Happy woman, nurse and senior in elderly care, support or walking with stick at old age home. Medical caregiver or therapist helping patient or person with a disability in retirement or physiotherapy
Cuando una persona recibe el alta hospitalaria, comienza una fase crítica de recuperación fuera del entorno médico que requiere una atención cuidadosa. El regreso al hogar no siempre implica una recuperación completa; muchas veces, la persona aún se encuentra en un estado de fragilidad o dependencia que puede dificultar su día a día. En esta situación, una atención sociosanitaria domiciliaria, que cuente con un equipo multidisciplinar integrado por profesionales sanitarios y sociosanitarios, coordinado para ofrecer una atención integral, puede resultar muy eficaz y satisfactorio para la persona, que podrá tener todas las atenciones que requiere sin moverse de casa.
Escrito por Begoña López Viagel, CEO de Gerosol.
En el plano emocional, el alta puede generar sentimientos encontrados: alegría por volver a casa, pero también miedo, ansiedad o inseguridad por enfrentarse a una rutina sin supervisión hospitalaria. A esto se suma, en muchos casos, la preocupación de los familiares que no saben cómo manejar determinadas situaciones o qué recursos son los más adecuados.
Por último, hay que tener en cuenta las necesidades sociales y del entorno, como la adaptación del hogar para evitar riesgos, la reorganización del espacio o la necesidad de acompañamiento en tareas cotidianas. Por todo ello, es fundamental contar con un servicio profesional que ofrezca un acompañamiento cercano y especializado, que facilite esta transición y garantice una recuperación segura y efectiva.
No hay dos personas iguales, y, por tanto, no debería haber dos planes de cuidados iguales. Cada persona tiene su historia clínica, su entorno familiar, su estado emocional y su contexto social. Por ello, contar con un equipo profesional que realice una valoración individualizada es la base de una atención eficaz y humanizada.
Un servicio profesional adaptado permite detectar no solo las necesidades visibles, sino también aquellas que pueden pasar desapercibidas: la sobrecarga del cuidador principal, un entorno con barreras arquitectónicas, la falta de red de apoyo o la presencia de trastornos emocionales tras una enfermedad o intervención quirúrgica.
Además, los cuidados deben evolucionar al mismo ritmo que lo hace la situación del paciente. La capacidad de adaptar los servicios de manera flexible a lo largo del tiempo, según la evolución de su estado, es lo que garantiza una recuperación progresiva, segura y lo más autónoma posible.
El hogar puede ser un espacio sanador si se cuenta con los apoyos adecuados. Transformarlo en un entorno terapéutico, sin que pierda su esencia de refugio personal, es uno de los principales retos que logra superar una buena atención sociosanitaria domiciliaria.
En Gerosol, entendemos que cada proceso de recuperación comienza con la escucha activa. Por eso, nuestra intervención parte siempre de una valoración inicial en profundidad, que nos permite conocer tanto el estado clínico del beneficiario del servicio como su situación funcional, su entorno familiar, sus hábitos de vida y las características del hogar.
A partir de ahí, diseñamos un plan de intervención completamente individualizado, que se adapta a la evolución del paciente. Este plan puede incluir desde cuidados básicos (higiene, alimentación, acompañamiento) hasta servicios especializados como fisioterapia, enfermería avanzada o atención médica domiciliaria.
La coordinación es una pieza clave de nuestro enfoque. Nos aseguramos de que el equipo asignado esté alineado, comparta la información relevante y mantenga una comunicación constante con la familia. Realizamos un seguimiento continuo y proactivo, lo que nos permite anticipar posibles complicaciones y adaptar los cuidados en tiempo real.
Nuestro objetivo es que el paciente se recupere en un entorno que le resulte familiar y seguro, sintiéndose acompañado, respetado y comprendido, no solo desde el punto de vista físico, sino también emocional y social.
En Gerosol apostamos por una atención multidisciplinar integral, capaz de dar respuesta a las distintas dimensiones del cuidado en el hogar. Contamos con un equipo amplio y especializado que trabaja de manera coordinada para cubrir tanto las necesidades sanitarias como sociales, funcionales y emocionales de la persona.
Entre nuestros servicios destacan:
Además, disponemos de unidades especializadas para situaciones que requieren un enfoque más técnico o intensivo, como la Unidad de Hospitalización Domiciliaria, para tratamientos complejos sin necesidad de ingreso; la Unidad de Cuidados Paliativos, centrada en la atención integral y humanizada del final de la vida; la Unidad de Daño Cerebral Adquirido, con intervención neuropsicológica, funcional y emocional, y la Unidad de Rehabilitación Cognitiva y Funcional, para preservar y estimular las capacidades mentales y físicas.
Todo ello, siempre con un enfoque centrado en la persona, en su dignidad y en la mejora de su calidad de vida.
La atención domiciliaria es mucho más que una alternativa al cuidado institucional: es una forma de cuidar con sentido, con cercanía y con respeto a la individualidad de cada persona.
Desde Gerosol, trabajamos cada día con la convicción de que el hogar puede ser el mejor lugar para recuperarse, convivir con una enfermedad o, simplemente, vivir con dignidad.
