como la teleasistencia avanzada o los sistemas de monitorización inteligente, porque estamos convencidos de que la tecnología puede mejorar el bienestar de los mayores y ofrecer mayor tranquilidad a sus familias. Siempre como un complemento, nunca como un sustituto del trato humano.
Ahora bien, nada de esto es posible sin un equipo humano sólido. Afrontamos cómo atraer y fidelizar a profesionales cualificados. Queremos que el trabajo en una residencia se perciba como una opción profesional estable, vocacional y con proyección. Es fundamental crear una imagen positiva de la profesión del cuidado, ofrecer a la sociedad una reputación sólida como sector, y fomentar una formación continua y promover un reconocimiento social para los profesionales. Los perfiles que atienden a los mayores deben estar altamente cualificados, no solo en aspectos técnicos, sino en habilidades emocionales, relacionales y éticas. Debemos promover una profunda responsabilidad ética. Nuestra actividad implica acompañar, escuchar y dignificar. Debemos fomentar una cultura del cuidado que respete la vejez y defienda los derechos de las personas mayores como ciudadanos plenos, con voz propia y un lugar fundamental en la sociedad.
Clece
Los servicios sociales en la encrucijada
Cristóbal Valderas, presidente de Clece
Un contexto normativo desfavorable marca un futuro incierto para los servicios sociales de empresas a las que la Administración confía esta labor mediante una licitación pública.
Urge solventar la infrafinanciación de la Ley de Dependencia. El Estado sigue sin cumplir su compromiso de sufragar el 50% de su coste, porcentaje que 18 años después ronda el 38%, insuficiente para afrontar la creciente demanda. Cerca de 300.000 personas están a la espera de que se valore su solicitud o de recibir una prestación como el SAD.
Las profesionales del SAD se han visto afectadas por un Real Decreto que las equipara en materia de seguridad y salud laboral a las trabajadoras del hogar. Patronales y sindicatos denuncian que se confunden ámbitos laborales y profesionales muy distintos. Este Real Decreto atribuye a las adjudicatarias el coste de las modificaciones en el domicilio de los usuarios para garantizar la prestación del servicio de manera segura, lo que supone un gasto adicional para las empresas.
Y llegamos así a la Ley de Desindexación, que impide a las adjudicatarias repercutir a la Administración los sobrecostes derivados de factores exógenos, incluso aquellos provocados por medidas aprobadas por el Gobierno, como la subida del SMI, el incremento de las cargas sociales o las repercusiones de la posible reducción de la jornada.
Es vital revertir la situación. Seguiremos trabajando por la defensa de un marco normativo justo y por una financiación adecuada para responder a los desafíos de los servicios sociales.
DomusVi
Cuidemos mejor, entre todos
José María Peña, CEO de DomusVi
Vivimos un momento clave en el cuidado de las personas mayores. El envejecimiento, la dependencia y una sociedad que exige atención más personalizada requieren respuestas valientes, compartidas y centradas en el presente y en el futuro.
En DomusVi creemos que solo trabajando unidos podremos afrontar estos retos. Es imprescindible reforzar la colaboración público-privada, establecer un marco normativo estable y garantizar una financiación justa. El acceso a cuidados dignos no debe depender del lugar de residencia ni del nivel económico: es una cuestión de justicia social.
Uno de los desafíos más urgentes es atraer, cuidar y valorar a quienes cuidan. El déficit de profesionales exige un reconocimiento a su labor esencial, oportunidades reales de formación y mejoras en sus condiciones. En DomusVi impartimos más de 213.000 horas de formación anuales para ello. Sólo con unos profesionales preparados lograremos la excelencia.
Creemos en un modelo flexible centrado en la persona que facilite el desarrollo del proyecto de vida. Un modelo que combine el hogar, los centros de día y las residencias. Porque todos los mayores tienen derecho a elegir cómo quieren vivir, ser acompañados y recibir los apoyos necesarios. Las residencias deben ser espacios cálidos, hogares donde el cuidado profesional y los vínculos sociales convivan.
Nuestro propósito es continuar siendo referentes en ofrecer soluciones reales y accesibles, contribuyendo a una sociedad en la que envejecer con dignidad sea un derecho para todos. Porque cuidar bien es, sobre todo, compartir humanidad, y una responsabilidad de todos.
