CEDDD celebra la jornada "Sin nosotras no hay cuidados" para reforzar el papel esencial de las mujeres en el sector. Imagen cedida: Imagen en Acción.
El Consejo Español para la Defensa de la Discapacidad y la Dependencia (CEDDD) ha celebrado la jornada «Sin nosotras no hay cuidados» en la Sala Europa del Senado, con el objetivo de visibilizar y reivindicar el papel fundamental de las mujeres cuidadoras, quienes asumen la mayor parte de los cuidados en el ámbito de la dependencia sin contar, en muchos casos, con el reconocimiento ni el respaldo adecuados por parte de las administraciones públicas.
El encuentro ha contado con la participación de expertas del sector, cuidadoras, representantes institucionales o académicos. Entre las distintas intervenciones, se ha analizado el impacto social, emocional y laboral que supone este trabajo, que asumen en mayor medida las mujeres, así como las necesidades urgentes del colectivo. Entre las principales demandas se encuentran el fin del maltrato administrativo, el reconocimiento profesional, la compatibilidad de ayudas, el apoyo psicológico, la implantación de planes de emergencia ante situaciones de baja y el acceso a pensiones dignas para estas profesionales fundamentales.
En su intervención de apertura, la senadora Dña. María Caballero mostró su respaldo a las cuidadoras principales y subrayó la necesidad de impulsar políticas que alivien su carga y mejoren sus condiciones de vida. Por su parte, Mar Ugarte, vicepresidenta del CEDDD, comenzó su discurso condenando los recientes hechos acontecidos en un instituto de Santander, donde un joven con parálisis cerebral fue maltratado por sus compañeros. Posteriormente, Ugarte puso el foco en la feminización de los cuidados y en la necesidad de desarrollar medidas concretas para proteger a estas mujeres: “Son ellas las que realmente sostienen el sistema público de cuidados”, afirmó.
La ponencia inaugural corrió a cargo de la divulgadora y escritora Mariana de Ugarte, quien compartió su experiencia personal como cuidadora y denunció la invisibilización del trabajo de los cuidados en la sociedad. “Soy cuidadora con inmensa alegría, porque lo más importante para mí es su bienestar”, afirmó emocionada.
La mesa de ponencias y coloquio, moderada por la periodista Merche Borja, reunió a destacadas voces del sector como Teresa Torres, presidenta de APMI y cuidadora principal; Vanesa Pérez Padilla, psicóloga y divulgadora; Silvina Fúnes, sociológa y portavoz de la Plataforma Cuidadoras Principales; Carmen Casanova Álvarez, abogada experta en discapacidad; Macarena Fernández Puente, divulgadora sobre dependencia; y Yolanda de la Viuda, presidenta de la Asociación de Ayuda a la Dependencia y Enfermedades Raras de Castilla y León.
Silvina Fúñes resaltó datos alarmantes: “El 81% de las cuidadoras principales son madres, el 70% atiende a menores de 13 años y el 81% lleva entre 5 y 30 años cuidando sin descanso. Nuestros cuidados son indefinidos, son para toda la vida”, señaló, denunciando que “esta situación es una forma de esclavitud consentida y validada socialmente”.
Por su parte, Carmen Casanova lanzó una pregunta clave: “¿Qué hubiera pasado si estas mujeres no existieran, si no hubieran renunciado a sus carreras para cuidar, ahorrando millones al Estado?” Casanova reclamó un reconocimiento legal y económico para las cuidadoras y denunció la falta de apoyo institucional: “Cada 15 minutos fallece una persona en lista de espera para recibir ayudas a la dependencia”.
Además, Teresa Torres, por su parte, destacó la urgente necesidad de una mirada de género valiente que comprenda que “sin corresponsabilidad no hay igualdad ni justicia social”. “Sostenemos el 98% de los cuidados en España, con graves consecuencias económicas para nosotras a largo plazo. Pedimos cotización digna y reconocimiento profesional”, añadió.
A su vez, Vanesa Pérez compartió su testimonio personal: “Cuidar a mi hijo ha sido el mayor gesto de amor, pero el amor no lo puede todo. El 82% de las cuidadoras sufre ansiedad y muchas padecen soledad no deseada”. Pérez relató cómo el colegio de su hijo se ofreció a hacerle la compra cuando enfermó, evidenciando la falta de apoyo institucional.
A continuación, Macarena Fernández narró la dura realidad de adaptarse a la discapacidad de su hijo, que la llevó a la ruina económica: “En solo cuatro meses, tuvimos que endeudarnos para adaptar nuestra casa. Y cuando mi hijo falleció, quedó un vacío irreparable”.
Por último, Yolanda de la Viuda denunció la precariedad de las cuidadoras: “Si algún día nos presentamos en el Consejo con nuestros hijos y los dejamos allí, a ver qué pasa. Nos tienen que proteger, porque en unos años nosotras también seremos dependientes”.
El acto concluyó con la lectura de la Declaración Institucional del CEDDD desde el Senado, en la que se reafirmó el compromiso de seguir trabajando por el reconocimiento y la dignificación de las cuidadoras, cuyo esfuerzo representa un pilar esencial del bienestar social y económico del país. La lectura corrió a cargo de Ana Lancho, vicepresidenta segunda del CEDDD.
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