Nuestra experiencia, el compromiso de nuestros profesionales y la confianza que depositan en nosotros las familias nos impulsan a ofrecer una atención de calidad, adaptada a cada situación, desde lo técnico y lo humano. Ya sea tras un alta hospitalaria, durante un proceso de rehabilitación o ante una situación compleja, estamos preparados para acompañar, cuidar y estar presentes.
Porque lo importante no es solo vivir más, sino vivir mejor, y si es posible en casa.
Carmen (1949) ha enfrentado grandes desafíos en su vida. Desde hace una década vive con el diagnóstico de alzhéimer e hidrocefalia, lo que ha llevado a un deterioro cognitivo moderado y a la dependencia total para las actividades básicas de la vida diaria (ABVD). A pesar de estas dificultades, Carmen ha encontrado un nuevo camino hacia la calidad de vida gracias a la atención sociosanitaria domiciliaria de Gerosol.
El 19 de mayo de 2020, comenzó a recibir los servicios de Gerosol, pero su familia, especialmente su esposo Fernando, se han implicado profundamente en su cuidado. Fernando ha sido un pilar fundamental en la vida de Carmen, pero la carga de cuidar a una persona con necesidades complejas puede ser abrumadora. Por ello, el equipo de Gerosol se unióa su familia para ofrecer el apoyo necesario.
Desde el inicio de la intervención, el enfoque ha sido proporcionar atención personal constante y realizar actividades de estimulación. Carmen disfruta escuchando música, actividad que se ha convertido en una herramienta valiosa para mejorar su bienestar emocional. Además, se han implementado ejercicios adaptados a sus capacidades, siempre bajo la supervisión y pautas de su hija, que es médico.
El cuidado de Carmen también incluye el control de sus niveles de glucemia y la administración de insulina cuando es necesario. Su dieta ha sido adaptada a sus necesidades. Se le tritura la comida para facilitar su alimentación, ya que presenta dificultades para masticar. En su hogar se han instalado ayudas técnicas como una cama articulada, un colchón antiescaras, una grúa para cambiar pañales y una silla de ducha, lo que ha permitido mejorar su calidad de vida y la de su familia.
Al principio, la familia de Carmen temía que su esperanza de vida fuera corta debido a su estado de salud. Sin embargo, gracias a los cuidados continuos de las auxiliares, Carmen ha logrado mantener una calidad de vida digna y ha superado las expectativas iniciales. Su historia es un testimonio del impacto positivo que los servicios especializados de ayuda a domicilio pueden tener en la vida de las personas y sus familias.
Carmen y Fernando nos recuerdan cada día por qué hacemos lo que hacemos. Su fortaleza y amor mutuo son una inspiración y su historia es un claro ejemplo de cómo, con el apoyo adecuado, es posible vivir con dignidad y alegría incluso en las circunstancias más desafiantes.
Ofrece una alternativa eficaz y segura al ingreso hospitalario tradicional, permitiendo que el paciente reciba tratamientos complejos directamente en su hogar, con todas las garantías médicas necesarias. Este servicio está especialmente indicado para personas que requieren una atención clínica intensiva, pero cuyo estado no justifica una permanencia en el hospital.
Entre los servicios que incluye esta unidad destacan:
Este tipo de hospitalización permite al paciente recuperarse en un entorno familiar, reducir el riesgo de infecciones nosocomiales, mejorar su bienestar emocional y optimizar recursos sanitarios, todo ello con un enfoque centrado en la persona.
Se dirige a personas que han sufrido lesiones cerebrales traumáticas (como accidentes) o no traumáticas (ictus, anoxias, infecciones, etc.) que han dejado secuelas a nivel neurológico, funcional y/o cognitivo. Esta unidad ofrece una intervención integral, personalizada y coordinada, que busca:
El enfoque es multidisciplinar y centrado en objetivos funcionales reales, con el fin de maximizar la recuperación, favorecer la reintegración social y mejorar la calidad de vida tras una experiencia tan disruptiva.
Está diseñada para acompañar a personas con enfermedades avanzadas o en fase terminal, priorizando el confort, la dignidad y la calidad de vida tanto del paciente como de su familia. Esta atención integral y humanizada no solo aborda el control del dolor y otros síntomas físicos, sino que también contempla las dimensiones emocionales, sociales y espirituales del proceso de final de vida.
Los principales servicios incluyen:
El objetivo es que el paciente pueda permanecer en su hogar, rodeado de sus seres queridos, con la mayor calidad de vida posible y sin sufrimiento, en un entorno cuidado y respetuoso.
Está enfocada en personas que presentan deterioro o pérdida de capacidades mentales y físicas, ya sea por envejecimiento, enfermedades neurodegenerativas (como el alzhéimer o el párkinson), trastornos neurológicos o secuelas de enfermedades crónicas. El trabajo de esta unidad se basa en un enfoque preventivo, terapéutico y de mantenimiento, que busca:
Esta unidad no solo trabaja en frenar el avance del deterioro, sino también en preservar la identidad, autoestima y dignidad de la persona, respetando sus ritmos y acompañándola en su evolución de manera cercana y empática.
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