Emera
Centros amigables con los mayores con demencia: un cambio de paradigma necesario y valioso
Javier Romero Reina, director general de Emera España
El desafío principal de nuestro sector consiste en dignificar los cuidados hacia las personas más vulnerables.
El aumento de la población envejecida, unido al incremento del número de personas mayores que padecen enfermedades degenerativas y, entre otras, deterioro cognitivo, nos lleva a preguntarnos: ¿qué futuro queremos ofrecer a estas personas cuyo manejo en el domicilio es más difícil o imposible?
Los síntomas conductuales de imposible manejo dan sentido a la creación y consolidación de residencias adaptadas, seguras y con altos estándares de calidad, que ofrecen cuidados profesionalizados, respetuosos y dignos. Nos obliga como profesionales a que nuestros centros sean amigables con las personas mayores con demencia.
Esto pasa por adquirir un doble compromiso frente a la sociedad: por un lado, garantizar unos cuidados libres de sujeciones físicas y químicas que contemplen a la persona mayor en todas sus esferas (física, psicológica, emocional y social) y que integren en todo momento a su familia; por otro lado, no sólo acompañar y formar a nuestros equipos profesionales para que sean especialistas en el manejo de estas situaciones complejas, sino también sensibilizar a la sociedad con la idea de que otro modelo asistencial es posible.
Este es precisamente el reto de la certificación como centro especialmente amigable con las personas mayores, con demencias, otorgada por la Confederación Española de Organizaciones de Mayores (CEOMA) y cuyos primeros beneficiarios en España han sido residencias del grupo Emera. Este trabajo exigente y ambicioso es un cambio de paradigma necesario y valioso.
EULEN Sociosanitarios
Transformar el cuidado, garantizar el futuro
Salomé Martín García, directora de Desarrollo Técnico de EULEN Sociosanitarios
El área sociosanitaria tiene muchos retos. Es primordial la inversión y la revisión del presupuesto del sector para desplegar políticas para el desarrollo de recursos destinados al cuidado. Programas para la prevención de fragilidad, dependencia, soledad y trato inadecuado.
También generar una red de cuidados continuos, con más recursos, con especial hincapié en mejorar los servicios domiciliarios, así como alternativas a los modelos actuales, incluyendo la opinión de los protagonistas y la prioridad de los cuidados comunitarios.
Sería esencial establecer unos estándares de calidad para los servicios, con criterios consensuados con las comunidades y con un presupuesto específico reservado para este fin y para que las entidades puedan cumplirlo estrictamente.
Es urgente la puesta en valor de los profesionales, con formación y salarios acordes con la importancia de su labor, que hagan más atractivo este trabajo para generaciones jóvenes. Además, corregir en un periodo de 5 años las diferencias de salarios, convenios… entre profesionales sanitarios y sociosanitarios, dándoles igual valía y estableciendo sistemas de colaboración y coordinación entre los niveles de atención.
Otro reto esencial es agilizar los trámites de valoración, decisión y pago del nivel de dependencia en el SAAD, evitando el escenario actual para las personas en situación de dependencia.
Es importante contrarrestar el edadismo y el desencuentro intergeneracional, invirtiendo en proyectos y objetivos conjuntos que armonicen las generaciones más discriminadas, favoreciendo su encuentro y su colaboración.
ILUNION Vida Senior
Hay que adaptar los servicios tradicionales a las nuevas necesidades
Zoraida Martínez, directora del Área de Centros Residenciales de ILUNION VidaSénior
Uno de los principales retos a los que nos enfrentamos en la actualidad dentro del sector de grupos residenciales en nuestro país es mantener, potenciar y desarrollar los servicios tradicionales, adaptándolos a las nuevas necesidades de una población cada vez más longeva y diversa en una sociedad en constante cambio y evolución.
Todos los profesionales somos conscientes de que existen diferentes retos a los que debemos hacer frente. El cada vez mayor envejecimiento de la población española, la falta de personal cualificado, los cambios normativos o las regulaciones futuras sobre dependencia, bienestar, entre otros asuntos.
Otro de los desafíos que consideramos que debemos afrontar es estrechar lazos en lo que se refiere a la colaboración público-privada. Es esencial reforzar esta colaboración para poder garantizar un sistema de atención sostenible y eficiente, que además esté centrado en la persona y que cada vez sea más personalizado.
