La Rioja ha dado un paso decisivo hacia un nuevo modelo de atención integrada con la implantación del Programa de Apoyo a Centros Sociosanitarios, una iniciativa que refuerza la coordinación entre Atención Primaria, Geriatría de Enlace, Hospitalización a Domicilio y Cuidados Paliativos para garantizar a las personas mayores que viven en residencias la misma calidad asistencial que a quienes permanecen en su domicilio.
El proyecto, que ya se aplica en el 100 % de las residencias de la comunidad y ha multiplicado por cuatro la actividad asistencial, recibió el Premio SENDA a la Iniciativa Pública por su capacidad para mejorar la respuesta sanitaria, optimizar recursos y avanzar hacia un modelo de cuidados centrado en la persona. Hablamos en BALANCE Sociosanitario con Begoña Ganuza, gerente de Atención Primaria del Servicio Riojano de Salud, sobre los retos, los aprendizajes y el impacto de este cambio estructural en la atención sociosanitaria.
Yo no hablaría tanto de necesidad sino del deseo de procurar una mejor atención a las personas mayores sin menoscabar sus derechos por residir fuera de sus domicilios y estar viviendo en una residencia. Existe, además, la constatación de que son personas en situación de dependencia, con situaciones médicas y sociales complejas por lo que requieren una respuesta integral y coordinada desde el sistema sanitario y social.
Exactamente. Los mayores deben tener una referencia sanitaria de primer nivel clara y de fácil acceso, vivan donde vivan, y por supuesto con independencia de que haya centros residenciales que puedan contar con atención sanitaria dentro de los propios servicios que ofrecen a sus residentes. Estamos coordinados con los profesionales sanitarios que pueda haber en el centro, pero en todo caso prestamos atención directa desde las zonas básicas de Salud a las que pertenece cada residencia, relacionando también las especialidades de Geriatría, Infecciosas, Hospitalización a Domicilio y Paliativos.
Comenzamos con un piloto en ocho residencias del entorno de una zona básica de Salud que lideró la experiencia. En ella se establecieron los protocolos de coordinación con el resto de unidades médicas y también los servicios sociales – algo que ha sido más sencillo al confluir en la misma Consejería las competencias de uno y otro ámbito, formalizando y protocolizando una atención que hasta el momento se podía procurar por varios agentes, pero sin sistematizar ni coordinar; hacemos además especial hincapié en la formación continua para mejorar la experiencia tanto de los residentes como de los profesionales.
Efectivamente, ha sido preciso asignar nuevas responsabilidades, formar profesionales y establecer equipos de trabajo. Al principio todo cuesta porque ha habido que repensar tareas que se estaban desarrollando, como por ejemplo el proceso de entrega de materiales sanitarios a estos centros, que se ha agilizado de forma notable, o incorporar nuevas atenciones. Pero al final, el resultado ha merecido la pena y ha reportado beneficios tanto para los residentes y profesionales de las residencias, como para los profesionales y para el conjunto del sistema público.
El médico de enlace es la figura clave sobre la que pivota el proyecto, pero siempre en coordinación con el resto de profesionales de las distintas especialidades sanitarias que intervienen y con la red de profesionales de los centros sociales, en los que en muchas ocasiones disponen también de médico, enfermeras, auxiliares…
“El médico de enlace es la figura clave sobre la que pivota el proyecto, pero siempre en coordinación con el resto de profesionales de las distintas especialidades sanitarias y con la red de profesionales de los centros sociales”
Para estos profesionales, contar con la figura de nuestro médico de enlace en Atención Primaria ha supuesto un gran respaldo en sus decisiones, además de un refuerzo para cubrir ausencias y un elemento esencial en la continuidad de la atención entre distintos niveles asistenciales.
Por otra parte, se ha establecido comunicación directa telefónica con el médico de soporte del programa de la zona básica de salud; se ha regularizado la comunicación del facultativo de la residencia con los médicos de Atención Primaria. Se ha constituido un circuito directo de comunicación con enfermería de enlace para la gestión de necesidades logísticas y de asistencia; se ha facilitado el acceso al sistema informático de SELENE en las residencias y se han ampliado permisos para documentar en SELENE ciertas funciones de enfermería.
