El Gobierno canario trabaja en la adaptación de los centros residenciales a un modelo más personalizado y centrado en la autonomía de las personas.
Canarias continúa avanzando en la transformación de su modelo de atención residencial a las personas mayores y en situación de dependencia. El Ejecutivo autonómico trabaja en la modificación del decreto de acreditación de servicios con el objetivo de impulsar un sistema basado en unidades de convivencia más reducidas y entornos que se asemejen a un hogar, en línea con las tendencias actuales de atención centrada en la persona.
Así lo explicó el viceconsejero de Bienestar Social, Francisco Candil, durante una visita a la residencia hogar Nuestra Señora del Pino, en Gran Canaria, donde destacó la apuesta por un modelo residencial más cercano y adaptado a las necesidades de las personas mayores.
Según explicó Candil, el futuro marco normativo incluirá medidas transitorias para facilitar que los centros ya existentes puedan adaptarse de forma progresiva al nuevo modelo. En aquellos casos en los que las características arquitectónicas de los edificios dificulten la transformación física de los espacios, se prevén cambios en los modelos de atención para alinearlos con los principios que establecerá el nuevo decreto.
Esta iniciativa se enmarca en la estrategia de desinstitucionalización impulsada por la Consejería de Bienestar Social, que también contempla el fortalecimiento de los servicios de atención domiciliaria y el impulso de medidas orientadas a favorecer la autonomía de las personas en situación de dependencia.
El envejecimiento activo, otro de los ejes de actuación
Durante la visita también se puso en valor el programa de envejecimiento activo que desarrolla la residencia Nuestra Señora del Pino. La iniciativa cuenta con financiación de la Dirección General de Mayores y Participación Activa y se dirige a unas 225 personas mayores residentes.
El programa dispone de un equipo multidisciplinar integrado por profesionales de trabajo social, fisioterapia y psicología, y forma parte de las actuaciones que el Gobierno de Canarias desarrolla para promover el envejecimiento saludable, la participación y el mantenimiento de la autonomía personal.
Estas acciones se integran en el Plan Maresía, una estrategia regional que reúne diferentes programas y proyectos orientados a fomentar la longevidad activa y mejorar la calidad de vida de las personas mayores en el Archipiélago.