Además, no nos podemos olvidar del fundamental papel que juegan en todo ello las nuevas tecnologías. En nuestra evolución tenemos presente su uso como facilitador de todos los procesos que se llevan a cabo en los centros residenciales, y su contribución a liberar a los profesionales de determinadas tareas para tener más tiempo de calidad en la atención Persona a Persona.
Tampoco debemos olvidar que las residencias de mayores tienen como una de sus principales razones de ser el deber de proporcionar a todas las personas usuarias la vida que todas ellas quieren vivir en estos centros con un modelo personalizado.
L'Onada Serveis
Reformular los cuidados: un reto urgente para el futuro del envejecimiento
Cinta Pascual, directora general de L'Onada Serveis
Desde hace mucho, en los centros de L’Onada Serveis vivimos la transformación que en las últimas décadas está experimentando la sociedad. El envejecimiento progresivo e imparable de un número muy elevado de personas que alcanzan edades nunca antes vistas en ningún otro momento histórico es un hándicap. El aspecto positivo es que las personas viven más tiempo; pero la otra cara de la moneda plantea al sector de la atención a la dependencia un reto que requiere tomar acción de forma inmediata. Especialmente, la llegada de la generación del baby boom exige un modelo para vivir más, pero también para vivir bien.
La propuesta es avanzar hacia un sistema humano, flexible y proactivo, que acompañe cada etapa de la vida. Por ello, apostamos por una atención domiciliaria, reforzada con centros de día y servicios intermedios que retrasen el ingreso residencial, construyendo itinerarios de atención centrados en la persona.
También urge reducir los tiempos de valoración de la dependencia, mejorar la coordinación entre salud y servicios sociales, y establecer mecanismos que agilicen trámites a las personas mayores.
Todo ello requiere inversión, visión y consenso social. Y, ante todo, necesitamos profesionales formados, conscientes y vocacionales que entiendan la inmensa importancia de la labor de cuidar.
En L’Onada Serveis trabajamos desde hace 30 años con esta mirada larga. Sabemos que los cambios son difíciles, pero que tomar todas las decisiones necesarias es imprescindible.
La generación que lo dio todo se merece lo mejor.
Sanitas Mayores
El envejecimiento acelerado demanda modelos asistenciales cada vez más personalizados
Javier Gabás, director general de Sanitas Mayores
El sector residencial de salud afronta varios desafíos que condicionan su desarrollo presente y futuro. En primer lugar, el envejecimiento acelerado de la población demanda modelos asistenciales cada vez más personalizados, que pongan el foco en la prevención y el bienestar emocional de las personas mayores. En Sanitas somos plenamente conscientes de esta realidad, por eso hemos desarrollado soluciones como Blua Senior, que combinan tecnología y atención especializada para favorecer la autonomía y calidad de vida de nuestros residentes.
Asimismo, otro reto importante es la escasez de profesionales cualificados. Por ello, consideramos fundamental mejorar las condiciones laborales y apostar por la formación continua, además de proporcionar herramientas digitales que apoyen y faciliten la labor diaria de nuestros equipos. De manera paralela, la digitalización, a través de la inteligencia artificial, el análisis predictivo o la monitorización remota, abre grandes oportunidades, aunque también implica un compromiso firme con la inversión y la gestión del cambio.
Por otra parte, la sostenibilidad continúa adquiriendo un peso creciente, no solo en términos medioambientales, sino también financieros. En este sentido, en Sanitas incorporamos criterios ESG en la gestión de nuestros centros, conscientes de que esta estrategia contribuye a una mayor eficiencia operativa y responde a las expectativas sociales.
Finalmente, consideramos que la colaboración público-privada y una regulación flexible son clave para garantizar un modelo residencial innovador, accesible y de alta calidad en el medio y largo plazo.
Valdeluz
Continuidad asistencial e integración sanitaria y social
Conchita García, directora general de Valdeluz
La continuidad asistencial es uno de los grandes desafíos en el sector sociosanitario. La integración y coordinación entre los servicios sanitarios y sociales resultan imprescindibles para ofrecer una atención global, eficiente y centrada en la persona. En este contexto, el modelo desarrollado en la residencia de Valdeluz Rivas, primer complejo hospitalario-residencial de España, se presenta como un referente innovador.