Estos porcentajes evidencian un acceso más ágil al sistema de salud y una respuesta sanitaria más intensa y coordinada. Es decir, estos resultados ponen de manifiesto el impacto positivo del proyecto y el potencial de este nuevo modelo para mejorar la atención sociosanitaria en La Rioja, habiéndonos llevado a la decisión de extender la experiencia a todo el territorio, un despliegue que hemos planificado en cuatro fases y que está recientemente completado.
La evidencia aún es pequeña, aunque con algunas conclusiones claras como esa tendencia que menciona a reducir ingresos hospitalarios y el tiempo de permanencia en ellos. En concreto, entre los datos recibidos de esa primera evaluación del piloto realizado en ocho residencias, destaca que de 124 solicitudes de valoración en las que intervino la Unidad de Hospitalización a Domicilio se logró evitar el ingreso en cerca de un 50 % y acortar el tiempo en un porcentaje incluso mayor al hacerse cargo del seguimiento de pacientes tras su estancia en el hospital.
Sobre todo, hemos intentado cambiar el concepto que implica la asistencia a las residencias desde Atención Primaria.
Además del pilotaje de este proyecto en una zona básica determinada, se comenzó en otra zona actividad programada dentro de la agenda habitual de los médicos para su desplazamiento a las residencias.
“Hemos constatado avances notables en la eficiencia y organización del sistema, como la reducción de hospitalizaciones; la optimización de recursos humanos, materiales y administrativos o una mayor cohesión en la Atención Primaria”
Se han percibido mejoras significativas en coordinación, eficiencia y mayor satisfacción de usuarios.
No ha habido resistencia alguna, sino todo lo contrario: una gran ilusión por parte de estos equipos por mejorar un trabajo que, de algún modo, venían prestando o tenía una repercusión en la labor que cada uno desempeñaba. Existía ya un diálogo previo y una relación que ha facilitado la coordinación, aunque es evidente que el cambiar los modelos de funcionamiento siempre requiere un acomodo que, en este caso, se ha producido con facilidad y prontitud.
De momento el piloto lo realizamos en Logroño, en la capital, y aún no hemos constatado estas diferencias en lo relativo a este proyecto concreto. Pero nuestra experiencia en la atención general a la población demuestra que la del ámbito rural es mucho más cercana y personalizada, al tratarse de núcleos pequeños con una estrecha relación entre el personal sanitario, los pacientes y las instituciones enclavadas en la zona como son las residencias.
Son todas herramientas de accesibilidad y seguridad para el paciente y también para los profesionales, avances que ya están siendo implementados en nuestros sistemas sociosanitarios y, por tanto, básicos en el desarrollo de este proyecto.
“El proyecto permite un acceso más ágil al sistema de Salud y una respuesta sanitaria más intensa y coordinada”
Son, además, primeros pasos de un futuro aún mejor que está por venir y que va a contribuir de forma notable a una mejor asistencia de las personas, preferiblemente en su entorno, en una sociedad cada vez más envejecida y con la problemática asociada a la edad.
La medición de los resultados es clave; lo que no se mide no se conoce, y en estos datos, que hay que saber, la percepción de los implicados es fundamental, tanto de pacientes como de profesionales.
Las encuestas realizadas tras el piloto ofrecieron resultados tan reveladores como que el 100 % de los participantes se sintieron respetados y valorados por el equipo, con el 85,7 % que calificó el trato recibido como “muy satisfactorio”; el 85,7 % recomendaría el programa a otras residencias.
“Este programa supone un cambio de paradigma en la forma de atender los cuidados de las personas mayores, que responde a una tendencia social”
Es innegable que este programa supone un cambio de paradigma en la forma de atender los cuidados a las personas mayores en La Rioja que responde a una tendencia social que sobrepasa nuestros límites territoriales. Una población envejecida, pluripatológica, con demencias y enfermedades neurológicas, con problemas también de soledad no deseada, es una realidad a la que todas las comunidades se enfrentan. Con este programa queremos darle respuesta y por eso ha suscitado el interés de otros territorios.
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