Valdeluz Rivas integra recursos sanitarios y sociales bajo un mismo espacio, facilitando una atención personalizada y continua para personas mayores con necesidades complejas. Este modelo rompe las barreras tradicionales entre hospital y residencia, logrando una gestión más coordinada y una mejora en la calidad de vida de los usuarios. Además, se optimizan los recursos al evitar hospitalizaciones innecesarias y favorecer la recuperación en un entorno adaptado.
El éxito de Valdeluz ha impulsado la replicación del modelo en otros municipios, como Tres Cantos, donde se ha adoptado esta fórmula de integración para fortalecer la coordinación entre los ámbitos sanitario y social. La experiencia demuestra que esta colaboración es clave para responder a las demandas crecientes de una población envejecida y con pluripatologías.
En definitiva, apostar por la continuidad asistencial mediante la integración y coordinación de los sistemas sanitarios y sociales no solo mejora los resultados clínicos y sociales, sino que también supone un avance hacia un sistema más sostenible y humano. Valdeluz Rivas y Tres Cantos ejemplifican cómo transformar el reto en oportunidad.
Vitalia
Contribuyendo a la desinstitucionalización
José María Cosculluela, CEO del Grupo Vitalia
El desafío del sector residencial es contribuir a la desinstitucionalización, haciendo posible que cada persona pueda vivir de acuerdo con sus deseos y expectativas, en su propia casa o en un centro. Para ello, tiene tres retos:
Consolidar un nuevo modelo residencial que garantice la capacidad de decisión de las personas sobre su propia vida, creando entornos hogareños y favoreciendo la convivencia familiar. Centros libres de sujeciones, donde se respete la dignidad de las personas. Los apartamentos con servicios que estamos promoviendo son un paso más para vivir como en casa, pero con los servicios de una residencia.
Apostar por la rehabilitación neurológica y funcional, con terapias innovadoras y tecnologías avanzadas que permitan recuperar capacidades para la vida diaria, haciendo que las personas puedan disfrutar al máximo su autonomía para vivir conforme a sus deseos, en su casa o en un centro residencial. Las Unidades de Terapias Intensivas que hemos implantado, y los hospitales especializados que estamos desarrollando, forman parte de este compromiso.
Hoy los centros residenciales como plataformas de servicios para el barrio, prestando servicios ambulatorios o domiciliarios, lo que hará posible mantener la permanencia en el hogar.
Estos retos se ven dificultados por normas que impiden la evolución del sector, y por las dificultades para incorporar los profesionales necesarios para garantizar la calidad asistencial del modelo de atención centrada en la persona. Es imprescindible valorar y retribuir adecuadamente a estos profesionales, equiparándolos al sector sanitario, para incorporar y retener el talento que el sector necesita.
Mario Abajo, director de Servicios de Caser Residencial
Creemos que el principal reto es poner a la persona en el centro. No solo ofrecer cuidados asistenciales, sino adaptarlos a cada persona donde y cuándo lo necesite, incluyendo ayuda y acompañamiento. Cada persona tiene un modo de entender la vida que debemos respetar y acompañar.
Otro de los grandes desafíos que afrontamos es la integración real de la tecnología. Apostamos por soluciones innovadoras, como la teleasistencia avanzada o los sistemas de monitorización inteligente, porque estamos convencidos de que la tecnología puede mejorar el bienestar de los mayores y ofrecer mayor tranquilidad a sus familias. Siempre como un complemento, nunca como un sustituto del trato humano.
Ahora bien, nada de esto es posible sin un equipo humano sólido. Afrontamos cómo atraer y fidelizar a profesionales cualificados. Queremos que el trabajo en una residencia se perciba como una opción profesional estable, vocacional y con proyección. Es fundamental crear una imagen positiva de la profesión del cuidado, ofrecer a la sociedad una reputación sólida como sector, y fomentar una formación continua y promover un reconocimiento social para los profesionales. Los perfiles que atienden a los mayores deben estar altamente cualificados, no solo en aspectos técnicos, sino en habilidades emocionales, relacionales y éticas. Debemos promover una profunda responsabilidad ética. Nuestra actividad implica acompañar, escuchar y dignificar. Debemos fomentar una cultura del cuidado que respete la vejez y defienda los derechos de las personas mayores como ciudadanos plenos, con voz propia y un lugar fundamental en la sociedad.